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Los dueños de Mercadona, los Médici de Valencia

Juan Roig y Hortensia Herrero, cuya fortuna está valorada en 8.000 millones, se vuelcan en el mecenazgo artístico y el fomento empresarial

Hortensia Herrero, el pasado jueves en Valencia.

Valencia tiene sus grandes mecenas. Igual que los Médici en la Florencia del siglo XV, el matrimonio formado por Juan Roig y Hortensia Herrero, dueños de la cadena de supermercados Mercadona, dispone de una fortuna inmensa: según la revista norteamericana Forbes, esta ascendía el año pasado a 8.000 millones de euros y era la segunda de España. Y como los Médici, Roig y Herrero se han volcado en los últimos años en financiar iniciativas en el campo del arte, pero también de la educación, el deporte y el fomento de nuevas empresas. La inversión global, realizada a través de varias fundaciones, resulta difícil de precisar. Solo en 2015, ha explicado Roig, él y su mujer destinaron 50 millones al mecenazgo.

El dinero es, efectivamente, de ambos. El matrimonio se conoció a finales de los años sesenta en la Facultad de Económicas de Valencia, donde Roig fue un alumno tirando a flojo hasta que conoció a Herrero. Su esposa contribuyó a convertir la red de tiendas de ultramarinos fundada por su suegro en la primera empresa española de supermercados —que en 2019 se expandirá a Portugal—. Hoy son presidente y vicepresidenta de la compañía, con el 50,6% y el 27,7% de las acciones, respectivamente.

Su mecenazgo es discreto, como su vida en general, muy alejada de la imagen que proyectan otros ricos. Es más fácil verlos en actos del Valencia Basket que en palcos de ópera. Y sus comparecencias públicas por motivos no profesionales son muy raras —no hay muchas fotografías en las que aparezcan ambos—. Un estilo que han heredado sus cuatro hijas, Amparo, Hortensia, Carolina y Juana, que les han dado siete nietos. El matrimonio vive en la Plaza de América de Valencia, en una gran vivienda con vistas al antiguo cauce del Turia.

La intensidad de las acciones que financian es, en cambio, creciente. Sirven como referencia las iniciativas presentadas solo este mes de septiembre. El jueves, Herrero desveló la escultura monumental —4.150 kilos— de Manolo Valdés que ha comprado para la ciudad. Elegida por votación popular entre las seis obras del autor que se exponen en la Ciudad de las Artes y las Ciencias, la pieza ha costado 1,7 millones. Herrero ha anunciado que el año que viene repetirá el proceso, probablemente con esculturas de un artista extranjero.

Juan Roig y Hortensia Torres.
Juan Roig y Hortensia Torres.

La figura de aluminio con forma de cabeza de mujer se alzará en la antigua dársena del puerto de Valencia. A pocos metros de Marina de Empresas, el espacio que Roig inauguró en 2015 para fomentar la creación de empresas innovadoras en España, y que le costó 30 millones. Aquel día, el empresario, de 67 años, dio la clave de por qué ha decidido volcarse en el mecenazgo: “Hay quien cree que cuando se va al otro mundo se lleva su dinero. A mí me han dicho que al 99,999% no te llevas un duro. Hay que gastar e invertirlo aquí”.

El pasado martes, Marina de Empresas abrió sus puertas para mostrar los 80 proyectos que está acelerando. Prendas de vestir que no se manchan; simuladores de motocicleta domésticos; aplicaciones para compartir trayectos en coche; pulseras que previenen ictus; y otras ideas convertidas en empresas por emprendedores que, en muchos casos, no han cumplido los 25.

La semana que viene, Roig presentará la Alquería del Basket, el mayor complejo europeo de baloncesto base, un deporte al que él mismo es aficionado desde niño. Sus 15.000 metros cuadrados albergan 12 pistas de entrenamiento y una cancha central. Las instalaciones, que han costado 18 millones, se encuentran junto al pabellón de La Fonteta del Valencia Basket. Roig es el máximo accionista del club, actual campeón de la Liga Endesa.

A principios de mes, la Fundación Hortensia Herrero anunció, además, que transformará el Palau de Valeriola, un antiguo inmueble del siglo XVII situado en el centro de Valencia, en un museo de arte contemporáneo que alojará su colección privada y exposiciones temporales. Ella ha recuperado en pocos años otras joyas muy deterioradas de la ciudad, como El Colegio del Arte Mayor de la Seda, la Ermita de Santa Lucía y los frescos de la Iglesia de San Nicolás —conocida como la capilla sixtina de Valencia—. El interior de este templo fue rehabilitado después de que en 2013 acogiera la boda de Juana Roig, su hija menor.

El presidente de Mercadona financia, además, la Escuela de Empresarios (Edem), donde se imparten carreras universitarias en las que él mismo es profesor. Organiza el maratón de Valencia —16.000 participantes el año pasado— a través de la Fundación Trinidad Alfonso, que lleva el nombre de su madre. Y ha construido y mantiene un circuito de running en el antiguo cauce del Turia, diseñado para reducir las lesiones, que cada día utilizan cientos de corredores.