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Aitor Saraiba y Paula Bonet hacen un trío con Roberto Bolaño

AITOR SARAIBA y Paula Bonet, escritores e ilustradores de éxito, se han unido formando un trío más que un dúo: el tercero en discordia es el escritor Roberto Bolaño, fallecido hace 15 años, último bohemio, ídolo de letraheridos, mitómanos y, por supuesto, de estos dos artistas. Se conocieron en un evento cultural y su afición por el literato chileno fue estrechando sus lazos: “Los dos encontramos en Bolaño, a los 20 años, un lugar en el que agarrarnos y del que sacar fuerza”, dice Bonet. De ahí surgió su obra en colaboración, Por el olvido (Lunwerg), un libro que escribe Saraiba (con su particular caligrafía manuscrita) e ilustra Bonet (quien, por cierto, se ha encargado de diseñar la imagen de la última Feria del Libro de Madrid reivindicando el papel de la mujer en la literatura). Este era un proyecto que rondaba la cabeza del primero, pero que nunca se llegaba a materializar, hasta que la segunda, que también le daba vueltas a una idea semejante, le dio el empujón definitivo.

El libro está fuertemente marcado por la muerte. No en vano, la obra está dedicada a amigos que ya no están y que se fueron en circunstancias trágicas

“Creo que la gente nunca pensó que esta pareja existiría, que éramos una pareja imposible”, dice Saraiba, “pero desde que aparece Paula en mi vida, el mundo me parece un lugar menos solitario, y eso es lo que intento celebrar en el libro”. Este es sin duda un volumen que brinda por la vida, pero que también está fuertemente marcado por la muerte, la pérdida, la ausencia: no en vano, la obra está dedicada a amigos que ya no están y que se fueron en circunstancias trágicas.

“Como muchos otros de nuestra generación, la lectura de Los detectives salvajes nos ayudó a entender la literatura de otra manera, más coral y fragmentaria, y nos hizo empezar a ahorrar para seguir sus pasos por el mundo”, dice Saraiba. En Por el olvido, de carácter metaliterario, se ve la propia construcción de la obra a través de la autobiografía, de diarios y viajes (desde un precario minipiso en el madrileño barrio de Lavapiés hasta Londres, México o Guinea), de postales que cruzan el océano Atlántico, de sus fotos juntos y de lecturas y referencias a otros autores como Jorge Luis Borges, Arthur Rimbaud, Jaime Gil de Biedma o Nicanor Parra, con el que Saraiba dice que sueña. Son algunos de los nombres que aparecen en la obra póstuma de Bolaño Los sinsabores del verdadero policía, y a los que Bonet dedica una galería de retratos a modo de homenaje.

El libro se va conformando al tiempo que se trenza la amistad entre sus autores, siempre “desde la honestidad brutal” y transido de cierta melancolía. “Bolaño no es solo el mejor profesor de literatura, sino el mejor profesor de cualquier arte: te enseña que cuando algo te apasiona no tienes que dejar de hacerlo”, dice Bonet. “Yo nunca he estado en un grupo de música”, concluye Saraiba, “pero esto debe de ser lo más parecido”.