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¿Europa como solución?

Los partidos nacionalistas catalanes que transitaron hacia el independentismo ya no buscan en Europa un ámbito de participación, sino de reconocimiento

Jóvenes con una pancarta pidiendo ayuda a la Unión Europea.
Jóvenes con una pancarta pidiendo ayuda a la Unión Europea.

“España es el problema. Europa es la solución”. Esta frase de Ortega y Gasset pronunciada a principios del siglo XX y refiriéndose a España bien podría servir hoy para ilustrar el empeño de los partidos soberanistas catalanes en ver a la Unión Europea como un aliado para gestionar el conflicto con el Gobierno central. Pero no todo han sido rosas en la relación de los partidos nacionalistas y regionalistas con las instituciones europeas: en los últimos treinta años, estas han representado tanto una fuente de esperanza como de frustración.

La esperanza predominó durante los años ochenta y noventa, época en la que se hablaba de la Europa de las Regiones: un viejo término que Jacques Delors puso de moda y que muchos partidos nacionalistas y regionalistas adoptaron como eslogan. Estos esperaban que la integración europea desembocara en un debilitamiento del poder de los Estados y en una oportunidad para que las regiones y las ciudades contribuyeran directamente a los procesos de decisión europeos, como una especie de “tercer nivel” de gobierno.

Así, a principios de los años noventa, los partidos regionalistas y nacionalistas en Escocia, Baviera, Flandes, Cerdeña, Cataluña, Gales o Galicia apostaban por una Europa de las Regiones como una manera de avanzar en sus propias demandas de autonomía.

Sin embargo, con el tiempo la idea de la Europa de las Regiones se desinfló. Primero, por el limitado papel institucional de las regiones en los procesos de decisión y el escaso avance que supuso al respecto el fracasado proyecto de Constitución. Segundo, por el continuo peso de los Estados y las relaciones intergubernamentales en la definición y evolución de la integración europea.

Los partidos nacionalistas catalanes que transitaron hacia el independentismo ya no buscan en Europa un ámbito de participación, sino de reconocimiento. Pero Europa abordará sus próximos retos —Brexit, integración económica, coordinación en materia de seguridad o inmigración— reforzando el peso de los Estados y las relaciones intergubernamentales. Es un escenario complicado para que las demandas del independentismo encuentren aliados, al menos formalmente, en las instituciones europeas. Europa y la solución están lejos. @sandraleon_

 

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