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Inyección de millones contra el hambre

La Fundación Gates y la Comisión Europea fijan como prioridad la nutrición

Han comprometido inversiones para eliminar el hambre en el mundo

Una mujer sostiene un tazón de puré en un centro de alimentación terapéutica para niños y madres con malnutrición de Etiopía. Ampliar foto
Una mujer sostiene un tazón de puré en un centro de alimentación terapéutica para niños y madres con malnutrición de Etiopía.

Sin alimentación no hay salud, no hay educación, no hay justicia. Una sociedad desnutrida puede luchar por sobrevivir, pero no por desarrollarse. Entre quienes debaten las políticas que deben guiar la cooperación del futuro, una hoja de ruta que se materializará en septiembre en los Objetivos de Desarrollo del Milenio, es complicado alcanzar consensos sobre las prioridades más inmediatas. Pero sí que está claro es que una alimentación segura para el mundo debe ser una de ellas.

Salud, educación y justicia son algunos de los muchos temas que se están debatiendo en los European Development Days (EDD) que se celebran el 3 y 4 de junio en Bruselas. Pero también nutrición, asunto sobre el que no solo hay teoría, sino también hechos: la Fundación de Bill y Melinda Gates ha anunciado este miércoles que en los próximos seis años duplicará su aportación a esta materia hasta alcanzar los 776 millones de dólares (688 millones de euros). Esto además desbloquea 169 millones de euros del Gobierno británico, que se comprometió a sumar de sus fondos la mitad de cada nueva aportación en la lucha contra la malnutrición.

“El hambre es, muchas veces, un mal escondido, porque detrás de ella, de forma más o menos directa, están la mitad de las muertes de los menores de cinco años en el mundo. Es hora de dar un paso decidido; si queremos que los niños puedan tener oportunidades en la vida, debemos invertir en nutrición”, explicó Melinda Gates en la jornada inaugural de los EDD.

Cada año millones de niños mueren porque no consiguen la nutrición necesaria durante el periodo de mil días que va desde el embarazo hasta su segundo año. Esto ocasiona que no se desarrollen adecuadamente, ni física ni mentalmente, con lo que se limita su capacidad en la escuela y su productividad cuando son adultos.

Gates hizo hincapié en la importancia de apoyar a las mujeres para conseguir el reto de una mejor alimentación en el mundo: “Sabemos que casi toda inversión en ellas revierte en la familia y, posteriormente, en la economía”. Una de las claves, en su opinión, es fomentar la lactancia materna en los países en desarrollo, lo que puede ser garantía para una nutrición adecuada durante los primeros meses de vida de una persona. Puso como ejemplo el caso de Vietnam, donde las tasas de amamantamiento en 2010 eran de apenas un 20%. Con un programa en coordinación con Unicef de información y de sensibilización a los profesionales sanitarios, junto con la negociación con el Gobierno, que aumentó la baja maternal a seis meses, se consiguió aumentar este ratio a un 63%.

El hambre es un mal escondido porque tras ella están la mitad de las muertes de los menores de cinco años 

Melinda Gates

La lactancia materna será, pues, una de las líneas maestras a las que se destinará la inversión, siguiendo la estela vietnamita. A esta se suma la ayuda a las adolescentes desde antes del embarazo para que tengan hijos en mejores condiciones y la mejora de los sistemas de alimentación junto con el sector agrario para lograr la seguridad alimentaria. Especialmente importante serán las actuaciones en Etiopía, Bangladesh y Burkina Faso, donde, según Gates, existen altos niveles de malnutrición y una oportunidad de cambio.

El comisario de Cooperación de la UE, Neven Mimica, también subrayó la importancia que para la Comisión tiene solucionar el problema de la malnutrición: “Hasta que cada niño no esté adecuadamente nutrido no podemos reducir esfuerzos. Por eso nos hemos comprometido a aportar 3.500 millones de euros en acciones contra el hambre hasta 2020”.

El comisario anunció un plan para reducir el número de niños con malnutrición crónica a un máximo de siete millones para 2025 en los países con los que colabora la UE. Para ello, se pondrá en marcha una nueva iniciativa, las Plataformas Nacionales de Información sobre Nutrición (NIPN, en sus siglas en inglés), a la que se destinarán 23,5 millones de euros. Esta herramienta servirá para que los países asociados puedan monitorizar la reducción de la nutrición, con un análisis de datos que permita hacer políticas basadas en las evidencias. En principio se desarrollará en Bangladesh, Burundi, Etiopía, Kenia, Laos y Nigeria.