Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra
CIENCIA DE EXCELENCIA

Los científicos denuncian el cortoplacismo político

Los galardonados con los premios Fronteras del Conocimiento piden visión de futuro para financiar la investigación básica sin más metas que el saber por saber

Los 11 galardonados con el premio Fronteras y la periodista Juliette Foster. Ampliar foto
Los 11 galardonados con el premio Fronteras y la periodista Juliette Foster.

Puede parecer absurdo pero la ciencia, muchas veces, funciona así. En 1979, el biólogo molecular Tony Hunter, treintañero, se encontraba en su laboratorio estudiando un virus que provocaba cáncer en los pollos. Quería identificar la proteína culpable del desarrollo de los tumores. Despistado, utilizó sin querer un líquido caducado, más ácido de lo habitual. Y esa metedura de pata desveló un tipo desconocido de proteínas, las tirosina quinasas, hasta entonces enmascaradas por la solución reguladora del pH empleada sistemáticamente en los experimentos.

Aquel fallo de joven investigador desastre que estudiaba virus de pollos posibilitó la creación de los primeros fármacos inteligentes, dirigidos contra esas proteínas activas también en los cánceres humanos. Se calcula que una sola de estas drogas, el imatinib, aprobado en 2001, ha salvado la vida a más de 100.000 personas con leucemia.

Hunter, hoy director del Centro de Cáncer del Instituto Salk en La Jolla (EE UU), ha sido uno de los 11 galardonados esta semana con los premios Fronteras del Conocimiento de la Fundación BBVA, dotado cada uno de ellos con 400.000 euros. Los 11 —siete científicos, dos economistas, un músico y la presidenta de una ONG de cooperación al desarrollo— se reunieron el martes para debatir en el salón de baile del Palacio del Marqués de Salamanca, sede de la fundación en Madrid.

Un fármaco que ha salvado la vida de 100.000 personas con leucemia surgió de una investigación con virus de pollo en 1979

Donde antaño danzaba la aristocracia decimonónica, esta vez solo bailaron las ideas. El debate, moderado por la periodista británica Juliette Foster, se convirtió en un coro inflamado a favor de la financiación del conocimiento sin metas concretas. “La investigación básica puede requerir años, se prolonga mucho más que el ciclo de un político. Hay que educar a los políticos en cuanto a la ciencia a largo plazo, para que tenga una financiación congruente que vaya más allá del tiempo que permanecen como políticos”, reclamó Hunter, premiado en la categoría de Biomedicina.

Al comienzo del coloquio, el geólogo estadounidense Richard Alley alzó su brazo para mostrar su teléfono. “Dentro de este móvil está Einstein, con sus ideas relativistas, en el GPS. Y en su momento sus ideas parecían inútiles. Lo que hacemos no muestra aplicaciones inmediatas”, proclamó. Alley, catedrático de la Universidad Estatal de Pensilvania, ha sido reconocido con el premio en Cambio Climático por investigar un abrupto calentamiento global hace tan solo 11.500 años.

El químico Joseph Schlessinger, director del Departamento de Farmacología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Yale (EE UU), machacó la misma idea. Schlessinger se ha dedicado a comprender los mecanismos de las tirosina quinasas y ha desarrollado nuevos fármacos contra el melanoma y otros tipos de cáncer. “Yo jamás hubiera pensado que iba a hacer contribuciones a la investigación en oncología. Elegí un conjunto de moléculas para estudiarlas, que resultaron ser muy interesantes para el cáncer. Así evoluciona la ciencia”, sentenció el investigador, que compartió el premio Fronteras en Biomedicina.

El químico Stephen Buchwald, premiado en la categoría de Ciencias Básicas, abundó en el errático camino de los científicos hacia el conocimiento. Él, profesor del Instituto Tecnológico de Massachusetts, descubrió hace dos décadas una forma muy eficiente de unir átomos de carbono y de nitrógeno, que luego resultó ser clave para la síntesis de nuevos fármacos. “Tienes una hipótesis, pero tus resultados no concuerdan y dices ¡guau! Esto es mucho mejor de lo que yo quería hacer. Esto no es retroceder, es ir hacia delante”.

Más información