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Políticas de dinamita

Conviene que Manuela Carmena deje en manos expertas la gestión de todo lo relativo a la memoria histórica

Empiezo a suponer que hacer políticas de la memoria es más difícil de lo que parecía. A cualquiera le encargan algo así e inmediatamente agarra el callejero y mete la pata. Y se entera de que la plaza de Juan Pujol no está dedicada al que engañó a los nazis sobre el desembarco de Normandía, sino a un jefe de prensa de Franco, y que se llamaba de verdad Juan y no Joan. El tipo era más facha que hecho de encargo, y ha ido salvando su placita por la incultura de los progres que la habitan.

Luego sale nuestra estupenda alcaldesa (yo la sigo votando) y dice que al Valle de los Caídos hay que llamarle el Valle de la Paz, y ya está, carpetazo. Completa la faena otra señora respetable, y de indudable trayectoria antifranquista, Paca Sauquillo, y nos dice que al lado de un monumento se pone otro, y queda arreglado.

Todo, desgraciadamente, es más complicado. Del Valle de los Caídos lo único que se puede esperar es que una buena carga de dinamita se lo lleve por delante. Antes hay que sacar los cuerpos allá enterrados y buscarles una parcela común y una lápida, y el de Franco, a ver si lo quiere la familia, que tendría derecho.

El Arco de Triunfo tiene unas impertinentes inscripciones en latín, además de ser una mala copia del de París. ¿Por qué no volarlo también? ¿Hay alguien que tema perder unas elecciones por quitar de nuestra vista ese espanto que ensalza la victoria de unos mercenarios sobre el pueblo mal armado? Porque a quienes exalta es a los legionarios y los moros pagados para matar republicanos. No queremos ni otro monumento al lado ni cambiar el sentido a esa tropelía que nada añade al paisaje, como nos pasa con el espantoso Calvo Sotelo de la Plaza de Castilla, escoltado además, gracias a Gallardón, por una estupidez de Calatrava.

Pidamos pues a tan respetables señoras que dediquen sus esfuerzos a que otras personas, bien cualificadas para esos menesteres, lo resuelvan y que no arrojen más ideas y ocurrencias sobre el tapete, que bastante liado está. Mientras, por favor, dinamiten la basílica del Valle de los Caídos y el Arco de Triunfo. Con eso ya hay para una legislatura.

 

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