El acento
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

No salen las cuentas

Una enmienda a la LOMCE permitirá llegar a Económicas habiendo estudiado latín pero no matemáticas en el Bachillerato

Marcos Balfagón

Si no se corrige in extremis antes de mañana, la Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa permitirá que un alumno pueda llegar a estudiar Económicas, Sociología, Administración y Dirección de Empresas o llegar a ser profesor de Primaria sin haber estudiado matemáticas en el Bachillerato. Una enmienda introducida en el Congreso ha unificado los estudios de Humanidades y Ciencias Sociales del Bachillerato en un solo itinerario, pero mientras el latín, que era troncal en el antiguo itinerario de Humanidades, lo sigue siendo para todos los alumnos del unificado, las matemáticas han pasado a ser optativas.

La enmienda es reveladora de la accidentada tramitación de la ley y abre nuevas críticas a la labor del ministro José Ignacio Wert. Once asociaciones académicas y profesionales han advertido de las consecuencias: recuerdan que las matemáticas no solo aportan conocimientos básicos indispensables para muchas de las carreras a las que se accede a través del itinerario de Ciencias Sociales, sino que suponen una herramienta esencial en el desarrollo de habilidades cognitivas como el razonamiento lógico, la deducción o la capacidad de abstracción.

Y no es que andemos sobrados. En la evaluación de las competencias en matemáticas de los alumnos de 15 años, España ocupa el puesto 35 entre 65 países, según el informe PISA. En los países con mejores resultados, como Finlandia, las matemáticas son obligatorias para todos los alumnos de Bachillerato.

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Tal como ha quedado el proyecto de ley, un alumno podría llegar a matricularse de Económicas habiendo estudiado latín pero sin más nociones de matemáticas que las aprendidas en la ESO. Y aún peor: podría darse el caso de que, por no haber elegido la optativa de matemáticas, se le cerrara el paso a las carreras de Ciencias Sociales, caso de que las universidades, con buen criterio, la exigieran como requisito de acceso. Se trata de una disfunción que compromete el mismo título de la ley: poca calidad se podría esperar de una reforma que no exige los conocimientos mínimos de matemáticas ni siquiera a los alumnos que van a necesitarlas en los estudios superiores.

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