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El afrobaile que triunfa en Portugal y (todavía) no ha llegado a España

Wilson Vilares, director del grupo Celeste Mariposa, difunde por Europa la música continental de los barrios portugueses. He aquí un viaje sonoro por la lusofonía africana

Wilson Vilares, de Celeste Mariposa tocando en el Café Klunkerkranich de Berlín.
Wilson Vilares, de Celeste Mariposa tocando en el Café Klunkerkranich de Berlín.

Espíritu de celebración de la vida, deseo incesante de bailar, suelto o agarrado, luz en los ojos, calor, ambiente multicultural, sonrisas, ropa divertida, estilo. El grupo Celeste Mariposa propone un viaje sonoro por las tierras africanas que un día fueron portuguesas en sus conciertos denominados afrobailes. El director y confundador de la agrupación Wilson Vilares suele ponerse tras las actuaciones a los platos de música, pero no en un pedestal, sino cerquita de la pista, bailando entre sus vinilos. “Todos juntos y en sintonía porque el afrobaile es esto, una fiesta de contacto, familiar”, dice Vilares entusiasmado en la localidad portuguesa de Sines, donde se celebra el Festival de Músicas del Mundo (FMM) hasta mañana.

Hasta 1975 Portugal se extendía por los territorios hoy independientes de Santo Tomé y Príncipe, Mozambique, Angola, Guinea Bissau y Cabo Verde. El influjo cultural y mestizaje continúan latentes no sólo en la cultura de los países colonizados, sino también en el del colonizador. La cultura portuguesa contemporánea es innegablemente indisoluble de su herencia africana. El proyecto Celeste Mariposa lo evidencia en su vertiente más física, cotidiana, espiritual: la unión social que produce entre sus gentes la música y el baile de los PALOP (Países Africanos de Lengua Portuguesa).

El afrobaile es la cara más visible de este agitador grupo cultural, que es también compañía y promotora discográfica. Tienen tanto de deseo melómano, como de movimiento activista, aseguran.  Al ritmo de la cora, el acordeón o el ferrinho, llevan la música africana de los barrios portugueses al centro de Lisboa, pero también de Berlín o de Bruselas. “El Funaná o el Kuduro se hace y se escucha en Portugal hace más de 20 años, pero era considerada música de negros. Queríamos demostrar que es música de calidad que puede ser apreciada por todos, tocar en las mejores salas, donde se reúnen los artistas y pensadores. El tiempo nos está dando al razón y el reconocimiento ha llegado, pero aún queda mucho por hacer", afirma Vilares, que es portugués de origen angoleño.

El afrobaile es una fiesta inspirada en los encuentros de los inmigrantes africanos y los llamados retornados a Portugal a partir de las independencias

No están solos, la revisión de la memoria y la cultura europea desde una perspectiva postcolonial se investiga y discute en las universidades, y grandes instituciones como el Centro de Estudios Sociales de Coímbra a través de su proyecto MEMOIRS, defienden la herencia colonial como una parte esencial de la identidad europea que no puede ser ignorada por responsabilidad histórica y por justicia social.

Celeste Mariposa, en su versión Dj set, ha recibido este año dos encargos muy especiales: dar el pistoletazo de salida en el Festival MED, precediendo a artistas de la talla de las caboverdianas Mayra Andrade o Lura, y de poner la guinda del Festival de Músicas del Mundo de Sines, en el que participan músicos como los malienses Fatoumanta Diawara y Oumou Sangaré, o el consolidado saxofonista nigeriano Orlando Julius. En este contexto, entrevistamos a Wilson Vilares, director, dj y cofundador de Celeste Mariposa.

Pregunta. ¿Qué significa para ti, como artista y dj, llevar Celeste Mariposa a festivales de primera línea o a Berlín, epicentro de la música Europea?

Respuesta. Tocar en Festivales como el FFM de Sines es un regalo, una dádiva, una bendición. El reconocimiento internacional también se agradece. Contribuye al cambio de paradigma y a romper con el estigma que carga la música africana. No busco grandes multitudes, ni ser famoso. Disfruto con los afrobailes y las personas se interesan por los temas que ponemos, se acercan a preguntar, hablo con ellas y se va creando una familia alrededor de esta música.

