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Solo un tercio de las reservas marinas del Estado tiene protección real

España ha creado parques de papel para llegar al objetivo internacional de blindar el 10% de los océanos

Una gaviota de Audouin con un anzuelo en el pico.
Una gaviota de Audouin con un anzuelo en el pico.

España ha protegido a la carrera aguas bajo su jurisdicción para cumplir el objetivo internacional de blindar el 10% de los océanos en 2020. Desde 2009, las autoridades españolas han pasado de la nada, menos del 1% de sus mares, al 8% actual. Sin embargo, esa premura ha hecho que de las 98 áreas marinas protegidas que son competencia del Estado, solo 33 tengan planes de gestión, la herramienta habitual para establecer objetivos de conservación y medidas para cumplirlos. Apenas un tercio de las reservas marinas estatales tiene protección real. El resto, prácticamente, son parques de papel. Líneas en un mapa.

“La idea es que en ocho años lleguemos al 100% de áreas marinas protegidas con plan de gestión”, afirma la abogada Sonia Castañeda, directora de la Fundación Biodiversidad del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente. Su equipo encabeza un proyecto de 49,8 millones de euros —”la mayor inversión en conservación marina de Europa”— para ampliar las reservas españolas y mejorar su gestión.

Castañeda presentó ayer esta ambiciosa iniciativa, bautizada LIFE IP Intemares, en el Congreso Internacional de Áreas Marinas Protegidas IMPAC4, que se celebra en La Serena (Chile). El proyecto español arrancó en enero de 2017 y ya estudia nuevas reservas, como la ampliación del existente Espacio marino del oriente y sur de Lanzarote-Fuerteventura, donde la organización ecologista WWF pide declarar un santuario internacional de ballenas y delfines.

“Sin regulación de las actividades pesqueras y del turismo, es como si las áreas marinas protegidas no existieran”, zanja la ambientóloga Elena Ojea

En el LIFE IP Intemares participan como socios el Instituto Español de Oceanografía, la Confederación Española de Pesca y las ONG WWF y SEO/Birdlife. Esta última organización ha reclamado al Gobierno de Mariano Rajoy y a las autoridades de las comunidades autónomas —también con parques de papel de su competencia— que pongan ya en marcha planes de gestión, “un instrumento indispensable para asegurar su efectiva conservación”.

Las autoridades utilizan la figura de la Red Natura 2000 para proteger sus paraísos marinos. La Red Natura 2000 es un instrumento europeo para blindar sus hábitats más amenazados. Pero WWF recuerda que pertenecer a esta lista “no garantiza por sí solo un buen estado de salud del mar: son necesarios planes de gestión con objetivos claros de conservación”. Un informe de la Agencia Europea de Medio Ambiente alertó en 2015 de que la mayor parte de las especies y hábitats supuestamente protegidos por la Red Natura 2000 se encontraban en estado desfavorable o desconocido.

Castañeda adelantó ayer en el congreso chileno —al que EL PAÍS acude como medio invitado— su objetivo de lanzar 11 nuevos planes y estrategias de conservación para 34 especies emblemáticas, como la pardela balear, la marsopa y la tortuga boba.

La ambientóloga Elena Ojea, de la Universidad de Vigo, ve “muy positivo” el trabajo conjunto de Gobierno, científicos, ONG y pescadores, pero subraya “el reto” de desarrollar planes de gestión. “Sin regulación de las actividades pesqueras y del turismo, es como si las áreas marinas protegidas no existieran”, zanja.

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