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Obituario

Adiós a Jonathan Borwein, el Doctor π

Muere uno de los matemáticos más reconocidos del mundo, que escribió más de 12 de libros, 388 artículos de investigación y más de 100 actas de congresos

El matemático Jonathan Borwein. Ampliar foto
El matemático Jonathan Borwein.

El 2 de agosto dejó de latir el corazón de uno de los matemáticos más brillantes e influyentes de nuestro tiempo. El profesor Jonathan Borwein falleció de forma inesperada a sus 65 años de juventud. Jon, como prefería ser llamado, era un apasionado de las matemáticas: puras, aplicadas y computacionales. Hoy en día, los académicos en general, y los matemáticos en particular, tendemos a centrarnos en una única especialidad. Sin darnos cuenta, terminamos convirtiéndonos en expertos: alguien que sabe absolutamente todo acerca de nada. Jon, sin embargo, era un erudito a quien le interesaba absolutamente todo, no solo aquello relacionado con las matemáticas.

Jon veía los ordenadores no solo como máquinas que permiten resolver problemas, sino también como herramientas que pueden ayudar en el descubrimiento de teoremas matemáticos

Tuvo aportaciones muy importantes en las áreas de análisis matemático, optimización, teoría de números, ciencias de la computación, matemática financiera y, desde luego, en matemáticas experimentales, donde era un indiscutible referente mundial. Jon veía los ordenadores no solo como máquinas que permiten resolver problemas, sino también como herramientas que pueden jugar un papel importante en el descubrimiento y demostración de teoremas matemáticos.

Fue autor de más de una docena de libros, 388 artículos de investigación publicados en revistas especializadas y de más de un centenar de artículos en actas de congresos (según aparece en su impresionante currículum de 71 páginas, actualizado el día anterior a su muerte). La base de datos ISI Web of Knowledge muestra más de 6500 citas a sus trabajos, Google Citation Tracker recoge más de 22000. Hasta el momento, ha sido citado por más de 3000 autores. Entre sus monografías, probablemente la más conocida sea “Pi and the AGM”. Este libro, escrito junto con su hermano Peter Borwein (reconocido investigador de la teoría de números) es considerado la biblia del número π. Jon fue apodado “Doctor π” por esta monografía y por el descubrimiento, junto a su hermano Peter, de varias fórmulas que permiten el cálculo rápido de largas secuencias de dígitos del número π.

Actualmente era profesor laureado en la School of Mathematical and Physical Sciences de la Universidad de Newcastle en Australia, siendo el director y fundador del Centro Prioritario de Investigación Matemática Asistida con Ordenador y sus Aplicaciones (conocido como CARMA, por su acróstico inglés). A Jon le gustaba decir que “el CARMA le llevó a Australia”. Nació en Saint Andrews, Escocia, el 20 de mayo de 1951, dentro de una familia de académicos: hijo del matemático David Borwein y la anatomista Bessie Borwein. Tras completar sus estudios de matemáticas en la Universidad de Western Ontario de Canadá en 1971, obtuvo su doctorado por la Universidad de Oxford en 1974. Recibió numerosos premios y honores, entre los que se incluyen el Premio Chauvenet de la Asociación Matemática de América (1993), Doctor Honoris Causa por la Universidad de Limoges (1999) y ser miembro de varias sociedades como la Real Sociedad de Canadá (1994), la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia (2002), la Academia de Ciencias de Bulgaria (2003), la Academia Australiana de Ciencias (2010), y la Sociedad Americana de Matemáticas (2015).

Era un excelente comunicador que se esforzaba para que todo el mundo aprendiese algo en cada una de sus cautivadoras ponencias

Jon dirigió 13 tesis doctorales y tuvo a su cargo a 42 estudiantes postdoctorales, entre los que orgullosamente me incluyo. Jon era un magnífico mentor. Quizás su mejor cualidad como tutor era su capacidad para descubrir y desarrollar el potencial de cada uno de sus estudiantes, realizando cuanto estaba en su mano para propiciar el éxito profesional de todos ellos. Alguien me comentó en un congreso, tras una interesante ponencia de uno de sus estudiantes, que había algo especial en todos sus discípulos. Indiscutiblemente, Jon dejaba su impronta. Era imposible trabajar a su lado sin aprender, pues su vasto conocimiento te obligaba inexorablemente a ampliar el tuyo. Era un excelente comunicador que se esforzaba para que todo el mundo aprendiese algo en cada una de sus cautivadoras ponencias. Incluso en sus charlas más técnicas incluía anécdotas, citas y viñetas en sus diapositivas, logrando captar la atención de cualquier asistente en la sala. Sin duda, su charla sobre el número π era mi favorita.

Tuve la suerte de trabajar con Jon, con su hermano Peter y con David Bailey en uno de los temas que más le interesaban: el número π. Tras un mes de cálculos que tuvieron ocupados a 20 núcleos de un clúster de ordenadores de CARMA, conseguimos dibujar un camino basado en los cien mil millones primeros dígitos del número π en base 4. Nuestro objetivo era comprobar experimentalmente si los dígitos de π se comportan de manera aleatoria. Obtuvimos una bella imagen con una resolución de 108 gigapíxeles (lo que equivaldría a pegar más de diez mil fotos normales tomadas con una cámara, de diez megapíxeles). Debo reconocer que estoy encantado de que, entre todas las imágenes que creó en su trabajo experimental en matemáticas, eligiera esta como fondo de su página web.

Jon era un magnífico mentor. Quizás su mejor cualidad como tutor era su capacidad para descubrir y desarrollar el potencial de cada uno de sus estudiantes

Jon contaba con más de 150 coautores repartidos por todo el mundo. Entre sus colaboradores españoles están Roberto Barrio Gil (Universidad de Zaragoza), Antonio José Guirao Sánchez y Vicente Montesinos Santalucía (Universidad Politécnica de Valencia), Mar Jiménez Sevilla (Universidad Complutense), Marcos López de Prado (Lawrence Berkeley National Laboratory), Victoria Martín Márquez (Universidad de Sevilla), y José Pedro Moreno (Universidad Autónoma de Madrid). Recientemente estuvo en España con motivo de dos congresos internacionales organizados en Alicante y Cartagena. Vino con su mano derecha y compañera de vida, su encantadora mujer Judith Borwein, quien condujo desde Barcelona a Alicante (Jon nunca aprendió a conducir, creo que nunca lo intentó). También aprovecharon el viaje para visitar Granada. Sé que disfrutaron mucho de su visita a España.

Además de ser un investigador entusiasta e incansable, era una persona jovial que únicamente parecía ver los aspectos positivos de cada persona. Quizás por eso su repentina ausencia nos haya entristecido más a todos los que tuvimos la suerte de conocerle. Personalmente, siento que se ha creado un vacío en el mundo que no puede ser llenado ni con todos los dígitos de π. Te echamos de menos, Jon.

Francisco J. Aragón Artacho es Investigador Ramón y Cajal en el Departamento de Matemáticas de la Universidad de Alicante.

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