DÍA UNIVERSAL DEL NIÑO

Juntos contra la malnutrición infantil

Una voluntaria de Alianza por la Solidaridad en Senegal habla de los esfuerzos por mejorar el acceso a los alimentos de 5.000 menores

Ana Henríquez

Más información

Llevo un mes en Kolda. La iniciativa de voluntariado de acción humanitaria impulsada desde la Unión Europea, EU Aid Volunteer, me ha traído hasta aquí de mano de la ONG española Alianza por la Solidaridad para trabajar en la mejora comunicativa de los proyectos que lleva a cabo en Senegal. Uno de estos proyectos lo protagonizan nada menos que 5.000 niños y niñas.

La malnutrición es la causa de casi la mitad de las muertes infantiles, como se dijo en la Cumbre Global de la Nutrición celebrada el pasado 4 de noviembre en Milán (Italia). Alianza por la Solidaridad quiere contribuir a velar por la seguridad alimentaria de los menores mediante un proyecto de refuerzo de los comedores escolares de algunas de las zonas más vulnerables a la estación seca en Senegal (de noviembre a abril).

Se trata de un proyecto que se desarrolla en el norte, en el departamento de Podor y también en el sur, en la región de Kolda (Casamance), junto a las contrapartes locales, ASESCAW y MJPI, y con la financiación de la Unión Europea, la Comunidad Económica de Estados de África Occidental y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo, entre otros.

El objetivo es mejorar el acceso a los alimentos para esos casi 5.000 menores, que disfruten de una dieta sana y diversa a partir de los productos de proximidad. Materia prima local de la que, autónomamente y sin dependencias externas, puedan proveerse los responsables de los comités de gestión de las escuelas. De esta manera, no solo se mejora la seguridad alimentaria de los más pequeños, sino que también se desarrolla el capital humano de la comunidad, dado que la ingesta de los nutrientes necesarios favorece la concentración y, consecuentemente, el aprendizaje del alumnado.

Garantizar al menos una comida diaria en condiciones redunda en una mejora educativa, tanto en cuanto a la mejora del aprendizaje de conocimientos, como porque estimula la asistencia a clase. Si los tutores de los menores de hogares empobrecidos saben que enviándolos a la escuela tendrán una comida asegurada, serán más favorables a la escolarización y se logrará reducir el absentismo escolar y el trabajo infantil. Especialmente, en el caso de las niñas, que son las primeras que se quedan en casa para ayudar a las madres en las tareas domésticas.

Son muchos los ámbitos a los que prestar atención, pero también son abundantes y poderosas las ganas que transmite la gente

Mejorar la nutrición infantil es la inversión más efectiva que se puede hacer para avanzar en la senda del progreso y la prosperidad y romper el círculo vicioso de la pobreza.

Como ya he tenido oportunidad de comprobar durante mi estancia, la expresión on est ensemble! se usa mucho en toda África. Significa ¡estamos juntos! Y es uno de los lemas de Alianza por la Solidaridad en Senegal, donde lleva ya décadas trabajando para construir una ciudadanía activa, crítica y comprometida que defienda sus derechos. En lugar de implementar sus acciones unilateralmente, trata de buscar la complicidad: involucrar a la comunidad beneficiaria para que participe y haga suya la iniciativa, de modo que las buenas prácticas permanezcan mucho después de los siempre cortos periodos de ejecución de los proyectos de cooperación al desarrollo.

En este empeño por fortalecer los comedores de los centros educativos, Alianza quiere corresponsabilizar a cuantos actores intervienen de una u otra forma: profesorado, asociaciones de padres y madres, autoridades locales, personal de cocina, agricultores de la zona… De hecho, está demostrado que la implicación de la comunidad en todas las etapas del proceso es una de las claves del éxito de las cantinas escolares.

Así, además de preocuparse por la seguridad alimentaria de los niños y niñas, se busca empoderar a las poblaciones también desde otro ángulo: apoyando a los productores locales. Y es que el segundo de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), centrado en acabar con la desnutrición y la malnutrición en 2030, incluye la aspiración de duplicar los ingresos de los productores de alimentos a pequeña escala.

Para ello, los pone en relación con los comités de gestión escolares, de modo que unos consigan compradores para sus alimentos y, los otros, abastezcan sus cocinas de víveres autóctonos, de temporada y ricos nutricionalmente. Con esta otra pata del proyecto, además del beneficio a largo plazo de poder contar con una juventud formada y fuerte, la comunidad dispondría igualmente del más inmediato y tangible beneficio económico de los suministradores y sus familias.

Apenas acabo de llegar y empiezo a tomar conciencia de la gran cantidad de trabajo que hay que hacer solo para este proyecto: formación, sensibilización, elaboración de una guía nutricional con los alimentos locales, facilitación de un modelo de relación contractual con los productores y un largo etcétera. Son muchos los ámbitos a los que prestar atención, pero también son abundantes y poderosas las ganas que transmite la gente.

Ganas de vivir, de superarse, de darle una mejor calidad de vida a los suyos. Sobre todo, a los más pequeños que, en todos los pueblos que hemos visitado, nos reciben con divertida curiosidad y con una contagiosa alegría.

Ana Henríquez trabaja en varios proyectos en Senegal de Alianza por la Solidaridad.

Puedes seguir a PLANETA FUTURO en Twitter y Facebook e Instagram, y suscribirte aquí a nuestra newsletter.

Archivado En:

Más información

Te puede interesar

Lo más visto en...

Top 50