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CLAVES CULTURALES: VIDEOJUEGOS

Programar desde la cuna

Juegos para construir el futuro

Ilustración de Alberto Gamón. Ampliar foto
Ilustración de Alberto Gamón.

Da miedo. La programación, como cualquier otra profesión con un halo esotérico, se asume que es cosa de “unos pocos frikis”. Falso. Programar es, cada vez más, una necesidad. Da igual el campo profesional que uno elija. La permeabilidad de la transformación digital alcanza a todos los ámbitos, y no entender, por ejemplo, cómo son las tripas de una página web puede suponer la pérdida de una oportunidad laboral.

La Unión Europea prevé para 2020 un millón de nuevos puestos de trabajo relacionados con la informática y el mundo online. Para la misma fecha, el Gobierno estado­unidense estima que la oferta laboral para los programadores en este país habrá subido un 22%. En España se están tomando medidas en el sector educativo, como la decisión de la Comunidad de Madrid de impartir una asignatura obligatoria de programación en la Enseñanza Secundaria Obligatoria (entre jóvenes de 11 y 15 años), vigente desde este curso académico 2015-2016.

Con este panorama, las vías de enseñanza fundamentales para los niños tienen que cambiar casi desde la cuna. Con esta mentalidad ha nacido Robo Wunderkind, una start-up que ha dado una vuelta de tuerca al Lego, el clásico juguete de construcción. “Construir siempre ha sido muy popular entre los niños, por eso estamos llevando esa idea al siglo XXI apostando por los ladrillos inteligentes. Con nuestro juguete podrán construir sus robots y luego programarlos con una app en un smart­phone o tableta”, explica su CEO, Rustem ­Akishbekov. El juguete, que llegará al mercado el próximo año, ofrece un surtido de ladrillos con diversos grados de conectividad: uno sirve para bluetooth, otro como batería, otro como pequeña CPU (el cerebro informático de un ordenador)… Y todos ellos responden a una aplicación que convierte la programación de líneas de código en un juego.

muñecos de nieve y naves espaciales

Luis Díaz Peralta, diseñador de Missing Translation, nominado a cuatro de los principales premios del videojuego español en 2015, recomienda dos títulos del mundo independiente. “Algunas veces nos encontramos creaciones pequeñas, delicadas, sutiles, fantásticamente diseñadas y con muchísimo mimo detrás. Es el caso de A Good Snowman Is Hard To Build, un juego de puzles donde debemos ayudar a un solitario monstruo a hacer muñecos de nieve para que así pueda tener amigos”, dice Díaz Peralta. En su creación han participado desarrolladores con bastante experiencia a sus espaldas, y un buen número de galardones certifican su éxito. “Mi otra recomendación ha tardado en llegar a las tiendas, aunque se dio a conocer hace tiempo”, explica. “Se trata de Lovers In A Dangerous Spacetime. Agarrad a un amigo y preparaos para explorar el universo y vivir aventuras, porque en este juego debemos coordinarnos con nuestro compañero y correr de un lado a otro de nuestra nave espacial para poder esquivar obstáculos y enemigos. Muy divertido, variado y original”.

Este kit de legos inteligentes, pensado para niños a partir de 8 años, se financió con un exitoso crowdfunding de más de 200.000 euros. Que se haya recibido tan bien se debe, según Akishbekov, a una razón clara: “La demanda de programadores no ha parado ni parará de crecer en el futuro. Y esto significa que los que aprendan a programar desde niños tendrán una ventaja. Integrando el juego con el código, ayudaremos a desarrollar una forma de pensar lógica y sistemática que no coarte la creatividad”. El hacker del pasado, de aspecto tísico siempre apostado frente a un monitor negro de letras verdes, ha pasado a mejor vida. El del futuro levanta pocos palmos y escribe sus líneas de código con bloques de colores P

Las emociones importan.

Tanto en superproducciones como Metal Gear V como en pequeños ­juegos independientes como Undertale, la empatía o la ausencia de ella se ha convertido en un elemento ­recurrente. Por ejemplo, en Metal Gear V es necesario visitar a los soldados de la base militar para que no se desmoralicen, y en Undertale se plantean múltiples mecanismos para evitar la violencia a la hora de ­enfrentarse al enemigo. Las resoluciones morales también abundan: en The Witcher III: Wild Hunt, el ­protagonista debe enfrentarse en cada misión a la decisión de herir a unos y salvar a otros.

Call of duty: black ops 3. PC, Xbox One, PlayStation 4 . Activision. 64,95 euros.

La saga más popular de los videojuegos de la actualidad se renueva en su tercera entrega con un aspecto más futurista y novedades en las mecánicas.

Undertale. PC, Mac. Toby Fox. 9,99 euros.

El abrazo como la mejor de las armas para vencer al enemigo. Esa es la vuelta de tuerca de Undertale, un juego de rol que enfrenta humanos y monstruos con el lema “No hay por qué matar a nadie”.

Bloodborne. PlayStation 4. From Soft­ware. 64,95 euros.

Lo nuevo del diseñador japonés Hidetaka Miyazaki es una visión salvaje de lo que pudo haber sido la Inglaterra victoriana si los monstruos existieran. Vendió un millón de copias en tan solo dos semanas.

Fallout 4. PC, PlayStation 4, Xbox One. Bethesda. 64,95 euros.

Recaudó 700 millones de dólares en un día, algo que no logran ni James Cameron y Steven Spielberg juntos. Una amarga visión de un futuro posnuclear.

Halo 5: Guardians. Xbox One. 343 Studios. 59,95 euros.

El gran exclusivo de la consola de Microsoft regresa con un espectáculo gráfico a la altura de una superproducción hollywoodiense y una apuesta por las esencias de la saga.

The legend of Zelda: Triforce heroes. Nintendo DS. Nintendo. 34,99 euros.

Con permiso de Super Mario, el personaje más carismático de Nintendo, Link se multiplica en este videojuego para la consola portátil.

Rise of the tomb raider. Xbox One. Crystal. Dynamics. 59,95 euros.

El último capítulo de la nueva Lara Croft, al fin algo más que un icono sexual, continúa las aventuras con una heroína más madura y adulta.

The Witcher III. wild hunt. PC, Xbox One, PlayStation 4. Project KCD. 64,95 euros.

Las aventuras del hechicero Geralt de Rivia, best seller literario, terminan con este título, un claro candidato a juego del año.

Splatoon. Wii U. Nintendo. 34,95 euros.

La primera nueva gran franquicia de Nintendo en más de una década es un divertido título que reinventa los juegos de disparos: aquí no hay balas letales, sino coloridos combates de paintball.

Metal gear solid V: The phantom pain. PC, Xbox One, PlayStation 4. Konami. 59,95 euros.

La despedida tras casi tres décadas de un personaje icónico del videojuego, un oscuro James Bond creado por un genio del medio como el japonés Hideo Kojima.

The beginner’s guide. PC. Davey Wreden. 9,99 euros.

En apenas hora y media, el nuevo juego de Davey Wreden es capaz de mezclar la autobiografía y la creación en una parábola tan desconcertante como fascinante.

Star wars battlefront. PC, Xbox One, PlayStation 4. DICE. 64,95 euros.

Vivir las películas de la saga de George Lucas ya es una realidad. Este multijugador de acción se centra en la trilogía original, la más venerada.