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¿Por qué no te callas, presidente?

La actuación de José María Aznar del pasado martes se lleva la palma de la traición política

El expresidente del gobierno Jose María Aznar en Madrid, el pasado 5 de mayo.

Un simple vistazo a las fotos de los Gobiernos de José María Aznar (lleno de ministros imputados, procesados o encarcelados) o de la boda de su hija en el Monasterio de El Escorial (la trama Gürtel en pleno) ayudaría a explicar la falta de oportunidad del expresidente del Gobierno ofreciéndose para liderar la reconstrucción del centroderecha en España. Con esa falta de autocrítica que siempre le ha caracterizado, Aznar salió el martes a la palestra para meter el dedo en el ojo a su sucesor olvidándose de que la corrupción que ha acabado con la carrera política de Mariano Rajoy nació y creció bajo sus dos mandatos como presidente.

En otros países occidentales, los expresidentes asumen su papel de jubilados y juegan un papel de Estado, colaborando con sus sucesores, sean de su partido o del contrario. En España, no siempre ha sido así. Pero el caso del que fuera líder del PP durante largos años rompió ayer todos los moldes. Es de todos conocida su debilidad por los dos partidos que compiten con los populares por el centroderecha (Ciudadanos y Vox), aunque nadie se podía imaginar su aparición pública de esta semana, cuando su grupo político está pasando por una de las mayores crisis de su historia.

Un conocido líder socialista me comentaba en privado hace unos años (en plena lucha por el poder en Ferraz), cuando le preguntaba si seguía siendo militante del PSOE, que “militante sí, pero no simpatizante”. Inmediatamente me añadía que ni se me ocurriera ponerlo en su boca, porque los trapos sucios se lavan en casa.

José María Aznar lleva años poniendo palos en las ruedas a su sucesor (que él mismo nombró con su dedazo), sencillamente porque ha volado solo y ha mantenido su criterio frente a unos consejos que no consideraba apropiados. Pero lo del martes se lleva la palma de la traición política. Un error descomunal que solo ayuda a aumentar la crisis en la que se encuentra sumido el PP tras el éxito de la moción de censura de Pedro Sánchez.

Algunos líderes del partido conservador han salido a responderle. Uno de ellos ha recordado la ya famosa imprecación del rey Juan Carlos al presidente de Venezuela, Hugo Chávez, precisamente cuando el líder bolivariano insultaba a Aznar. “¿Por qué no te callas?”, le dijo con enfado el Monarca. Buen consejo para el expresidente español.

El PP tiene por delante una complicada reconstrucción, que pasa por acabar con todos aquellos líderes salpicados por la corrupción. Los populares tienen una ventaja frente a otros partidos españoles: tienen banquillo al que acudir en busca de su nuevo presidente. El próximo lunes se convocará un congreso extraordinario y se sabrá cuáles son los candidatos o candidatas que se presentan a la elección. Si José María Aznar quiere contribuir a reconstruir el centroderecha, que se presente en igualdad de condiciones que los demás. Y si no, que vuelva a su vida civil y deje de hacer daño a su partido.

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