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Una realidad adaptable

Una realidad adaptable

EN 1965, Joseph Kosuth creó su obra Una y tres sillas, una instalación con la foto de una silla, la definición de la palabra silla y una silla real. La misma idea, presentada con tres códigos diferentes: la imagen, el lenguaje y el objeto que, no importa su tamaño, color o material, se entiende como un “asiento con respaldo, por lo general con cuatro patas, y en el que solo cabe una persona”. En una vuelta de tuerca a este juego de la percepción, el argentino Federico Varone ha dado forma a un concepto novedoso de silla, un mueble cuyo respaldo “rompe y deforma el plano” para “generar un cambio en la curvatura de la superficie a través del movimiento y la interacción con el usuario”. Esto es: la silla, de nombre Vaivén, se transforma dependiendo de si hay alguien sentado, y de quién (y cómo) es ese alguien. Así, ya no hace falta ajustarse a la realidad, sino todo lo contrario.