Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

Reflejos de ciudad en los ojos de Mamadou Gomis

El fotoperiodista senegalés expone imágenes de Dakar en Canarias mientras gesta su nuevo proyecto sobre urbes europeas

Mamadou Gomis, en su exposición "Dakar, una mirada", en Casa África. Ampliar foto
Mamadou Gomis, en su exposición "Dakar, una mirada", en Casa África.

La lucha, la moda o el transporte público son algunos de los aspectos del Dakar cotidiano que podemos apreciar en la exposición fotográfica Dakar, una mirada, del fotoperiodista senegalés Mamadou Gomis (1976). El proyecto, realizado en colaboración con el periodista catalán Pere Ortín (1968), se completa con vídeos alrededor del tiempo y el alma de la capital senegalesa, creados por el actual director de Altair, revista viajera de referencia. Un número especial de la publicación, en papel y dedicado a Dakar, con firmas como las de Boubacar Boris Diop e imágenes de Gomis son la base de esta muestra que hasta enero ofrece Casa África. Es una exposición que gira entorno al trabajo diario de Gomis, a pie de calle, en la ciudad que habita y que ha propiciado a su vez, de alguna forma, un segundo proyecto que le traslada, armado con su cámara, a las calles de urbes europeas. Una iniciativa en proceso que ha titulado Snapshot Reflection

"Mi primera foto la recuerdo muy bien", rememora el artista en una entrevista para Radio Nacional de España a propósito de la muestra de Casa África y su trayectoria profesional. "Hice un retrato de un joven senegalés. Digo joven porque yo era joven, pero algo más viejo que el retratado, que debía tener 12 años. Quizás 11. Fue mi primera imagen, con un encuadre algo fallido, pero él adoró esa fotografía", recuerda. Gomis contaba con 15 años y acudió a un estudio profesional ajeno en el que se formó y trabajó. Más de dos décadas después, tiene el suyo propio. Respecto a esa primera foto, especula: "Si esa fotografía no hubiera visto la luz, puede ser que me hubiera desanimado. O puede que me hubiera esforzado en hacerlo mejor todavía".

La mirada de Mamadou Gomis no se ha quedado varada en el Dakar que documenta día a día y donde vive: tiene vocación de escaparse hacia otras latitudes, en el Norte, en cuyas urbes se fija con curiosidad. Es consciente de que la imagen es muy poderosa y se queja de que los turistas y sus smartphones han devaluado la fotografía a lo largo y ancho del planeta. Su personal "venganza" frente a esta realidad es buscar su tema, documentarse y trabajar con profesionalidad a caballo entre África y Europa. "En 20 años no he trabajado en otra cosa. No he sido camarero en un café. Durante 20 años he sido fotógrafo", remacha.

Dakar, una mirada muestra su trabajo diario en territorio senegalés, desde la normalidad y la experiencia de ser nativo de esa tierra, sin folclorismos. Y por otro lado, Snapshot Reflection captura el reflejo de algunas ciudades europeas con las que le unen vínculos emocionales y profesionales, con vocación de visitante que ve, retrata y regresa a casa. Lo hace aprovechando los cristales de ventanas, vidrieras y escaparates para inmortalizar allí las figuras y sombras que crean la publicidad, los edificios, los paseantes y los carteles de todo tipo que plagan las calles. Gomis precisa que intenta mostrar la vida y el pasado de esas ciudades, además del entorno.

Mamadou Gomis en Las Palmas de Gran Canaria. ampliar foto
Mamadou Gomis en Las Palmas de Gran Canaria.

"Tengo la costumbre de mirar a Europa de otra manera, en relación a la inmigración, a la gente que hace fotos de la Torre Eiffel o la Estatua de la Libertad y otras cuestiones", explica por Skype desde Barcelona, donde recala unos días tras inaugurar en Canarias y antes de regresar a Dakar. "Lo que me interesa en Snapshot Reflection es mirar como africano las ciudades europeas. Lo he hecho en Barcelona, Las Palmas de Gran Canaria, Berlín, Bruselas, Amsterdam. En plena mundalización, pienso que África tiene que tener una mirada sobre las ciudades europeas. Sobre todo, los fotógrafos. Cuando viajamos, es importante volver con regalos: es el espíritu africano. Y con respecto a los regalos que hacemos, como africano y fotógrafo, pienso que es importante compartir con generosidad las fotografías del mundo".

