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¿Puede el sector turístico ser motor del desarrollo sostenible?

Para acabar con la pobreza, alcanzar la igualdad de género y conseguir otros objetivos en 2030, el turismo tendrá un papel clave

Un grupo de niñas de la comunidad Uros Titino juega a orillas del Lago Titicaca, a 14 kilómetros de la ciudad de Puno (Perú).
Un grupo de niñas de la comunidad Uros Titino juega a orillas del Lago Titicaca, a 14 kilómetros de la ciudad de Puno (Perú).

Recientemente se ha cumplido un año desde que los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) empezaron a dar sus primeros pasos para concluir la labor que ya comenzaron los Objetivos de Desarrollo del Milenio. 2030 se ha fijado como el nuevo plazo marcado para garantizar que nadie quede atrás, reduciendo la desigualdad y llegando a conseguir el fin a la pobreza.

El sector turístico es sin duda una herramienta clave y uno de los motores imprescindibles para avanzar hacia la consecución de los ODS. Según la Organización Mundial del Turismo, las economías emergentes recibirán cerca del 60% de los turistas mundiales en 2030. Estos datos han hecho que estos países hayan visto en el turismo una gran oportunidad de desarrollo. Pero, ¿en quién repercute?

Muchos de los atractivos turísticos más destacados del planeta se encuentran en enclaves donde las comunidades que los habitan son personas con altos índices de pobreza, y que no se benefician económicamente de los visitantes de la zona. Todas las poblaciones con las que trabajamos en Perú, Bolivia y Ecuador, no superan los dos dólares de ingreso al día.

El turismo rural comunitario nació para cambiar esta tendencia y que las comunidades indígenas fueran las que aprovecharan su potencial y se viera revertido en ellos los beneficios de la actividad turística. Una alternativa turística sostenible que fortalece las capacidades de la población, reduce la migración juvenil y además promueve la conservación de los recursos naturales.

El impacto que el turismo puede ejercer en cuatro ODS

Objetivo 1: Poner fin a la pobreza en todas sus formas

A pesar del crecimiento económico de América Latina y Caribe, que redujo la pobreza extrema a la mitad entre 2003 y 2012, todavía uno de cada cuatro latinoamericanos sigue siendo pobre. El objetivo de los ODS es erradicar la pobreza a nivel mundial y hacer que estas cifras pasen a ser cosa del pasado.

La contribución del sector turístico a alcanzar esta meta es crucial, a través del turismo rural comunitario (TRC), de una manera competitiva, justa y responsable. Los beneficios repercuten directamente en las familias, en las comunidades ubicadas en lugares con un alto flujo turístico.

Una alternativa turística sostenible que fortalece las capacidades de la población, reduce la migración juvenil y además promueve la conservación de los recursos naturales

Ellos mismos gestionan los alojamientos, las rutas turísticas y llevan a cabo actividades para dar a conocer sus tradiciones, gastronomía y artesanía. Esto permite que las comunidades sean autónomas y sean los propios emprendedores la pieza importante para que este turismo sostenible tenga éxito y perdure en el tiempo. Según datos de la UNWTO (Organización Mundial del Turismo de Naciones Unidas), uno de cada 11 empleos en el mundo son en el sector turístico; así mismo el Banco Mundial destaca que por cada persona que trabaja directamente en el sector turístico, se generan otros dos empleos indirectos en servicios complementarios.

Muchas de estas comunidades tienen como primera fuente de ingresos la agricultura, y el turismo se convierte en un aporte extra que les permite mejorar sus condiciones de vida. Además, ven cómo se incrementa su acceso a servicios básicos como el agua y las infraestructuras.

Objetivo 5: Lograr la igualdad de género y empoderar a mujeres y niñas

El turismo es una oportunidad para las mujeres para que logren su independencia económica y se conviertan en las protagonistas, dueñas de sus propios negocios. Lograr unos ingresos propios mejora la calidad de vida no solo de sus familias, sino también de sus comunidades.

Según datos de la UNWTO, son cada vez más las mujeres que cuentan con oportunidades de desarrollo en el sector turístico; en promedio el 48,6% de las empleadas en hoteles y restaurantes del mundo son mujeres y el sector del turismo cuenta con el doble de mujeres emprendedoras que cualquier otro.

Dentro del turismo comunitario, las mujeres toman un papel protagonista que les permite regentar sus propios negocios. Las mujeres microempresarias participan en las decisiones comunitarias y el hecho de ser gestoras de emprendimientos turísticos les ha permitido tener voz y ser parte importante en las decisiones que afectan a su comunidad. Codespa trabaja en Bolivia, Perú y Ecuador donde más de la mitad de los emprendimientos son gestionados por mujeres, lo que incrementa los ingresos de sus familias en más del 20%.

 Objetivo 12: Garantizar modalidades de consumo y producción sostenibles

Un turismo responsable y sostenible es esencial. Las comunidades rurales indígenas se basan en la sostenibilidad, la responsabilidad y la utilización de productos autóctonos tanto en la gastronomía como en la artesanía tradicional de la zona.

Esto supone que los productos turísticos tengan un impacto reducido sobre la naturaleza y las comunidades, evitando consecuencias negativas para las generaciones futuras.

Desde esta perspectiva el turismo sostenible involucra la utilización de recursos autóctonos de las comunidades, en lugar de productos artesanales importados, lo que contribuye de una manera positiva al desarrollo económico de la zona. Las comunidades han recuperado tradiciones como la de teñir los tejidos con diferentes plantas de la zona, aunque siempre de manera sostenible.

Objetivo 17: Alianzas para el logro de todos los objetivos

Las alianzas se convierten en fundamentales para que las comunidades puedan llevar a cabo sus negocios turísticos. Es necesaria la gestión de las autoridades locales y su apoyo a las comunidades. Gracias a su implicación se han podido conseguir mejoras en las comunicaciones, lo que no solo tiene un impacto en los turistas, sino también en las comunidades ya que consiguen mejorar sus infraestructuras.

La contribución del sector privado también es importante, en el caso del turismo rural comunitario las tour operadoras. Cada actor puede aportar al sector turístico sus conocimientos y experiencias para que estas comunidades empobrecidas puedan, gracias al sector del turismo, mejorar su calidad de vida.

Codespa trabaja con comunidades indígenas de Perú, Ecuador y Bolivia para ayudarles a salir de la pobreza. Cada día más personas forman parte de estas increíbles iniciativas que cambian vidas. Los datos demuestran cómo han aumentado el número de emprendimientos turísticos y los ingresos de las comunidades, cómo las mujeres cada día son las dueñas de más microempresas, y cómo también el número de turistas dispuestos a experimentar este tipo de turismo vivencial en las comunidades crece.

Marcello Gandolfi es director de proyectos de Fundación Codespa.

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