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“Ahora solo Trump se atreve a negar el cambio climático”

Juan Luis Cebrián destaca el papel de los medios para crear una opinión pública favorable al desarrollo social en un entorno de crisis de los derechos civiles

Juan Luis Cebrián durante su charla en el curso de verano de la Universidad Complutense en El Escorial organizado por la FAO.
Juan Luis Cebrián durante su charla en el curso de verano de la Universidad Complutense en El Escorial organizado por la FAO.

Fue Thomas Jefferson quien dijo: “Prefiero periódicos sin gobierno a un gobierno sin periódicos”. Esta cita del tercer presidente de los Estados Unidos es la que ha servido a Juan Luis Cebrián, presidente del grupo PRISA y EL PAÍS, para subrayar la importancia de que haya una opinión pública informada para tomar decisiones. En aquel momento, Jefferson pensaba en que la población dispusiera de los datos para elegir al presidente de la recién nacida nación. Hoy, sin embargo, se analiza el reto de comunicar a la ciudadanía global la necesidad de un desarrollo sostenible, no solo para convencerla de que el cambio climático o la creciente desigualdad amenazan la existencia y estabilidad del planeta, sino para que demande cambios a sus dirigentes. "Un ejemplo es el cambio climático", ha señalado. "No hace ni 10 años, Rajoy dijo que no existía. Aznar también. Y creo que la presión de la opinión pública respecto a este problema ha mejorado la posición de los partidos de todo signo al respecto. Ahora solo Trump se atreve a negarlo. Y acabará reconociéndolo".

En su intervención este jueves en el curso de verano de la Universidad Complutense, organizado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en El Escorial, Cebrián ha expuesto el reto que supone comunicar los Objetivos de Desarrollo Sostenible, la agenda aprobada en 2015 por las Naciones Unidas para guiar la acción internacional hacia un mundo más justo e igualitario en 2030. Los escollos son múltiples tanto para la ONU como para los medios de comunicación.

En primer lugar, la opinión pública "no necesariamente la construyen los medios de comunicación tradicionales como la televisión, los periódicos o la radio, sino que también se crea mediante otros sistemas, como las redes sociales". En su opinión, la eclosión de estos nuevos canales genera "una gran confusión". "Se ha perdido el respeto a la privacidad y en ellos no hay estándares profesionales que permitan saber si lo que se comparte es verdad o mentira".

Hay poco empeño respecto a las mediciones del desarrollo cultural. Y no hay desarrollo sostenible sin él

En este sentido, el primer director de EL PAÍS ha criticado que no se tenga en cuenta "que la crisis financiera y el cambio tecnológico están afectando a la industria cultural y mediática". Esto tiene que ver, desde su punto de vista, con que la economía sea todavía la principal medida de progreso y bienestar de las personas. Por eso, "los Gobiernos protegen el sistema financiero y, si entra en crisis la banca, le dan millones de euros. Sin embargo, entra en crisis el sistema de creación de la opinión pública, que es necesaria para promover el desarrollo social, y la actividad de los poderes públicos al respecto es muy pequeña".

"El sistema de la ONU se fundó por las naciones ganadoras de la Segunda Guerra Mundial con una concepción del desarrollo integral de la sociedad, que no es solo económico", ha apostillado. Pero cree que los Objetivos de Desarrollo Sostenible todavía se focalizan demasiado en los aspectos económicos de la vida de las personas. "Hay poco empeño respecto a las mediciones del desarrollo cultural. Y no hay desarrollo sostenible sin él".

Esto se suma o contribuye a la falta de credibilidad de los organismos multilaterales como las Naciones Unidas, "que están de capa caída", ha señalado. El mundo ya no es Occidente —liderado por EE UU— y su concepción de libertad y derechos individuales. En realidad, China es hoy la principal economía y potencia tecnológica del mundo. Y allí, como en otros países asiáticos, "prima el derecho colectivo", ha explicado. "Hay dos globalizaciones y la de los países orientales está funcionando mejor", al menos, para las personas. Basta un ejemplo: "En Occidente se va recuperando la economía tras la crisis, pero han aumentado las desigualdades sociales. Mientras tanto, en Asia y fundamentalmente en China, cientos de millones de personas se han incorporado a las clases medias". Eso, sin negar que no hay democracia ni libertad de expresión u otros derechos individuales y civiles reconocidos.

En este mundo cambiante descrito por Cebrián, en el que el peso del poder se ha trasladado de punto cardinal, "el populismo de izquierdas y de derechas invade a las principales regiones del mundo", se levantan muros, los medios de comunicación están en crisis, "los derechos humanos y civiles son, en realidad, poco universales" y el multilateralismo adolece de la misma falta de credibilidad que los partidos políticos. ¿Hay lugar para la esperanza? El presidente de PRISA cree que todavía queda margen para que la situación global empeore en todas estas cuestiones antes de mejorar.

La presión de la opinión pública respecto al cambio climático ha mejorado

Enrique Yeves, director de comunicación de la FAO, ha puesto el contrapunto tras la intervención de Cebrián y las preguntas de los estudiantes. "El sistema de diálogo global existe y es Naciones Unidas. Y los países se sientan cotidianamente y llegan a acuerdos. Venezuela y Estados Unidos en la misma mesa. No creo que el sistema esté en peligro, al contrario", ha asegurado. Prueba de ello, según él, son precisamente los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Tras casi tres años de negociaciones en los que se discutieron hasta las comas del acuerdo, todos los países de la ONU los aprobaron en septiembre de 2015.

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