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¿Deberíamos extinguir a los mosquitos para evitar enfermedades en los seres humanos?

Conseguir vacunas efectivas contra los parásitos que transmiten los insectos sería medioambientalmente más seguro

David Almenar, biólogo del Centro de Evolución de Insectos Estériles de Moncada (Valencia) sostiene un vial con mosquitos tigres.

La reciente noticia sobre la extinción de una población de mosquitos en el laboratorio, gracias a su modificación genética para que sean estériles, pone sobre el tapete un dilema que múltiples científicos han planteado en los últimos años y que podríamos tener que resolver en un posible futuro: ¿deberíamos extinguir a ciertas especies de mosquito para evitar que causen enfermedades en los seres humanos?

La medicina, la ecología y la ética entran en juego en esta compleja cuestión que, en la práctica, tiene una visión principalmente utilitarista: ¿Podemos mejorar la salud de la humanidad al extinguir a especies concretas de mosquito sin que ello altere los ecosistemas aún más, provocando desastres naturales? Sí, es una pregunta con un trasfondo totalmente especista, en el que se anteponen los intereses del ser humano frente al resto de seres vivos. Al fin y al cabo, la medicina es especista por definición.

Históricamente, la humanidad ha tenido pocas contemplaciones en masacrar plagas de ratas, cucarachas, mosquitos y otras especies animales para mejorar la salud de sus poblaciones. De hecho, prácticamente hemos extinguido a propósito el virus de la viruela (sigue almacenado en laboratorios de alta seguridad) y estamos luchando para conseguir lo mismo con el virus de la polio. La diferencia es que ahora se refuerza una posibilidad futura para extender la extinción de especies a otros animales como los mosquitos, en lugar de unos virus. No es que la extinción de especies sea precisamente una novedad para el ser humano. Por su culpa, se extinguen aproximadamente 150 especies al día. Con los mosquitos, sin embargo, sería la primera vez que el hombre intenta extinguir a ciertas especies animales con todo su empeño y con un extenso trabajo científico detrás.

El mosquito tigre, que transmite el virus de chikungunya.
El mosquito tigre, que transmite el virus de chikungunya.

Desde un punto de vista médico, el mosquito es el enemigo público número uno de la humanidad. Ningún animal, ni siquiera el propio ser humano (que se encuentra en segunda posición), ha matado y mata a tantas personas como este diminuto insecto. Cada año, los mosquitos matan a 725.000 personas por su papel en la transmisión de enfermedades infecciosas como la malaria, el dengue, el zika, la fiebre amarilla, el virus del Nilo Occidental...

Pese a lo anterior, hay que tener en cuenta que existen alrededor de 3.500 especies diferentes y la absoluta mayoría de ellos se alimentan de las plantas (néctar, savia...). Sólo 200 especies se alimentan de la sangre humana. Además, la lista de especies que son capaces de transmitir ciertos microorganismos causantes de enfermedades a las personas es aún más restringida. Por ello, no tendría sentido extinguir a todos los mosquitos. Sólo a los más mortíferos como, por ejemplo, a los mosquitos Anopheles y ciertas especies de mosquito Aedes. Su erradicación supondría, en principio, la salvación de miles y miles de vidas humanas cada año y la prevención de muchas enfermedades.

Desde un punto de vista ambiental, las consecuencias por la extinción de ciertas especies de mosquito son difíciles de calcular, dada las complejas interrelaciones entre especies en los ecosistemas. Como explica Antonio Torralba, doctor en biología y profesor ayudante de la Universidad de Oviedo: "No debemos olvidar que los mosquitos también son parte de las redes tróficas, siendo comidos por otros insectos, aves, murciélagos... y que las disminuciones de las poblaciones de insectos se plantean como una de las causas de disminuciones de las poblaciones de los animales que los comen, o que comen a los que los comen." Aun así, es cierto que los depredadores de los mosquitos tienen otras fuentes de alimento y puede que su desaparición apenas los afectase, pero es muy difícil de predecir. Por ejemplo, en el Ártico, los mosquitos son una abundante fuente de alimento para las aves migratorias.

Efectos

Podría darse, además, el caso de que al extinguir a ciertas especies de mosquitos, otros insectos transmisores de enfermedades sustituyeran su hueco en los ecosistemas, pudiendo empeorar la situación más todavía. Además, los mosquitos macho (sólo pican las hembras) son también polinizadores, por lo que la ausencia de éstos podría interferir con la reproducción de las plantas. Como el famoso concepto de la teoría del caos nos avisa "El aleteo de una mariposa en Brasil puede producir un tornado en Texas". ¿Podría la desaparición de ciertas especies de mosquito tener graves e inesperadas consecuencias? Y, en el caso de que así fuera, ¿estaríamos dispuestos a poner en riesgo los ecosistemas con el noble fin de salvar vidas humanas? ¿El fin justifica los medios?

Por el momento, todavía no sabemos si este enfoque científico para extinguir poblaciones de mosquitos podría funcionar en el mundo real. Al respecto, Torralba se muestra escéptico: "No es factible en la naturaleza introducir ese porcentaje tan elevado de individuos mutados, no hay motivos que expliquen las ventajas evolutivas para que una mutación deletérea recesiva se extienda en una población natural hasta acabar siendo mayoritaria".

Independientemente de los resultados que pueda tener esta investigación u otras para erradicar a ciertas especies de mosquitos en el mundo real, lo cierto es que vamos a tener que seguir lidiando con ellos por muchos más años. Controlar sus poblaciones mediante el tratamiento de las aguas estancadas, usar mosquiteras y repelentes, entre otras medidas, son cosas que tendremos que seguir haciendo. Torralba aclara, en ese sentido "indudablemente, conseguir vacunas efectivas contra los parásitos que transmiten los insectos sería medioambientalmente más seguro y no representaría intentar extinguir especies". Por el momento, el animal más mortífero para el ser humano seguirá causando muertes y sufrimiento, ajeno a este debate.

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