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ANÁLISIS

Desde la óptica de los neutrones

La colaboración entre 13 países europeos pone en marcha una de las mayores instalaciones científicas de la historia

Así será la Fuente Europea de Neutrones por Espalación cuando esté construida. Ampliar foto
Así será la Fuente Europea de Neutrones por Espalación cuando esté construida.

Tal y como está Europa, supone un verdadero alivio ver que uno de los mayores proyectos científicos de nuestro tiempo avanza a buen paso junto a la ciudad sueca de Lund, y financiado por 13 países europeos, como puedes leer en Materia en una crónica de nuestro enviado especial. Europa parece decidida a convertirse en un gran actor de la big science, la gran ciencia que en el siglo XX permaneció confinada en Estados Unidos. El Gran Colisionador de Hadrones (LHC) junto a Ginebra, y su descubrimiento del bosón de Higgs, inauguraron esta nueva era, salvo por la esencial contribución británica al proyecto genoma. La nueva iniciativa se llama, de manera algo horrísona, Fuente Europea de Neutrones por Espalación (ESS), y es el más poderoso cañón de neutrones construido por la humanidad. Para el lector con inquietudes lexicográficas, el significado de espalación se explica bien aquí.

La idea de disparar un rayo de neutrones contra una pila de ladrillos de tungsteno (españoles, para más señas) puede parecer un enfoque algo burdo para hacer avanzar el conocimiento y sus aplicaciones tecnológicas. Pero recordemos que el principio cuántico de la dualidad onda/corpúsculo no implica solo que la luz es una partícula, sino también que el neutrón es una onda. El aprovechamiento de esa naturaleza ondulatoria de los neutrones constituye toda una rama de la física, la óptica de neutrones.

Si la óptica convencional estudia la interacción de los rayos de luz con la materia, la óptica de neutrones se ocupa de la interacción de los rayos de neutrones con la materia (la pila de 7.000 ladrillos de tungsteno españoles, en este caso). Cuando los científicos europeos que trabajen en Lund disparen un rayo de neutrones contra un nuevo material, o sobre una célula viva, los neutrones resultarán reflejados, refractados o difractados, como si fueran un rayo de luz, pero con una potencia de resolución mucho mayor. Los biólogos podrán ver cómo una sola molécula entra en una célula; los físicos conocerán con resolución atómica la estructura de la superficie de cada nuevo material; los virus revelarán todos los secretos de su geometría, incluidos sus puntos débiles; los ingenieros podrán medir las tensiones estructurales con una eficiencia inédita. La óptica de neutrones ya ha aportado descubrimientos fundamentales sobre la naturaleza del magnetismo, la estructura de las proteínas integradas en la membrana celular y las pruebas de estrés de los motores de los aviones.

Una Europa abierta y entusiasta es capaz de construir grandes cosas en beneficio de la humanidad. La otra Europa da vergüenza. Adoptemos la ciencia como guía.

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