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Los mejores sitios del mundo para ver baobabs (antes de que desaparezcan)

Son los árboles más literarios de la sabana; también los más extraños y longevos. Según un estudio, los ejemplares más viejos están muriendo sin que se sepan las causas

baobabs

A diferencia de lo que creía El principito, los baobabs no crecen tan rápido como gigantes titánicos capaces de acabar con su pequeño planeta. Todo lo contrario, tienen uno de los crecimientos más lentos del mundo vegetal y gracias a ello llegan a vivir miles de años. Su extraña silueta (parece que estuvieran plantados al revés, con las raíces hacia arriba y la copa, bajo tierra) les ha convertido en esculturas vivientes, el icono de las tierras áridas de África, su hábitat natural.

Aunque también se pueden ver en Australia, donde crece una especie endémica, y en otros lugares a los que se cree que llegaron gracias a semillas transportadas por navegantes árabes y portugueses. El explorador David Livingstone —uno de los primeros europeos que los contempló— dijo que eran como zanahorias gigantes vueltas hacia arriba.

Hace pocos días conocíamos, según un estudio publicado en la revista Nature Plants, que en muy pocos años se han derrumbado varios de los baobabs más totémicos y ancianos del sur de África, sin una razón aparente.

No creo que desaparezcan. Pero, por si las moscas  —y si este árbol te fascina tanto como a mí y quieres ver ejemplares maravillosos—, aquí va una guía de los mejores lugares del mundo para fotografiarlos.

Avenida de los Baobabs, en Madagascar.
Avenida de los Baobabs, en Madagascar.

Madagascar

La isla-continente del Índico es el hogar de los baobabs. Seis de las nueve especies que existen en el mundo crecen en Madagascar. Los hay por toda la isla, pero la mayor concentración, esa que sale en todas las postales y folletos turísticos, está en el kilómetro 16 de la carretera de Morondava a Belo-sur-Tsiribihina, y se le conoce como la Avenida de los Baobabs. Pero hay ejemplares enormes y bellos en otras muchas regiones de la costa occidental, desde Tisombe hasta Diego Suárez. Los de esta última localidad florecen en la estación seca mientras que las otras especies lo hacen en la estación de las lluvias.

Un grupo de viajeros posa ante uno de los baobabs gigantes cerca de Gweta.
Un grupo de viajeros posa ante uno de los baobabs gigantes cerca de Gweta.

Botsuana

Otro país donde abunda el árbol más bello de África. Una leyenda dice que un rey déspota que era perseguido por su pueblo se libró del castigo que querían infligirle porque se escondió en un baobab. Dios para castigar que ayudara al malvado, le condenó a crecer del revés. Por eso parece un árbol que tiene las raíces en la copa…y la copa bajo tierra. Hay muchos en el corredor Trans-kalahari, en la carretera que va de Nata a Kasane. Los de los alrededores de la localidad de Gweta son espectaculares.

Un ejemplar de baobab en Musina, Sudáfrica.
Un ejemplar de baobab en Musina, Sudáfrica.

Sudáfrica

Hay varios ejemplares tan grandes y longevos que tienen nombre propio (y entrada en Wikipedia). El Glencoe, con casi 50 metros de circunferencia, ostentaba el récord de ser el más grande, pero en noviembre de 2009 se partió en dos mitades. Está en una granja privada a las afueras de la ciudad de Hoedspruit. El Sagole, con un tronco de 32,8 metros de circunferencia, se encuentra entre Tshipise y Pafuriin, también en la provincia de Limpopo. Otro famoso era el Sunland, en Modjajiskloof, tan grande y viejo que en su tronco hueco se instaló un bar (The Baobar, famoso en toda la comarca). Se partió de repente en abril de 2017. Siguen en pie los de la Reserva Natural Musina, a 10 kilómetros de la ciudad homónima, conocida por tener la mayor concentración de baobabs del país. Y los del entorno del parque Kruger y los del norte de la cordillera de Soutpansberg.

Namibia

Los desiertos septentrionales de Namibia también le sientan bien a los baobabs. El más famoso de todos —conocido como Árbol 1063— está a 60 kilómetros al norte de Grootfontein, a un kilómetro y medio al noreste de la granja Keibib. Fue declarado monumento nacional en 1951. Otro de tamaño gigante es el Ombalantu Baobab, en Outapi, también en el norte, en la carretera 123 que viene de Tsandi.

Un baobab en el parque nacional de Tarangire.
Un baobab en el parque nacional de Tarangire.

Tanzania

La mayor concentración de baobabs del país está en el parque nacional de Tarangire, al norte del territorio y cerca del lago Manyara. Es un parque pequeño (2.800 kilómetros cuadrados) en torno al río del mismo nombre, con un paisaje montañoso en el que despuntan de vez en cuando gigantescos baobabs. También son abundantes en el parque nacional Ruaha, al sur del país, a unos 650 kilómetros de Dar es Salaam.

Australia

La única región de Australia donde crecen baobabs es Kimberley, en el noroeste del país. Y nadie sabe cómo diablos llegaron allí. Además, es el Adansonia gregorii, un endemismo (solo crece aquí), muy diferente de sus parientes africanos y malgaches, porque apenas supera los 10 metros de altura.

Baobabs en Mandu.
Baobabs en Mandu.

India

Sin ser tan abundantes como en África el baobab está extendido por muchas partes de India. Una leyenda cuenta que fue el mismísimo Krishna el que trajo las semillas después de un viaje a África. Está muy arraigado en la cultura popular y se le conoce como el árbol de los deseos. Hay ejemplares muy viejos y grandes (18 metros de diámetro) en Savanur, una pequeña localidad del distrito de Haveri, en Karnataka. Otros impresionantes son los de las ruinas de Mandu, antigua ciudad fortificada del Estado de Madhya Pradesh. También hay ejemplares en el Estado de Gujarat, como el Diu Rukhda Baobab, en Diu Island.

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