P. Cuéntanos más sobre el afrobaile...

R. En nuestros saraos hay música en directo, a veces comida africana y, claro, mucho baile. A través del afrobaile queremos promocionar a los grupos musicales, hay bandas que tuvieron éxito y grabaron discos en la década de los noventa y que algunos seguían tocando en los barrios de mayor presencia africana en Portugal pero otros estaban cayendo en el olvido. Es música de raíz tradicional africana con influencias nuevas. Después de los músicos, pasamos al Dj set y sigue la fiesta

El músico Julinho da Concertinha, de origen caboverdiano.
El músico Julinho da Concertinha, de origen caboverdiano.

P. ¿Qué estilos musicales señalarías?

R. Algunos son el funaná o la semba, que se bailan en pareja. Aún hoy hay muchos prejuicios y reticencias sobre“bailar agarrado. Bailar es bailar y no tiene nada que ver con hacer el amor o besarse. Son eventos tranquilos, nunca hay broncas ni peleas. Me gusta mantener esa magia.

P. ¿Y cuál es el origen?

R. El afrobaile es una fiesta inspirada en los encuentros de los inmigrantes africanos y los llamados retornados a Portugal a partir de las independencias de las colonias en 1975. Estas fiestas surgieron ya entrada la década de los ochenta. En aquella época se realizaban los domingos por la tarde, porque los africanos también trabajaban los sábados. Se mezclaban todos: el africano puro, el mulato y el blanco. Un grupo tocaba y se pasaba la tarde entre familia y amigos, los adultos bailaban, los niños jugaban… yo era uno de esos niños.

 P. ¿Qué tipo de público asiste al afrobaile?

R. Es variado, jóvenes, mediana edad. Cada vez más extranjeros frecuentan nuestras fiestas, vienen a felicitarnos y nos preguntan sobre giras en otros países. Eso me llena de satisfacción. Estuvimos en la Yaam de Berlín hace unos meses y ahora vamos también a Bélgica y Holanda. En Lisboa, tenemos residencia en la Galería Zé dos Bois.

Tenemos casos de artistas que no pueden ir de gira porque aún no se les ha regularizado su situación como ciudadanos tras 40 años en Portugal

P. ¿Celeste Mariposa es también compañía discográfica?

R. ¡No nos quedó otro remedio! A medida que íbamos investigando fuimos redescubriendo artistas y muchísimo material por registrar. Estamos obsesionados con el sonido de calidad, así que el caché que ganamos en las actuaciones y festivales lo invertimos en horas de grabación. Como Celeste Mariposa ya editamos uno con Chalo Correia (Angola), otro con Julinho da Concertina (Cabo Verde), y el tercero está en el horno, con Djumbai Djazz (Guinea Bissau). También estamos grabando a Katuta Branca con la editora belga Rebel Up. ¡Todos ellos con temas inéditos!

P. ¿Es Celeste Mariposa un proyecto social?

R. Tiene vocación social claro. Nuestros músicos enfrentan obstáculos que en otros contextos serían impensables. Las cuestiones burocráticas y fiscales son un quebradero de cabeza, algunos tienen dificultades o no tienen capacidad para emitir facturas. Intentamos apoyar en lo que podemos. Tenemos casos de artistas que no pueden ir de gira porque aún no se les ha regularizado su situación como ciudadanos. Tras 40 años viviendo en Portugal no tienen DNI, ni pasaporte. Es esencial seguir fortaleciendo la estructura y organización de estos músicos para que puedan entrar realmente en la industria musical.

P. Afirmáis que vuestro proyecto lucha contra la hegemonía cultural anglófona y centroeuropea ¿Estáis consiguiendo mejorar el posicionamiento de la música africana portuguesa?

R. No cabe duda. Por ejemplo, hace unos años los vinilos de nuestros grupos se podían encontrar en los mercadillos por 50 céntimos o un euro. Ahora se venden por 30, 100 euros... La música africana portuguesa se valora más, pero el mérito no es sólo nuestro. Los grandes culpables, en el buen sentido, fueron los Buraka Som Sistema. Son los grandes precursores, los que han llevado el kuduro – de origen angoleño- mezclado con beat electrónico por todo el mundo.  En Lisboa además tenemos el B.leza, a mi juicio el mejor club de música africana de Europa.

