Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

El orgullo africano ante el “países de mierda” de Trump

El continente negro reivindica su valor y su aportación a la sostenibilidad a través de la Marca África en la Feria de Turismo Fitur 2018 que se celebra en Madrid

Una mujer de la tribu Suri del valle del Omo, en Etiopía.

Hirientes, perturbadoras, indignantes, racistas y xenófobas. Estos son solo unos pocos calificativos del torrente de reacciones que desató hace una semana el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Utilizó las palabras "países de mierda" —o agujeros de ídem, hay dos versiones— en alusión a Haití, El Salvador y los países africanos, y abrió la caja de los truenos. No es la primera vez que este mandatario realiza declaraciones desafortunadas, ofensivas o ambas, pero en esta ocasión la afrenta ha escocido lo suficiente como para que hasta las Naciones Unidas se haya pronunciado. La última respuesta no ha sido otra crítica, sino la acción: la de 29 ministros de turismo africanos que se han reunido en Madrid para impulsar la Marca África, un sello de calidad, excelencia y exclusividad que pone en valor el inmenso patrimonio del continente y demuestra lo lejos que está de ser una mierda.

Los mandatarios se han encontrado en Madrid con el anhelo de mostrar las maravillas de los países que representan en la 38.ª edición de la Feria Internacional de Turismo (Fitur) y, más concretamente, su mensaje unitario ha sido difundido en la novena edición de Investour, el foro de inversiones y negocios turísticos en el continente, al que han acudido unos 400 interesados. En el evento se ha debatido sobre los desafíos a los que se enfrentan sus territorios para potenciar el sector y lograr que contribuya a su desarrollo económico y social, y se han presentado 62 proyectos encaminados a este fin.

Lo de cambiar la percepción de África liberándola de prejuicios no es nada nuevo, y son cada vez más los convencidos que compran este argumento: en 2017, fue el continente donde más creció el turismo, un 8%, con más de 62 millones de llegadas, según ha detallado el secretario general de la Organización Mundial del Turismo (OMT) Zurab Pololikashvili. Son 62 millones de personas que ya miran más allá de los tópicos de siempre: guerra, hambre y pobreza.

"La Marca África sale de quienes creen que esta tierra es mucho más y mejor de lo que se suele pensar", ha descrito Luis Padrón, presidente de Casa África, durante el acto inaugural. Esos "quienes" son africanos conscientes de que la marca de un destino puede ayudar, y mucho, a potenciar el desarrollo del sector turístico, y también saben que tanto el continente en conjunto como sus países por separado son vistos con demasiados prejuicios. Pero el mensaje ha sido unánime y las palabras de Najib Balala, secretario del gabinete del ministerio de Turismo de Kenia, han arrancado aplausos: África debe aportar al resto del mundo lo que el resto del mundo no tiene, y debe verse como un continente que da, no uno que recibe. "Debemos aportar respuestas a lo relativo con la diversidad biológica, la conservación del medioambiente... África es una reserva de grandes masas forestales que lograrán absorber los efectos nocivos de la contaminación emitida por el hombre, por tanto, África puede aportar mucho, y eso se tiene que comunicar", ha indicado Balala.

El continente posee cientos de ecosistemas únicos que debe proteger y de los que, a la vez, se puede servir para fomentar el turismo. Porque los turistas traen dinero, y si el dinero circula se pueden abrir empresas, crear infraestructuras, aumentar las transacciones comerciales y, en definitiva, mejorar la vida de los ciudadanos. África no puede olvidar que es el continente más desfavorecido del mundo, con 18 de sus países a la cola del Índice de Desarrollo Humano, y por eso resulta muy importante aprender a valerse del turismo para reducir la pobreza.

La biodiversidad africana es un valor añadido a su oferta turística. Los datos de la OMT dicen que el 80% de todas las llegadas anuales a países del continente se realizan con el fin de observar animales. Países como Botsuana han logrado aumentar el número de elefantes en sus tierras pese a que la cifra global desciende y ya es una especie en grave peligro de extinción. Sin embargo, otros como Tanzania o Sudáfrica se enfrentan con menos éxito a la caza furtiva y el tráfico de colmillos. Por eso, desde Investour se ha solicitado seguir trabajando en las medidas de protección y, también, en captar el interés de accionistas como Gobiernos, comunidades locales, empresas y medios de comunicación.

