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Los secretos del armario de Isabel II en ‘The Crown’

Michele Clapton, con el apoyo de un equipo de hasta cien personas, ha reproducido el vestuario de la reina de Inglaterra para la serie de Netflix

Claire Foy, caracterizada como Isabel II, el día de su coronación.
Claire Foy, caracterizada como Isabel II, el día de su coronación.

The Crown ha regresado con una prometedora segunda temporada. Tras el éxito de la primera entrega los seguidores de la serie se van a sumergir en una época muy íntima de Isabel II, en la que la soberana tiene que luchar por salvar su matrimonio. El estreno en Netflix llega solo unos días después del anuncio del compromiso de Enrique de Inglaterra y Meghan Markle y con las cotas de popularidad de la familia real británica por las nubes.

Uno de los éxitos de The Crown se basa en la lograda ambientación de los palacios y en el conseguido vestuario. Michele Clapton ha sido la encargada de recrear el armario de Isabel II. Clapton afronta este trabajo tras ganar tres Emmy por el vestuario de Juego de tronos. En esta ocasión, la diseñadora ha contado con el apoyo de un equipo de hasta cien personas, con las que ha elaborado más de 70 trajes solo para recrear el armario de Isabel II y ha hecho hasta 350 más para los parientes que aparecen en la pantalla. Algunos conjuntos se quedan más cerca de la realidad, mientras que otros se toman algunas libertades respetando el estilo y el espíritu del guardarropa de la reina.

Isabel de Inglaterra y Felipe de Edimburgo el día de su boda. A la derecha, una escena de la serie sobre la boda real. ampliar foto
Isabel de Inglaterra y Felipe de Edimburgo el día de su boda. A la derecha, una escena de la serie sobre la boda real.

Entre los trajes más elaborados por el equipo de Michele Clapton está el vestido de novia de la primera temporada. Según la revista Harper's Bazaar, hacer este modelo costó 34.000 euros. El satén reemplazó a la seda original pero el vestido parece de alta costura y guarda un gran parecido con el que la entonces princesa Isabel se puso el 20 de noviembre de 1947 para su boda con el futuro duque de Edimburgo. En el traje no faltan las perlas y los bordados. "Fue un trabajo enorme, pero este vestido era así y marcó la memoria colectiva de los británicos. No podríamos haberlo hecho de otra manera", ha dicho la diseñadora de vestuario a Point of View. Los vestidos de las ocho damas de honor también provocaron dificultades para el equipo y se acabaron haciendo a mano.

Otro de los éxitos del vestuario de la serie es el traje de la coronación, pero este no fue realizado por el equipo de The Crown. Esta vez se utilizó una réplica diseñada por Swarovski para una exposición. Afortunadamente, el modelo coincidía con las medidas de Claire Foy, la actriz principal, quien reveló a The Telegraph que "el rodaje de esta escena duró cinco días y el vestido pesaba una tonelada".

Isabel II, en la serie, con una réplica de una de sus famosas tiaras.
Isabel II, en la serie, con una réplica de una de sus famosas tiaras.

La serie también se centra en los atuendos de la vida cotidiana, a través de los cuales se van trazando los perfiles de los personajes. Especialmente en lo que se refiere a la reina Isabel y a su hermana, la princesa Margarita. Como ha explicado la diseñadora de vestuario, la reina en su vida cotidiana opta por un armario cómodo, con impermeables, jerséis y chaquetas de punto y pañuelos al cuello. "Cuando trabaja en el palacio de Buckingham, se pone cualquier atuendo, alternando tonos azul y malva, sin prestar atención". La serie demuestra claramente que Isabel II no está muy apegada a la moda, a diferencia su hermana. El gusto por la ropa bien cortada que también comparte con su tío, el exrey Eduardo VIII y su esposa Wallis Simpson. La segunda temporada invita a otro icono de estilo: Jackie Kennedy. Otra razón para volver a conectarse con la serie.

Claire Foy, de 'sport' en una escena cotidiana de Isabel II con su marido,
Claire Foy, de 'sport' en una escena cotidiana de Isabel II con su marido,

La segunda temporada comienza con los soldados de las Fuerzas Armadas de la reina librando la Guerra de Sinaí en Egipto (1956) y terminará con la caída de su tercer primer ministro Harold Macmillan tras el devastador escándalo Profumo (1963), lo que cubrirá unos siete años. Para esta etapa, la diseñadora de vestuario tuvo en cuenta el momento de transición en la vida de la reina Isabel en su matrimonio; el reto de la monarquía de ser más accesible para los británicos y el declive de Gran Bretaña como potencia global.