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EDITORIAL

Reformas tras reformas

La OCDE alaba el esfuerzo de España, pero le pone deberes y pide que no baje la guardia

España se ha convertido en el ejemplo que los organismos internacionales ponen para mostrar que el camino de las reformas, aunque sea duro, acaba dando sus frutos. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) alabó ayer el esfuerzo reformista del Gobierno español en capítulos como el mercado laboral, el sector financiero o la reducción del déficit, que junto con la mejora de las condiciones financieras propiciada por la decisiva actuación del Banco Central Europeo (BCE) han permitido que la economía española haya regresado a una senda de moderado crecimiento. Sin embargo, el organismo advierte de que la situación económica sigue siendo frágil, de que la crisis ha dejado tras de sí un alto endeudamiento público y privado, así como un elevado nivel de paro y un aumento de la desigualdad y la pobreza. Y advierte contra la fatiga reformista y la tentación de no acometer medidas impopulares a medida que se acerca el final de la legislatura.

El organismo que dirige el mexicano Ángel Gurría ya señaló hace unos días que el impulso a la competitividad no puede seguir viniendo por el camino de los ajustes salariales, que más bien pueden llegar a resultar contraproducentes, sino por medidas que favorezcan el crecimiento tanto a corto como a largo plazo.

El organismo se suma a quienes defienden que la reforma fiscal del Gobierno se queda corta. La OCDE critica una tarifa plana de cotización que considera regresiva y recomienda que se rebajen de forma permanente las cotizaciones sociales, desplazando carga impositiva hacia la imposición indirecta, IVA incluido. El Gobierno parece haber optado en materia de reforma fiscal por el diseño que maximice los votos, en lugar de aquel que maximice el crecimiento y el empleo. Aún está a tiempo de mejorar su propuesta. Además, la OCDE afea al Ejecutivo los retrasos en reformas como la de los colegios profesionales, los defectos de la legislación de insolvencias (sobre todo la de las personas físicas), la ineficacia de las políticas activas de empleo y la falta de facilidades para la creación de empresas.

Junto a ello, la OCDE lanza un mensaje de mayor calado: la necesidad a medio y largo plazo de un cambio de modelo productivo en el que la educación y la innovación desempeñen un papel más destacado, de forma que el empleo, los salarios, la productividad y el bienestar puedan aumentar de manera sostenible.

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