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‘Cibermili’ estonia contra las amenazas rusas

El país báltico permite a una parte de los conscriptos formarse contra los ciberataques

Un macroataque informático afectó a unos 150 países el pasado mes de mayo.
Un macroataque informático afectó a unos 150 países el pasado mes de mayo. REUTERS

El servicio militar aparece como un recuerdo desfasado en la mente de muchos europeos. Estonia, uno de los ocho países que lo conservan en la UE, busca modernizarlo. El Ministerio de Defensa de este Estado, uno de los más septentrionales del club comunitario, lanzó el año pasado la cibermili. Comenzó como un proyecto piloto que finalmente se ha asentado. Cada ejercicio, un máximo de 20 jóvenes pueden optar por hacer la mili tratando de neutralizar amenazas cibernéticas frente a un ordenador en lugar de aprender a manejar un tanque.

El motivo es que Estonia, país fronterizo con Rusia, teme mucho más a los ataques cibernéticos que a los tanques. En 2007 sufrió uno de gran magnitud que combinaba anomalías informáticas con agitación pública. A raíz de ese episodio, atribuido al vecino ruso, los gobernantes decidieron dedicar todos sus esfuerzos a blindarse contra esas interferencias externas.

“Tenemos un servicio militar cibernético; cada año reclutamos a 20 chicos y chicas para que desarrollen esas capacidades”, explicaba Erki Kodar, subsecretario de Defensa en Estonia, durante una reciente visita de periodistas europeos a Tallin. El país trata de mejorar la estrategia contra este fenómeno que hoy inquieta tanto a la UE como a la OTAN. “Hay que pasar de las acciones defensivas a las ofensivas”, añadía, en referencia a los intentos de responder a estos actos hostiles con medidas más agresivas que la mera reparación de daños.

Atraer a expertos en tecnologías de la información hacia el sector público —al menos durante el periodo de mili, que ronda el año— supone también un intento de competir con el sector privado, más atractivo para estos jóvenes. Tras los primeros meses de entrenamiento común, esos 20 conscriptos son transferidos a labores de ciberdefensa. Mientras, sus compañeros se dedican a tareas más convencionales. Queda por ver si esa especialización revierte en el Ejército o los jóvenes acaban fichando —probablemente con mejores sueldos— por la empresa privada.

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