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Chenoa, esto es lo que dice la ciencia sobre el invento del yogur para la Candidiasis

La cantante asegura usar un ungüento hecho con este lácteo en la zona íntima femenina

Al ser humano le gusta enredar con sus áreas genitales. Ya sea en solitario o en compañía la ciencia no suele tener nada que objetar al respecto siempre que sea placentero y no cause lesiones. Pero hay excepciones. Como la de considerar que su vagina es un receptáculo sobre el que se puede aplicar yogur cual cataplasma rural con el peregrino fin de luchar contra la candidiasis.

La última en loar las bondades de este antimicótico casero fue la cantante Chenoa. En su paso por el programa El Hormiguero, la ex triunfita proclamaba a los cuatro vientos que "hay remedios caseros que se utilizan cuando estás mala y tienes bajas las defensas. Te pones yogur y la flora se activa". Como si además de cantar, la ex de Bisbal tuviera nociones extrasensoriales que le advirtieran de cuándo están muriendo en masa sus linfocitos y la llamaran a echar yogur al grito de ‘más madera’.

Aquello fue como aventar el fuego de las terapias alternativas, los remedios de Maricastaña o, como lo ha denominado la doctora Marián García (@boticariagarcia), el 'amimefuncionismo'. En un furibundo, bien documentado y divertido post titulado El yogur no es un remedio vaginal (lo diga quien lo diga) desmontaba uno por uno todos los argumentos de los hooligans del yogur como remedio contra invasores íntimos.

Los ginecólogos también se atienen a la evidencia científica: no hay estudios concluyentes, serios y de universidades u hospitales de prestigio que lo avalen. Frente a ellos, los admirables resultados de un ungüento a base de crema vaginal, miel y yogur obtenidos en la Universidad de Teherán (Irán) o los de la Universidad de Sohag (Egipto), estos últimos dejando el mejunje simplemente en miel y yogur.

En el consultorio online de la Universidad de Columbia Go Ask Alice, al que se agarran como un clavo ardiendo algunos defensores de este mejunje lácteo, se deja caer que hay poca literatura científica, con "algunas evidencias" y "resultados prometedores pero con resultados no concluyentes".

Un mito demasiado extendido entre las mujeres

Y entonces llega el tío Google y en un clic aporta infinitas confesiones de mujeres sanadas por el yogur 'natural, pero sin tropezones', Chenoa dixit. ¿Cómo se explica este torrente de sanaciones sin caer en la retórica milagrera?

El dietista-nutricionista Julio Basulto lo tiene claro: confundiendo churras con merinas. Es decir, aliñando la microbiota patógena y la beneficiosa con una cucharada de yogur y atribuyendo al lácteo lo que no deja de ser obra de la aleatoriedad de la Naturaleza.

"No tiene ningún sentido. No hay evidencias científicas que apoyen esta práctica", Ignacio Cristóbal (jefe de Servicio de Ginecología y Obstetricia del Hospital Universitario Sanitas La Zarzuela)

En un post de 2016 ya apuntaba que “la vaginosis bacteriana es la infección de la vagina más común en las mujeres de entre 15 y 44 años. Aunque no está claro qué la causa, sí sabemos que se asocia a un desequilibrio entre las bacterias ‘buenas’ y las ‘dañinas’ de la vagina. Quizá porque a veces desaparece sin tratamiento (según datos de CDC), muchas mujeres creen que ciertas terapias alternativas son las responsables de la curación de la enfermedad. Es decir, confunden ‘casualidad’ con ‘causalidad’ (que dos hechos sucedan a la vez no prueba que uno influya en el otro)”.

Antes de que la excentricidad se convierta en moda alternativa, como sucediera con otros magnos inventos como el champú de caballo, los ginecólogos salen al paso sin más armas que lo constatado por la experiencia científica.

"A día de hoy creemos que no tiene ningún sentido. No hay evidencias científicas que apoyen esta práctica, si bien es cierto que es un mito bastante extendido entre la población ya que se basaba en que era una forma de aportar microbiota y mejorar la flora vaginal. Sin embargo, sabemos que no es para nada eficaz", sentencia el doctor Ignacio Cristóbal, jefe de Servicio de Ginecología y Obstetricia del Hospital Universitario Sanitas La Zarzuela.

"Hoy en día, en casos de micosis de repetición intentamos mejorar la flora con la aportación de microbiota por vía vaginal mediante óvulos de probióticos u probióticos orales. Nunca con la aplicación de yogur", añade.

La misma familia de probióticos, pero no los mismos resultados

Volviendo a la matraca de los Lactobacillus, la buena de Boticaria García pone luz en las tinieblas de estos microorganismos aclarando que pese a ser todos de la misma familia, no todos se lo curran igual. "Algunos de los probióticos estudiados con efectos positivos son L.acidophilus, L.rhamnosus y L.reuteri. Sin embargo, el yogur, para poderse llamar yougur según la legislación española, debe estar fermentado con L.bulgaricus y S.therophilus".

Para entendernos, es como confundir a los toreros Francisco Rivera y Cayetano Rivera con su hermano, el dj Kiko Rivera. Y como que no. Cada cual a lo suyo, zapatero a tus zapatos o Lactobacillus a tus asuntos. Termina sus alegaciones recordando que al bicho en cuestión, a la perversa Candidiasis, se le mata con clotrimazol y a otra cosa, mariposa. "Es más útil (y limpio) comer bien. Y ya si tal, Canestén", declaraba en un tuit.

Los peligros de los lavados genitales

Dejando los yogures en la nevera, que es donde deben estar, si usted nota un aumento de la humedad en los bajos fondos, coméntelo con el farmacéutico o pida cita con su ginecólogo. Pase lo que pase, no se ponga polvos de talco para desecar la región. El doctor Cristóbal insiste en que es salir de Málaga para meterse en Malagón: "No tiene ninguna base científica y lo que sí se ha demostrado es la posibilidad de algunos tumores ginecológicos debidos al uso de polvos de talco en lavados genitales. Totalmente contraindicado".

Tampoco lave la región a diario con mentalidad de desinfección preventiva. "Los ginecólogos aconsejamos lavados vulvo-vaginales con agua y jabón normal (en la ducha) y, sobre todo, desaconsejamos las duchas vaginales o lavados internos con jabones 'íntimos'. La vagina tiene su propia flora y con los lavados intravaginales frecuentes podemos destrozarla y facilitar otras infecciones. La flora es un mecanismo de defensa que debemos preservar". Ya sabe, los yogures, para el postre y con cucharita.

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