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Atolladero

Los socialistas podrían descabalgar leyes horribles como la 'mordaza', la educativa y la de RTVE

Pleno del Congreso de los diputados.
Pleno del Congreso de los diputados.

Si hoy es martes, los estadistas del Partido Republicano estarán buscando la manera de hacerle a Donald Trump un Pedro Sánchez. La zafia defenestración del líder socialista, que propició un grotesco sainete ante la sede central, quizá les conmine a abstenerse de un acto tan brusco. Estados Unidos no goza de un poder andaluz, no se puede tener todo. Eso no exculpa a Pedro Sánchez, que llevó a sus compañeros al atolladero. Se fabricó un martirologio cuando tras las primeras elecciones consideró tóxico el apoyo de partidos nacionalistas y fue incapaz de pactar con Podemos. Luego, ya reforzado un Rajoy más vencedor en segundas elecciones, quiso volver atrás el reloj, pero las urgencias de su partido eran otras.

El país está esperando que los socialistas tengan iniciativa de una maldita vez. Solo pueden encontrar un entendimiento forzoso con el Partido Popular que facilite una legislatura inédita. Hay un factor indiscutible: Rajoy ha ganado las elecciones dos veces y aún ganaría mejor unas terceras porque al votante conservador no le desaniman las fechorías cometidas desde su partido. No quieren votar a nadie más. De esa suerte gozó el PSOE en la primera mitad de los noventa, pero ya no. Hay un nuevo partido de izquierdas que le disputa la hegemonía del enfado nacional. Por mucho que se empeñen, el socialismo clásico de los barones territoriales no seduce entre el votante de Podemos, por lo que debe centrarse en la gobernabilidad y contribuir a aquello que sabe hacer.

Los votantes socialistas admitirían el insulto de ver aupado al poder a Rajoy con sus votos si desde su partido les garantizaran que van a velar para que cada caso de corrupción que vuelva a aparecer desde el Gobierno sea castigado y no como hasta ahora. La nula disposición del PP a combatir la corrupción la ha evidenciado el alegato del abogado del partido en el juicio de la trama Gürtel. Es tremendo que solo persigan la anulación de pruebas. Los socialistas podrían descabalgar leyes horribles como la mordaza, la educativa y la de RTVE y esforzarse para que los nuevos presupuestos cargados de recortes ordenados desde Bruselas no afecten de manera directa a los más desfavorecidos como ha pasado en la legislatura anterior. Y si viviéramos en un país racional, a cambio de su apoyo podrían convertirse en responsables de carteras como Justicia, Sanidad y Asuntos Sociales y Educación y Cultura, donde los populares se han demostrado no solo incapaces sino dañinos para el país. Recuperar la iniciativa siempre será mejor que la indignidad actual de transmitir tanto miedo a hacer cualquier cosa.

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