Dar seguridad a los turistas, el mayor reto

Uno de los aspectos que más preocupa a los mandatarios y al sector en general es la creencia más o menos generalizada de que es peligroso viajar a África. Y que esta idea se refuerza cada vez que se produce un atentado, aunque luego no haya muertos. De ello se ha quejado el ministro de Turismo de Níger, M. Ahmed Boto, que considera una "injusticia" que, cuando ocurre un atentado en su país el mensaje sea que hay un problema de seguridad aunque no haya víctimas, mientras que en Europa (Francia y Bélgica) o Estados Unidos no sea así. "En Bataclan hubo más muertos que en todos los conflictos en Níger. Los americanos ya no tienen un problema con el turismo, sino con ellos mismos, porque pueden ir armados y cualquier día se levanta uno y mata a gente, pero todo el mundo va a hacer turismo allí. Sin embargo, a Níger, que es un país con menos atentados, se le considera peligroso".

"La inseguridad se debe a que hay una mala gestión, hay pobreza, no hay libertad de expresión y, si no existen esas cosas, habrá inseguridad. No puede haber seguridad sin gobernanza y la nuestra es mala. Creamos inseguridad nosotros mismos y no lo queremos reconocer", ha aportado el ministro keniano en tono de autocrítica. "Tenemos que tomar cartas en el asunto. La mayor parte de África está intentando resolverlo".

África fue en 2017 el continente donde más creció el turismo: un 8%, con más de 62 millones de llegadas

Siandou Fofana, ministro de turismo de Costa de Marfil, ha puesto como ejemplo a su país a la hora de gestionar y recuperarse de una crisis grave, en referencia a su ya finalizada guerra civil y al atentado de marzo de 2016, en la popular costa de Grand Bassam. "Hemos tenido que usar medios económicos y sociales para mejorar nuestra imagen y hemos logrado comunicar que somos un país hospitalario y acogedor. Por eso hemos conseguido recuperarnos y por eso hemos podido acoger por primera vez una de las cumbres entre la UE y la Unión Africana, que ha sido la primera vez que ha habido tantos jefes de Estado desplazados allí", ha recordado.

Una cuestión de imagen

No se trata tanto de mejorar la oferta turística africana, sino de venderla mejor. El marketing y la imagen —como en el caso marfileño— son fundamentales y, en este sentido, se ha criticado la imagen persistentemente negativa del continente que se da en los medios de comunicación occidentales, que solo hablan de África cuando ocurre algo malo. El dirigente keniano ha aportado el ejemplo de su país: "Como saben, hubo unas elecciones anuladas por Tribunal Supremo y luego fuimos a unas segundas. Lo único que hemos demostrado con esto es que funciona nuestro Estado de derecho. Es verdad que salieron personas a la calle quemando ruedas, pero eso no era lo fundamental. Se publicaron esas imágenes de cuatro manifestantes y ya dijeron que Kenia era el caos. Como país y continente tenemos el músculo para cambiar el discurso".

Sin embargo, para su homólogo gambiano no se está siendo justo con los medios occidentales. "El problema no es lo que dice la BBC, la CNN o Al-Yazira, sino lo que los africanos hacemos. El problema es que África se siente inferior y no reconocemos la importancia que tenemos ni el valor de lo que somos. Nigeria, Sudáfrica o Ghana tienen medios y redes, pero no queremos aprovecharlos. Yo he estado en un hotel en Ghana y en la televisión no se veía ni un solo canal africano, y luego nos sentamos aquí a quejarnos de que los países africanos no son conocidos".

África debe aportar lo que el resto del mundo no tiene, debe verse como un continente que da, no uno que recibe

Najib Balala, ministerio de Turismo de Kenia

Balala también ha recordado que África, y su país especialmente, dispone de una población joven, emprendedora y bien preparada, con acceso a la tecnología, que puede hacer una gran labor para mejorar esa imagen. Los dirigentes africanos se han mostrado de acuerdo en que el uso adecuado de las redes sociales puede ayudar más que los medios tradicionales a dar una imagen más positiva de sus países. Thebe Ikalafeng, presidente de Marca África, ha llamado la atención sobre el escaso presupuesto que se suele destinar a marketing. "Aquí en FITUR hemos visto que muchos profesionales no pueden venir porque el dinero destinado a la promoción es nulo".

De los mil millones recaudados en turismo en el continente, alrededor del 54% se debe al que realizan los propios africanos. En ese sector existe una oportunidad de desarrollo extraordinaria y por eso se ha insistido también en mejorar las rutas de transporte dentro y fuera de África, abaratar o eliminar los visados para los países africanos y los que no lo son, incorporar una moneda única para todo el continente, y crear un clima de negocios favorable, entre otras propuestas. Y, sobre todo, hacer de África un destino atractivo tanto para viajeros como empresas.

Puedes seguir a PLANETA FUTURO en Twitter y Facebook e Instagram, y suscribirte aquí a nuestra newsletter.

Más información