P. ¿Qué otros proyectos destacarías?

R. Hay otros como los Djs de la Editora Príncipe, también los Irmãos Makossa. El listón está muy alto y eso es positivo. No es cuestión de competir, sino de poner en marcha más iniciativas conjuntas.  Del otro lado están los grandes gigantes comerciales. Los angoleños Anselmo Ralf o Yuri da Cunha tienen millones de visualizaciones en YouTube. La kizomba está de moda, así como el kuduro supo aprovechar la crisis que estaba teniendo la electrónica, la kizomba se ha convertido en un baile de salón que compite internacionalmente con la salsa, la bachata o el tango.

P. ¿Cuáles serían tus top 5 de la música africana portuguesa hoy día?

R. Me atrevería a decir que, a la par de los Buraka, Batida sería mi referencia. Pedro Batida es una institución, no solo como músico sino también como activista. En afrobeat Cacique 97 sería otro imperdible, así como el funaná de los Octa Push y los Fogo-Fogo. 

Cacique 97 durante su gira We Used to be Africans, en Faro (Portugal). ampliar foto
Cacique 97 durante su gira We Used to be Africans, en Faro (Portugal).

P. ¿Está Celeste Mariposa en su mejor momento?

R. Estamos en un buen momento, giras, festivales, pero todavía queda mucho por hacer. Por la música africana y por los africanos como personas, por su autoestima y reconocimiento. A veces cuando cuento en los barrios que vamos a tocar en una sala en el centro hay quien pregunta si le dejarán entrar en el local. Es triste. Incluso en las actuaciones tengo que recordar a los promotores del evento que no se olviden de poner agua o zumos naturales a los músicos. Cuando era dj de electrónica no faltaban las atenciones.

P. ¿Dónde están las mujeres en tu proyecto?

R. Agradezco la pregunta. Soy consciente de que hay pocas mujeres, nos gustaría que cambiase y estoy trabajando para ello. Claro que hay presencia femenina en el panorama lusófono africano, tenemos grandes divas como Lura o Selma Uamusse, pero en general son menos en número y las que hay tienen un caché demasiado alto para los afrobailes. La música es también un reflejo del desarrollo social de un pueblo y en el contexto africano nos queda mucho por hacer por la igualdad de género.

P. Antes de dedicarte a la música africana, eras Dj de electrónica. ¿Cómo surgió esa transformación?

R. En 2009 con el tecno y la electrónica ya tocaba en los mejores clubs de Lisboa, quería tomar un rumbo diferente, salir de la noche. Ese mismo año participé en un encuentro profesional de la Red Bull Music Academy y allí encontré al que sería cofundador de Celeste Mariposa, el también dj Francisco Sousa. Ambos amantes de la música africana y sabedores de su potencial nos pusimos a investigar. Como portugués de origen angoleño empecé recopilando vinilos y casetes en el ambiente familiar, en casa de los vecinos, en los mercados de segunda mano… fuimos acumulando material de estudio y comenzamos a tocar.

P. ¿Celeste Mariposa se han convertido en tu misión de vida?

R. ¿Misión de vida? Sí, ¡Tengo una lista tan larga de grupos para grabar que necesitaría 100 años! (Risas). Estoy volcado en el proyecto porque confío en la calidad de la música y cada día seguimos redescubriendo las centenas de estilos, bailes, dialectos y costumbres. La coyuntura histórica ha sido muy injusta con estos grandes músicos, algunos abuelos, que no tienen ni un disco propio en casa. Otros fueron engañados antaño por las productoras y he tenido que ganarme su confianza y amistad para trabajar con ellos. Ahora, estoy yo al frente del proyecto pero no quiero acaparar la causa, por el contrario, estoy disponible para crear sinergias, colaborar o recibir participantes en el proyecto.

P. ¿Cuándo tendremos un  afrobaile en España?

R. Todavía no hemos tenido oportunidad. Quizás tú puedas ayudarme a organizarlo (Sonríe).   


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