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‘El corazón de Haití’ late en las estaciones de Europa

El fotógrafo Alberto Pla muestra su mirada “positiva” de cuatro comunidades del país caribeño con una exposición en Atocha

Un niño vende bolsitas en un mercado de Puerto Príncipe. Ver fotogalería
Un niño vende bolsitas en un mercado de Puerto Príncipe.

Tres niñas juegan a la comba en Gariche Prince, una comunidad a 32 kilómetros de la capital haitiana, Puerto Príncipe, que aún sufre las consecuencias del huracán Ike (2008). Este asentamiento, de unos 500 desplazados, vapuleados por los estragos meteorológicos y la pobreza, sufría la falta de un sistema de agua potable, corriente eléctrica, pero también de espacios públicos donde los adultos pudieran socializar y los pequeños jugar. Tras una campaña de crowdfunding y el asesoramiento de la organización civil TECHO, que trabaja en Haití desde 2010, en marzo de 2014 inauguraron una plaza pública, después de cuatro meses de trabajo de 300 personas, en su mayoría voluntarios y residentes locales. “Con la construcción de esta plaza, no solo se consiguió un lugar donde socializar, tan necesario como el agua potable, sino que también se ha convertido en el lugar de los anuncios de la comunidad y de punto de luz, gracias a los generadores, donde los habitantes pueden hasta cargar sus móviles”, explica por teléfono el fotógrafo Alberto Pla (Valencia, 1985), que desarrolló su trabajo durante dos meses (de septiembre a noviembre de 2013) en cuatro de las comunidades más desfavorecidas de Haití: Onaville, Gariche Prince, La Digue y Cabaret.

Esa imagen de las tres pequeñas jugando es una de las 24 fotografías que recoge en la exposición El corazón de Haití, promovida junto a TECHO y con la colaboración de ADIF y SEUR, que se puede ver hasta el 7 octubre en la estación de Atocha de Madrid, y que visitará Barcelona (del 8 al 20 de octubre) y Londres. El artífice de la muestra, estrenada el pasado 20 de febrero en el Centro Cultural Bancaja de Valencia, quería sacarla a la calle. “Quería que la ciudadanía se topase con la realidad de Haití y una estación o un centro comercial son los lugares adecuados, donde encuentras un público más amplio que en las salas de arte. Al final se trata de difundir, no de vender”, explica Pla.

Un niño atiende en clase a Noel Nadine, coordinadora de Educación y profesora en Gariche Prince; otro sonríe feliz mientras vende bolsitas de agua en Pétion-Ville, un gran mercado en Puerto Príncipe; algunos muchachos se preparan para la ceremonia de graduación tras su curso de formación, son todos instantes cotidianos de una Haití que Pla define como una tierra con gente de “gran sentido del humor, vitalidad y energía”. “No es difícil ver estas estampas en Haití. Trato de mostrar las carencias de un país que vive lastrado por su pasado pero enfocándolo desde un punto positivo”.

Pero el valor de estas imágenes no está solo en las estampas más pintorescas de estas cuatro comunidades, insiste Pla, sino también en el esfuerzo colectivo y comunitario de los voluntarios y los locales que viven en estos asentamientos. “Cuando se planeó la plaza pública, TECHO les ayudó para conseguir los materiales, pero les dijo a las mesas de trabajo [grupos de voluntarios locales] que ello serían los que se encargarían de todo el proceso de construcción”.

La organización, que trabaja en Haití desde 2010 y tiene proyectos en más de 19 países de Latinoamérica y el Caribe, trabaja para concienciar a las familias de la necesidad de desarrollo y evolución por ellos mismos, con la ayuda de voluntarios, profesionales y expertos, que se integran en la forma de vida en los asentamientos. “Quería que quedara bien claro que los voluntarios que conforman TECHO son muy jóvenes. Son los que tienen el sueño de que otro mundo es posible, aunque a los demás se nos olvide después con los años”, explica Pla, sobre el mural que acompaña a sus fotos con los nombres de todos los voluntarios que trabajan en los proyectos haitianos.

“Vivimos en un país con muchos desafíos, y uno de ellos es tomar conciencia de que el futuro depende de nosotros”, explica Olson Regis, director de TECHO-Haití, en el documental El corazón de Haití, que se estrenará en enero, coincidiendo con el 5º aniversario del terremoto que asoló el país en 2010. Así, esta serie de imágenes seguirá teniendo vida propia después de su último destino.

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