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CARTAS AL DIRECTOR

Bolonia en el limbo

Pretendieron hacernos creer que unificar a cuatro años las carreras de tres o cinco años era lo que exigía el Plan Bolonia. Que debíamos adaptarnos, como el resto de países. Y ahora resulta que el resto de países se adaptó a Bolonia con el planteamiento que España ya tenía: tres y cinco años, por lo que ahora tenemos que readaptarnos. Y digo readaptarnos, en lugar de volver atrás, porque no volvemos atrás, ahora pretenden que sean tres años de carrera y dos de máster. Esto me suena a “la parte contratante de la primera parte…” de la maravillosa Una noche en la ópera,de los hermanos Marx, solo que sin gracia alguna. En este país de “genios” en política educativa, sin haber evaluado el actual plan, ni la calidad de la enseñanza en los másteres que se ofertan, ya se le ha encendido la bombilla al señor Wert para arreglarlo. Tres años a precio público y dos a precio “de mercado”, es decir, al triple. Y nos sale sonriendo, diciendo que así las familias ahorrarán en los estudios superiores de sus hijos. No me cabe duda, el ministro debe de tener un máster en cinismo.

Para acabar de poner la carne en el asador, quienes somos graduados (cuatro años) vemos cómo el grado se nos ha quedado en el limbo, entre licenciatura y diplomatura. Hace unos días, en el anuncio de una oposición a un organismo público, leí que solicitaban licenciados, nada de graduados. Con estos planteamientos te dices que lo mejor, si tu bolsillo puede permitírselo, es hacer un máster y completar cinco años de formación para que equivalga a licenciatura. Pero ¿y qué pasará con nosotros cuando los grados sean de tres años, como se pretende? Pues que nos encontraremos en otro limbo más.

Como se ve, el ordenamiento de la educación superior en nuestro país está muy bien analizado, bien diseñado, bien planificado, bien implantado, bien implementado y perfectamente evaluado. Pero ya hemos salido de la crisis… ¿quién no va a poder costearse un máster? Yy el que no, al limbo de Bolonia. Luego dirán que nos radicalizamos o que somos antisistema.— Rosario Muñoz.

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