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Un tablero de juego lleno de trampas

Vivir en Sudán del Sur no es fácil, y las causas se anclan en problemas sin resolver surgidos hace décadas. Estas son algunas claves para entender el país

Un grupo de niños refugiados en el POC de Bor, en Sudán del Sur. Ampliar foto
Un grupo de niños refugiados en el POC de Bor, en Sudán del Sur.

Dos áreas: norte y sur. Así fue oficialmente dividido Sudán ya desde los días del condominio anglo-egipcio (1889-1955). El norte, árabe y musulmán, constituía lo que las autoridades coloniales francesas llamaron el “país útil”: allí se concentraban los recursos y se produciría todo el desarrollo posterior. El sur, “africano, bárbaro e infiel”, parecía ser una región remota y estéril abandonada a su suerte y a la de los misioneros pero, también por eso, protegida de los cazadores de esclavos.

Bajo el condominio, una frontera oficial interna dejó al sur fuera del alcance del norte, un factor importante para entender la situación actual. Esta separación interna nunca fue claramente delineada y/o delimitada siquiera para ser cruzada, ya que los colonos consideraban ese territorio sin valor. Cuando Sudán se independizó en 1956 y la barrera entre las dos áreas se levantó, el sur se encontraba en una posición muy desfavorable y no pasó mucho tiempo antes de que se empezara a reclamar un nuevo Estado.

La división del país incrementó sus problemas internos. El norte, que gobernaba todo el país, era muy inestable políticamente y el poder pasaba por las manos de gobiernos militares y civiles dominados desde programas de izquierda hasta partidos islamistas. El sur estaba supeditado al norte dominante y también dividido por choques entre las dos principales etnias: dinka y nuer. Estas rencillas fueron explotadas por el Gobierno central para debilitar a los movimientos rebeldes del sur: el Anya-Nya en los primeros años y, después de 1983, el Movimiento de Liberación del Pueblo Sudanés (SPLA) y su ejército.

Las luchas entre ambas regiones se produjeron en el centro del país. Es aquí donde hoy se encuentra una de las áreas más delicadas y donde la espiral de violencia está teniendo un efecto devastador sobre la población civil. Y para complicar el juego, esta zona, atravesada por una frontera poco definida y porosa, resultó ser rica en petróleo, un recurso vital para ambas partes que fue descubierto en 1978 por Chevron cerca las ciudades de Bentiu (ahora Sudán del Sur) y Heglig (Sudán).

Cuando se descubrió el petróleo, Sudán estaba disfrutando de un periodo de paz gracias a un acuerdo firmado en 1972 que ponía fin a la rebelión del sur. Pero, a principios de 1980, el presidente Jaafar Nimeiri, en el poder desde 1969, cambió radicalmente su política afirmando que Sudán sería gobernada por la ley islámica (sharia). La noticia creó resentimiento y temor entre los no musulmanes, especialmente en el sur. Tras ser derrocado y después de un largo período convulso, un golpe de Estado en 1993 llevaría al poder a una alianza de líderes militares y extremistas islámicos bajo la presidencia de Omar al-Bashir, actual presidente de Sudán.

Nuevos factores complican aún más este contexto, entre ellos la creciente competencia para controlar los recursos petroleros en el centro del país, acompañado de un cambio en los socios de Sudán (China, Malasia e India) ya que las compañías occidentales rechazaron las políticas sudanesas y se retiraron del país. La firma del Acuerdo General de Paz en 2005 puso fin a una guerra abierta entre el norte y el sur y se promulgó una Constitución provisional del Gobierno Autónomo de Sudán del Sur. Esta fue la ley que gobernó el territorio junto a la constitución sudanesa hasta 2011.

Hoy, los tratados internacionales consideran a Sudán del Sur la nación más joven del mundo desde que en julio de 2011 declarara en mayoría por referéndum popular su independencia de Sudán. El conflicto estalló de nuevo entre el ejército leal al presidente Salva Kir, de etnia dinka, y una facción de militares sublevados que apoyan al exvicepresidente Riak Mashar, nuer, que fue acusado de un fallido golpe de Estado el 15 de diciembre de 2013.

A medida que el conflicto en la joven nación continúa y se expande y que los esfuerzos internacionales de mediación miran con recelo el último acuerdo de paz firmado el 26 de agosto de 2015, la crisis humanitaria se profundiza y los civiles, especialmente los niños, siguen viendo vulnerados sus derechos fundamentales. Según la oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) se estima que 1,65 millones de personas han sido desplazadas a causa del conflicto, que 632.088 están refugiadas en los países vecinos como Etiopía, Uganda o Kenia y que otros 4,6 millones padecen inseguridad severa alimentaria. El desastre humanitario se presenta inminente. Pero la vida siempre pide paso. Sea como sea.

Ammel, Godoré y Duku escaparon de ser niños soldados el año pasado nadando a través del Nilo ampliar foto
Ammel, Godoré y Duku escaparon de ser niños soldados el año pasado nadando a través del Nilo

10 claves para entender Sudán del Sur

El 6 de mayo de 2015, Sudán del Sur se convirtió en el 195º país en ratificar la Convención sobre los Derechos del Niño, adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 20 de noviembre de 1989. Pese a ello, aún millones de menores se enfrentan a una infancia llena de incertidumbre porque les ha tocado nacer en un país donde la vida, especialmente en los primeros años, no es nada fácil. Estas son algunas claves que ayudan a entender el contexto en el que sobreviven:

  1. Población y extensión: 11,91 millones de habitantes en 2014. Con 644.329 kilómetros cuadrados, es el 42º mayor país del mundo, algo más extenso que España y que Francia.
  2. Religión: los cristianos son mayoría, seguidos de religiones tradicionales y musulmanes.
  3. Forma de Estado: el 9 de julio de 2011 se independizó de Sudán y se convirtió en el país más joven del mundo. La forma de Gobierno es una República presidencialista dirigida por Salva Kiir.
  4. Grupos étnicos: existen unos 52, y los mayoritarios son el dinka (cuatro millones) y el nuer (dos millones). la guerra civil viene del enfrentamiento entre los partidarios del presidente, Salva Kiir, dinka, y los del exvicepresidente, Riek Machar, nuer.
  5. Situación actual: desde que comenzó el conflicto en diciembre de 2013, 50.000 personas han muerto, hay más de 2,2 millones de desplazados internos y cerca de 620.000 huidos a otros países.
  6. Esperanza de vida: 55 años (2013).
  7. Tasa de mortalidad infantil de menores de cinco años: es muy alta, con 93 defunciones por cada 1.000 nacidos vivos.
  8. Nivel de analfabetismo: sólo el 27% de la población de 15 años en adelante sabe leer y escribir pero con importantes disparidades de género: la tasa de alfabetización de los hombres es del 40% frente al 16% para las mujeres.
  9. Recursos económicos principales: Sudán del Sur es el país más dependiente del petróleo en el mundo. Este recurso representa casi la totalidad de sus exportaciones y alrededor del 60% de su producto interno bruto (PIB).
  10. ONG: unas 160 ONG nacionales y 142 internacionales proporcionan asistencia humanitaria o al desarrollo. En Bor hay 230 personas trabajando en ONG relacionadas con asistencia médica, sanitaria, ayuda humanitaria y educación. (Unicef tiene 15 personas: 2 mujeres y 13 hombres). El personal de la misión de las Naciones Unidas en Sudán del Sur en Bor (UNMISS) son 250.