Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

“Espero que la sonrisa de los nepalíes no desaparezca”

El misionero lucha desde el departamento financiero de Misiones Salesianas para que la ayuda a Nepal siga llegando tras el gran terremoto

Vicent Mondal, en la sede de Misiones Salesianas, en Madrid.
Vicent Mondal, en la sede de Misiones Salesianas, en Madrid.

Vicent Mondal (Ranabanda, Bangladés, 1959) se encontraba en su oficina de Calcuta (India) cuando la tierra empezó a temblar en Nepal el pasado 25 de abril, un terremoto que dejó más de 8.500 muertos, más de 20.000 heridos y alrededor de 300.000 casas destruidas. “Tuvimos grandes dificultades para poder contactar con nuestras escuelas en el valle de Katmandú. Pasaron horas hasta que conseguimos hablar con alguien por Skype para saber cómo estaban”, explica este padre salesiano que está de visita fugaz por España. La llegada del gran seísmo es algo que Mondal había sufrido durante los más de 15 años que vivió destinado en Nepal como sacerdote dentro de los programas que Misiones Salesianas tiene en el país.

Mondal, que ahora es responsable de la coordinación de la ayuda de emergencia a Nepal desde India de Misiones Salesianas, criado en una familia católica tradicional, recuerda al padre Aldo de Caroli como uno de sus referentes. A los 12 años se sintió llamado por la vocación de la Iglesia y de servir a los más pobres, a los que ha ayudado, recuerda, durante 25 años como misionero, de los 36 años que lleva ordenado como sacerdote.

Ahora, lidiando con aspectos financieros, viajando de Calcuta a Bruselas, de Bruselas a España para difundir la labor de la ONG a la que pertenece, y volviendo a más reuniones a Bruselas para seguir coordinando la ayuda de Nepal, siente que el problema en aquel país viene de mucho tiempo atrás y hay que pensar a largo plazo: “Se necesita pasar a una planificación a medio y largo plazo para enfrentar las necesidades de todas estas personas. Nos estamos organizando en un programa de intervención que nos llevará un par de meses concretar. Para ponerlo en marcha son necesarios recursos económicos. Nepal apenas tiene producción propia y depende en gran medida de India y China. Se está recibiendo dinero de diversos países y se hace muy necesario planificar muy bien el uso de estos recursos”.

La situación, asegura Mondal, va más allá de las muertes, ya que faltan recursos básicos, como el acceso al agua, la comida o la propagación de enfermedades. "Cerca del 40-45% de las casas han sido destruidas, y muchas personas están viviendo en tiendas, en el exterior", apunta. La época de lluvias, además, agrava la situación. "Ha sido un terremoto devastador. Se han derribado en torno al 40-45% de las viviendas, que no tenían las estructuras necesarias para resistir un terremoto así. Creemos que el gobierno no estaba listo, a pesar de las advertencias, porque se trata de un gobierno incapaz". Por eso, asegura el misionero Misiones Salesianas ha decidido trabajar en Nepal "a través de la Iglesia", ya que cree que si actuara por mediación del Gobierno nepalí, no podría garantizar que "el 100% de la ayuda" llegara a su destino porque una parte se perdería por la "corrupción" de los "dirigentes políticos" del país.

Otro de los temores de Mondal es que por la falta de recursos económicos los niños abandonen las clases, ya que muchos se han visto privados de su formación porque sus centros han sufrido daños por los seísmos o han perdido sus hogares. Por eso, lidera un programa que quiere impulsar Misiones Salesianas, que trabaja en red con Don Bosco, Cáritas y otras ONG que operan en la zona, de una duración de "dos o tres años" para ayudar a las familias "que lo necesitan" y que puedan continuar con sus hijos en los colegios y escuelas y "garantizar la escolarización de todos". Los permisos de obra de nuevas casas y escuelas ya están concedidos en los distritos de Lalitpur, Nuwakot, Ramechap y Sindupulchak, los más afectados por el terremoto.

Una de las cosas que más orgulloso se siente este misionero es la de haber podido contribuir a la educación de muchos pequeños en Nepal que ahora son maestros: “Me llena de satisfacción pensar que aquellos niños que eran mis alumnos, ahora son los profesores de las escuelas donde crecieron”. De ellos, sobre todo, recuerda su alegría. “Espero que la sonrisa de los nepalíes no desaparezca”, asegura mientras se le dibuja una línea curva en sus labios.