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El cambio debe ser profundo

Chile acoge el Foro de los Países de América Latina y el Caribe sobre el Desarrollo sotenible

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A pesar de las distancias que aún existen entre los técnicos y tomadores de decisiones y la gente común, es un gusto escuchar varias de las consignas del movimiento altermundista en un foro de las Naciones Unidas. Del 18 al 20 de abril de 2018 se desarrolló en Santiago de Chile la segunda reunión del Foro de los Países de América Latina y el Caribe sobre el Desarrollo Sostenible. Acudieron representantes de casi todos los países del continente, de organismos de las Naciones Unidas y de algunas pocas redes de la sociedad civil organizada de América Latina y el Caribe.

En la sesión inaugural, Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), organización anfitriona del encuentro, presentó el Segundo informe anual sobre el progreso y los desafíos regionales de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible en América Latina y el Caribe. En su presentación subrayó varios elementos clave para cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, una agenda según ella de “transformación civilizatoria”. Entre estos elementos, quiero enfocarme aquí solo en tres, que para los movimientos sociales siempre han sido, y siguen siendo, fundamentales.

El primero guarda relación con la necesidad de “romper con la cultura de los privilegios”, en todos los aspectos de la vida económica, social y política de los países; en las relaciones de género, en las relaciones con las comunidades indígenas, afrodescendientes, entre otros aspectos. Los privilegios siguen reproduciendo y profundizando las desigualdades que viven el mundo y el continente.

El segundo mensaje guarda justamente relación con las desigualdades. Es bueno ver, cada día más, que el foco de atención se mueve de la pobreza a la desigualdad; y también escuchar algunos tímidos mensajes que apuntan hacia la lucha contra la desigualdad para reducir la pobreza. Del resto, la pobreza es una consecuencia de la desigualdad, y no viceversa. Luchar contra los privilegios y la desigualdad significa, finalmente, luchar contra la riqueza, el abuso de riqueza, y no contra la pobreza.

Luchar contra los privilegios y la desigualdad significa luchar contra la riqueza y no contra la pobreza

El tercer mensaje de Alicia Bárcena hacía referencia a la necesidad de romper con la cultura del business as usual y dar un “gran impulso a la sostenibilidad ambiental”, en este proceso de construcción de un nuevo paradigma civilizatorio y frente a los efectos negativos del calentamiento global. Tanto la Secretaria de CEPAL como varios de los delegados nacionales retomaron este mensaje para subrayar la necesidad de construcción de un nuevo orden económico mundial, yendo al “corazón del modelo” y no con “cambios cosméticos”.

Para conseguirlo, hay que profundizar en el Objetivo de Desarrollo Sostenible número 12 “Garantizar patrones sostenibles de producción y consumo”. Patrones, o modelos de producción y consumo, y no “modalidades” como lamentablemente se tradujo el término “patterns” en español. Al final, todo depende de qué vamos a producir, cómo y quién lo va a producir, cómo los distribuimos, comercializamos y consumimos. Mensajes importantes para un foro de Naciones Unidas… cómo llevarlos a la práctica sigue siendo el problema. Y en este sentido las contradicciones siguen respondiendo al corto plazo y los intereses privados de pocos.

El cambio debe ser profundo

“Este es un cambio profundo”, comentó Bárcena, “que requiere de la voluntad política, no solo de los políticos, sino de toda la sociedad en su conjunto. Porque va a ser un cambio doloroso, un cambio difícil… vamos a tener que hacer renuncias importantes, vamos a tener que seleccionar”.

¿Qué significa esto? Que el mundo tiene límite y debemos limitarnos. ¿Seremos capaces de auto-limitarnos todos los días? ¿Serán capaces los “privilegiados” de limitarse? ¿Serán capaces los aspirantes a presidentes o diputados de decirles a los votantes, especialmente a los más privilegiados, que necesitamos limitarnos y elegir patrones de producción y de consumo más sostenibles? Que ya no es posible vivir como antes… Que, solo para recordar uno de los ejemplos que Alicia Bárcena también recordó, necesitamos usar el transporte público y no seguir comprando medios de transporte privado.

Muy buenas las intenciones, ¿pero la realidad? Según el Segundo informe anual sobre el progreso y los desafíos regionales de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible en América Latina y el Caribe que se presentó durante el foro, la realidad es otra… lamentablemente: “al analizar el comportamiento de las variaciones entre 2005 y 2015, se observa que hay países donde el parque vehicular creció mucho más rápido que la economía [países como Colombia, Chile, Nicaragua, Ecuador, Brasil, Guatemala, Costa Rica y México, n.d.r.], lo que representa un desafío en lo que respecta al cambio de las modalidades de producción y consumo”.

En la realidad, aún estamos muy lejos de dejar atrás el business as usual, los intereses privados y las visiones de corto plazo; estamos muy lejos de luchar contra la riqueza, los privilegios y las desigualdades. Sin embargo, escuchar las consignas de los movimientos sociales también en los centros neurálgicos de los organismos internacionales pues aún deja algo de esperanza.

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