Gomis plantea que Las Palmas fue su primer destino europeo y que es una ciudad que cuenta para él, que tiene su hueco en su corazón. "Así que me gustaría mostrar cómo veo esa ciudad que amo", añade. "Se ha convertido en mi ciudad, en el primer lugar donde dormí fuera de África". Continúa explicando que ha viajado mucho a Berlín por motivos laborales y por tanto, también es una ciudad que tiene mucha historia para él. "¿Por qué Bruselas y no París?",  se interroga, en relación a las presencias y ausencias en su catálogo de ciudades europeas a fotografiar. "No he estado en París, por eso no está. Soy senegalés y Francia es la metrópolis de la antigua colonia en que nací, pero no tengo los medios de ir, es muy caro. A pesar de que tengo amigos allí. Quizás lo haga en el futuro. Si hay ocasión de incluir otras ciudades".

"En plena mundalización, pienso que África tiene que tener una mirada sobre las ciudades europeas"

Hace casi cinco años que el artista se embarcó en esta aventura, que comenzó en 2013. La compagina con su trabajo habitual y con otros proyectos, como el de Dakar, que se plasmó en papel en 2016 y hoy se muestra en Casa África. "Es difícil para mí encontrar financiación en África, así que los viajes que realizo para exposiciones y otros proyectos y mis ahorros son los que me permiten seguir adelante con Snapshot Reflection. De viaje en viaje, me quedo en casas de amigos y araño días para trabajar en la calle", cuenta. Cree que ha llegado el momento de mostrar una primera parte de ese proyecto y compartir la experiencia para intentar conseguir algo de apoyo financiero y logístico. "Es un trabajo que me importa mucho y me gustaría hacer un catálogo con escritores que hablen de la iniciativa de un fotógrafo que mira a Europa de otra manera", señala.

Una de las imágenes del proyecto Snapshot Reflection. ampliar foto
Una de las imágenes del proyecto Snapshot Reflection.

Mamadou Gomis documenta mucho su trabajo, busca información. No realiza montajes, da un aire misterioso, evocador y diferente a sus fotos europeas. Cuenta que la suya es una mirada personal sobre lo que le interpela. Además, quiere mantener el espíritu de un ave de paso, de alguien que vive en otro sitio y fija unos ojos limpios sobre otras realidades. "Para mí es importante mostrar mi mirada de africano que viaja pero que siempre regresa a Dakar, que vive en África", dice. "Podemos ser un ejemplo para la juventud africana. Muchos artistas africanos que conozco se han instalado en Europa, pero para mí es importante quedarme en mi país. Siempre que me dan un visado, me voy y vuelvo. Hacerlo así es abrir oportunidades para otros africanos". Para el fotógrafo, hay que tener presente que es falso que la única ambición de la mayor parte de los africanos es quedarse en Europa. "Hace casi 10 años que viajo fuera y podría haberme quedado en algún país europeo, pero no lo he hecho", subraya, orgulloso.

Gomis ve las ciudades europeas desde un punto de vista arquitectónico, pero también se fija en que la gente es diferente a la que ve normalmente en los cruces de Dakar e investiga. Prepara los viajes y las imágenes a conciencia.

"Es fundamental para mí, como fotógrafo, no tocar la dignidad humana"

"Hay ocasiones en las que el trabajo de un fotógrafo europeo en África no está respaldado con documentación, con investigación", opina. "La mayor parte aterriza como si estuviera de turismo, de alguna manera. Vienen, miran las cosas de manera antinatural, ven una persona que monta en un burro o un carro y capturan esa imagen o la suciedad de una playa. No puedo generalizar: no todos son iguales y no juzgo. Respeto el trabajo de los otros, su técnica. Pero creo que para algunos europeos, a veces, es más sencillo sacar fotos en África: las mujeres en los pueblos, los niños, cosas que les resultan pintorescas. Para mí no es lo mismo cuando vengo a Europa".

A Gomis le preocupan los "safaris" fotográficos de extraños que sacan sus teléfonos en las calles y mercados de su país, cómo los viandantes pueden sentirse asaltados, cómo pueden molestarse porque haya gente que se alimenta con sus imágenes o, en el caso de la infancia, traumatizarse si alguna vez tienen acceso a sus imágenes compartidas en redes sociales. "Es fundamental para mí, como fotógrafo, no tocar la dignidad humana", concluye. "Hay que respetar la dignidad de las personas".


Puedes seguir ÁFRICA NO ES UN PAÍS en Twitter y Facebook.

Más información