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El ‘hacker’ que robó los desnudos de famosas, condenado a 18 meses de cárcel

Las fotos de Jennifer Lawrence, Rihanna y Scarlett Johansson, entre otras, se filtraron a la red en 2014

Jennifer Lawrence
Jennifer Lawrence en la ceremonia de los Oscar 2016.
Madrid / Los Angeles

El pirata informático que robó en 2014 las fotos desnudas de más de un centenar de famosos —entre ellas las actrices Jennifer Lawrence y Scarlett Johansson o las cantantes Rihanna y Ariana Grande—  ha sido condenado a 18 meses de prisión. La protagonista de Los juegos del hambre ha sido, probablemente, la más perjudicada. Sus imágenes fueron de las más compartidas y comentadas. Durante el juicio, celebrado en mayo, el informático reconoció haber pirateado numerosas cuentas durante más de dos años.

De acuerdo con la sentencia, Ryan Collins, de 36 años y originario de Pensilvania, accedió ilegalmente a más de cien cuentas personales de Apple y Google, incluidas las de algunas celebridades del mundo del espectáculo. Entre noviembre de 2012 y septiembre de 2014, Collins envió correos electrónicos a sus potenciales víctimas bajo la apariencia de comunicaciones oficiales de Apple o Google para que le proporcionaran sus nombres de usuario y contraseñas. Con las respuestas, accedió ilegalmente a sus cuentas y se hizo con información personal, incluyendo imágenes y vídeos privados que luego fueron aireados en Internet.

La cantante Rihanna.
La cantante Rihanna. Reuters

Los investigadores han identificado a más de 600 víctimas de esta estafa, muchas de ellas mujeres dedicadas a la industria del espectáculo de Los Ángeles. La filtración masiva de fotografías desnudas o privadas de estas celebridades se bautizó como celebgate y afectó, desde agosto de 2014, también a Kim Kardashian, Eva Longoria, Mary-Kate Olsen, Avril Lavigne, Kirsten Dunst, Kaley Cuoco (protagonista femenina de The big bang theory, o Mary Elizabeth Winstead, entre otras.

La fiscalía federal aseguró este jueves que los investigadores del FBI no han encontrado pruebas que vinculen al condenado con la filtración de las fotos o que el propio Collins hubiera compartido o subido a la Red la información que obtuvo. El caso se inició en un principio en Los Ángeles, pero ha terminado siendo juzgado en Pensilvania, donde ha sido finalmente condenado. Se enfrentaba, de partida, a una condena de hasta cinco años de cárcel y a una multa de 250.000 dólares (229.000 euros).

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