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Wakanda Pawa

El superhéroe africano de Marvel, Black Panther, arrasa en redes y taquilla y hace correr ríos de tinta

Imagen de "Black panther", de Marvel, mostrando a su protagonista, el rey T'Challa. Ampliar foto
Imagen de "Black panther", de Marvel, mostrando a su protagonista, el rey T'Challa.

No descubrimos nada nuevo si decimos que la película Black Panther ha supuesto una auténtica revolución dentro y fuera de las salas de cine. Y como muestra: el artículo de Black Panther fue el más leído de la Wikipedia del mes de febrero y sus primeros cinco fines de semana en cartelera batieron récords de taquilla.

Basada en el personaje de Marvel Comics Pantera Negra, producida por Marvel Studios y distribuida por Walt Disney StudiosBlack Panther es la decimoctava película del universo cinematográfico de Marvel. La dirige Ryan Coogler y la protagoniza un reparto coral en el que las mujeres son legión (Lupita Nyong'o, Angela Basset, Danai Gurira, Letitia Wright) y ejercen el poder sin complejos, funcionando como el corsé que mantiene erguidos tanto la historia como al superhéroe en cuestión, T'Challa / Pantera Negra (Chadwick Boseman). El guión incluye, perdidos en un mar de negritud, a dos personajes blancos que ejercen, al contrario de lo habitual, de anécdota y no de epicentro de la historia.

La acción se sitúa en Wakanda, un país africano ficticio, el más rico y tecnológicamente avanzado del planeta, autárquico y escondido del mundo por voluntad propia. La riqueza y el poder de Wakanda se deben al vibranium, un mineral caído del cielo en forma de meteorito y que impregna el suelo del país. El vibranium es el material del que parten el escudo del Capitán América y el traje de Pantera Negra, entre otros prodigios.

El guión de Black Panther se basa en el cómic creado por Stan Lee y Jack Kirby para el número 52 de The Fantastic Four, publicado en 1966. Apareció en los quioscos pocos meses antes de que surgiera el partido de los Panteras Negras en Estados Unidos. Se trata del primer superhéroe negro de Marvel, predecesor de Falcon (1969), Luke Cage (1972), Green Lantern John Stewart (1971) y Black Lightning (1977). Firmas como las de Ta-Nehisi Coates , Roxane Gay o Nnedi Okorafor dan lustre a las portadas de los nuevos números de la franquicia en el siglo XXI.

‘Melting pot’ africano

Primero que nada, hay que decir que Black Panther no es una película de superhéroes más ni un producto exclusivo para público negro y así lo demuestra el hecho de que ha dinamitado las taquillas de los cines de medio mundo, rompiendo récords en lo que se refiere a las películas de superhéroes, de Marvel y del cine en general.

La fiebre wakandiana ha causado estragos. Hay quienes buscan la localización de Wakanda en los mapas y países que se consideran autorizados para convertirse en sus herederos, como Etiopía. Los guiños, las referencias y los homenajes son también legión en la cinta. En lo que se refiere a su originalidad, que algunos etiquetan como apropiación cultural, Black Panther se sitúa en un país africano que es compendio de muchos territorios del continente y reivindica lo afro desde todos los puntos de vista.

Sin dejar de ser entretenimiento comercial de Hollywood mainstream, ‘Black Panther’ también es un ejercicio de crítica al colonialismo y al imperialismo

A nivel puramente estético, la película muestra referencias a los universos zulú, masai, basotho, ashanti, turkana, tuareg, ndebele, dogón o himba. Las calles de Birnin Zana, capital de Wakanda, y toda la película están llenas de símbolos y pictogramas. El alfabeto nsibidi, de los ékpé, en Nigeria y Camerún, es la base de la escritura, al igual que los jeroglíficos egipcios y otros alfabetos y símbolos africanos precoloniales, como los de los adinkra de Ghana y Costa de Marfil. Los acentos africanos de Black Panther llegan de Nigeria, Zimbabue, Uganda o Kenia, pero el idioma principal que se habla en Wakanda es el xhosa, una de las once lenguas oficiales de Sudáfrica, con unos ocho millones de hablantes. El xhosa tiene, además, la rareza y la dificultad extra de incorporar a su fonética los “clics”, que –como explica Trevor Noah en un vídeo- incluyen tres variantes diferentes a cual más complicada.

A nivel más profundo, Black Panther muestra un sistema político, social y religioso en el que varias tribus se someten a la autoridad de un rey que llega al trono tras una muerte simbólica, conectada a muchas teogonías africanas. Como no podía ser de otra forma, lo sobrenatural, la tradición, los ritos de pasaje y la conexión con los ancestros son cuestiones ineludibles. 

El cuerpo de élite que rodea al rey de Wakanda está constituido únicamente por mujeres, las Dora Milaje, y es un reflejo de realidades precoloniales similares, como las amazonas de Dahomey, un cuerpo femenino del ejército del actual Benín, creado por el rey Agadja para su protección personal. Las reinas africanas precoloniales, por cierto, no fueron excepciones: desde Egipto a Sudáfrica y desde Etiopía a Senegal. Las figuras femeninas africanas en posición de poder político y social se acabaron –no sin resistencia- con la colonización, que impuso la visión más machista y retrógrada del cristianismo en el continente. Shuri, la hermana de T’Challa y techie que mantiene Wakanda en plena innovación constante, es reivindicada por muchas voces como la mejor princesa Disney de todos los tiempos. Last but not least, Black Panther se define también por otra cuestión nada baladí: la defensa del pelo natural afro, la estética nappy, que se impone entre las wakandianas.

Sin dejar de ser un vehículo para el entretenimiento ni un producto comercial del Hollywood mainstream, Black Panther también es un ejercicio de crítica al colonialismo y al imperialismo, desde el expolio a las culturas africanas que personifican las colecciones de arte africano en Occidente hasta las relaciones de poder y dependencia entre África y el resto del planeta, pasando por los códigos estéticos occidentales y la imagen estereotipada de África que reflejan los ojos del Norte global.

Las mujeres son legión y ejercen el poder sin complejos

La fractura entre afroamericanos y africanos y el debate sobre cómo estar en el mundo también se encuentran en el corazón de la película, que busca coser la brecha entre las dos orillas y restituir el orgullo afro a los afroamericanos, conectándolos con un continente que, en ocasiones, les abruma con una carga de humillación y vergüenza. En ese sentido, Erik Killmonger (Michael B. Jordan), hijo del príncipe N’Jobu, es  uno de los grandes aciertos de la película

Huérfano, afrodescendiente, desarraigado y lleno de furia, viene a disputar el trono a su primo T’Challa para repartir el armamento de última generación wakandiano entre los oprimidos negros de la tierra. El dolor y la ira de Killmonger y su deseo de retirar la mejilla y responder a las injurias a balazos nos traspasa y despierta simpatía. Un villano de envergadura y complejo para una película que está haciendo correr ríos de tinta, píxeles y dinero.



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