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Coordinado por Lola Huete Machado

El retorno del Ejército de resistencia del Señor

Menores soldados del LRA / Foto Humanrights4all
Menores soldados del LRA / Foto Humanrights4all

Hacía más de un año que no se oía nada del Ejercito de resistencia del Señor (LRA, en sus siglas en inglés), el grupo rebelde liderado por uno de los hombres más buscados en África, Joseph Kony. Quitando algunos rumores que han circulado a lo largo del pasado año, la última noticia sobre ellos apareció con motivo de la rendición de uno de los comandantes de la guerrilla, Dominic Ongwen, y su llegada a La Haya para ser juzgado por la Corte Penal Internacional (CPI), en enero de 2015.

Pero hace no mucho llegaban noticias de un ataque de LRA a la aldea de Diya, situada a unos 600 kilómetros al este de Bangui, la capital de la República Centroafricana (RCA), que tuvo lugar el sábado 12 de enero. Los rebeldes de LRA mataron a un aldeano y secuestraron a docenas de personas. Este es el segundo ataque que se produce en esta remota zona rica en diamantes en solo una semana. La acción representa el mayor secuestro de personas por parte del grupo originario del norte de Uganda en los últimos años y por eso ha llamado la atención.

LRA ha aprovechado el caos que se vive en la RCA para llevar a cabo esta incursión. La noticia ha tardado días en conocerse debido al aislamiento de la región en la que se ha producido y la dificultad de las comunicaciones en un país que lleva desde 2013 envuelto en un conflicto que ha producido decenas de muertos y miles de desplazados y que se ha querido explicar, una vez más, como una guerra entre religiones obviando las verdaderas causas detrás de él.

El Ejército de resistencia del Señor nació en el norte de Uganda en 1986 e, inicialmente, estaba formado mayoritariamente por miembros del grupo étnico acholi, el cual siempre se había sentido discriminado por el gobierno de Kampala. Desde un principio contó con el apoyo, la financiación y la protección del gobierno de Sudán donde durante años estuvieron sus principales bases. Una vez que el grupo rebelde, tras años de destrucción, matanzas y secuestros, fue expulsado de la zona, hace más de una década, gracias a las acciones del ejército ugandés, ha estado desplazándose por Sursudán, República Democrática del Congo, República Centroafricana y Sudán. Esta milicia se ha caracterizado desde sus inicios, además de por las matanzas y la destrucción, por el continuo secuestro de personas, especialmente niños y niñas para ser utilizados como soldados y esclavas sexuales. Se calcula que desde su nacimiento, LRA ha secuestrado a más de 70.000 niños y niñas, aunque en los últimos años ha sido difícil seguir las cifras del grupo con exactitud.

En los últimos meses se había hablado de la poca operatividad del LRA y se insinuaba que solo unas pocas docenas de guerrilleros seguían perteneciendo al mismo diseminadas por tres países: Darfur en Sudán, donde se encontraría Joseph Kony, RDC y RCA. Muchos de los antiguos seguidores habrían desertado, la mayoría de los comandantes rebeldes habrían muerto o se habrían rendido a la justicia como es el caso de Ongwen y los pocos fieles a Joseph Kony habrían abandonado el proyecto inicial del grupo -derrotar al gobierno ugandés y establecer una república basada en los Diez mandamientos de la Biblia- concentrando sus esfuerzos en seguir vivos a costa de acosar a civiles residentes en zonas cercanas a sus campamentos. Los mismos informes también indican que ya hace años que Kony no dirige ninguna operación militar, dejando la oportunidad de estas al arbitrio de cada grupo. Incluso hay un informe de Enough project que asegura que Kony no mantiene el control total del grupo.

El último ataque conocido parece confirmar estos datos. Residentes de la zona atacada afirman que los guerrilleros no hablaban ni francés ni sango, la lengua local. Los secuestrados serían personas que iban a vender sus productos al mercado de Diya que fueron interceptadas por las fuerzas de Kony y obligadas a transportar los productos que estas habrían saqueado en la zona. Algunas habrían sido puestas en libertad, pero la gran mayoría sigue en manos de los rebeldes.

En diciembre de 2015, Naciones Unidas mostraba su preocupación sobre un posible aumento de las actividades de saqueo y asesinato del LRA en la República Centroafricana. Cosa que se ha hecho realidad pocas semanas después con este ataque.

Desde hace años, Estados Unidos está detrás de la caza de Joseph Kony tildando a sus seguidores, el LRA, de grupo terrorista. El presidente Obama envió tropas y ayuda militar a Uganda en 2011 basándose en que el LRA es una amenaza para la seguridad de la región. Anteriormente, el presidente George W. Bush había desplegado 17 consejeros militares en la zona. En 2012 se hizo viral la campaña de la ong Invisible Children en la que se pedía más envío de más tropas estadounidenses para ayudar a la detención de Kony. En 2014, Washington añadió más medios y personal a esta misión.

Estados Unidos continua apoyando las operaciones del ejército ugandés en su lucha contra los rebeldes del LRA a pesar de que el grupo se encuentre en sus momentos más bajos y haya dejado de ser un peligro para la estabilidad de la región. Esto ha propiciado que surjan muchas preguntas sobre la presencia estadounidense en la zona. Muchos observadores piensan que la única razón por la que Washington mantiene sus tropas allí es para pagar los favores del ejercito ugandés en su lucha contra al-Shabab en Somalia.

La captura de Joseph Kony sigue siendo una de las prioridades del presidente ugandés, Yoweri Museveni, que lleva en el poder desde 1986.

Desde que en 1993 fracasara la llamada operación Black Hawk Down en la que 18 soldados estadounidenses murieron en las calles de Mogadishu, Estados Unidos no mantiene tropas en Somalia. Sin embargo, está financiando la operación de la Unión African en el país a la que desde hace años Uganda contribuye con cientos de soldados. Por eso, los expertos piensan que Estados Unidos esté pagando a Uganda el papel jugado en ese país con el apoyo logístico a sus tropas en su intento de capturar a su enemigo número uno.

Además de tropas y apoyo logístico, el gobierno de Washington ha enviado en varias ocaciones equipamiento militar valorado en más de 45 millones de dólares para los ejércitos de Uganda y Burundi, otro país que ha contribuido con tropas a la misión de la UA en Somalia.

Sin embargo, a pesar de lo debilitado que se encuentra el grupo de Joseph Kony y de los medios y esfuerzos invertidos por Estados Unidos en la zona, LRA sigue matando y secuestrando civiles.

Comentarios

Parece que estemos en la primera Edad Media cuando todas las guerras eran por las religiones, no creo que ninguna religión diga que se tenga que matar para imponerse, eso es una interpretación que hace el hombre, y, en este caso, unos terroristas o quien los dirija.
Ramona, recuerda que las religiones son invento humano. al igual que los dioses.
los dioses, como dices Miki, fueron inventos de la antigüedad, principalmente de griegos y romanos y otros pueblos
LRA no dejará de ser un peligro hasta que desaparezca por completo. Ojalá sea pronto.
Parece que estemos en la primera Edad Media cuando todas las guerras eran por las religiones, no creo que ninguna religión diga que se tenga que matar para imponerse, eso es una interpretación que hace el hombre, y, en este caso, unos terroristas o quien los dirija.
Ramona, recuerda que las religiones son invento humano. al igual que los dioses.
los dioses, como dices Miki, fueron inventos de la antigüedad, principalmente de griegos y romanos y otros pueblos
LRA no dejará de ser un peligro hasta que desaparezca por completo. Ojalá sea pronto.

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