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TRIBUNA

La alianza del sur europeo

Las izquierdas deben combatir la política de austeridad e impulsar otra salida

Este mes se cumplen tres años de la aplicación sistemática de estrictas medidas de austeridad fiscal en Grecia. En estos tres años, la renta nacional disminuyó un 20%, una reducción sin precedentes en la historia económica de la Grecia contemporánea —a excepción de la II Guerra Mundial— al tiempo que incluso los cálculos más optimistas predicen la continuación de esta profunda recesión todavía durante mucho tiempo.

La tasa de desempleo ha superado el 27% de la fuerza laboral. Dos de cada tres jóvenes intentan —sin éxito— encontrar un puesto de trabajo y dos de cada tres personas en paro son desempleados de larga duración. Las cicatrices generadas por la enorme recesión griega sobre el cuerpo social no se curan fácilmente. Incluso si milagrosamente terminase hoy la crisis, la economía griega necesitaría tiempo para recuperarse de las pérdidas que la recesión ha causado en el tejido productivo del país, el nivel y la calidad de los servicios públicos, la educación, la salud, la protección social y, sobre todo, el activo más significativo de la sociedad: el conocimiento y el talento de una nueva generación que hoy emigra.

La austeridad no solo ha causado un desastre económico equivalente a una guerra, sino que ha fracasado en los objetivos 

La austeridad fiscal no solo ha causado un desastre económico en una escala equivalente a la de una guerra, sino que, al mismo tiempo, ha fracasado en los objetivos fijados: la estabilización de la deuda pública y el restablecimiento de la confianza de los mercados internacionales en la economía griega. La deuda como porcentaje del producto interior bruto (PIB) creció en los últimos años del 130% al 175% del PIB y sigue siendo insostenible. El coste de financiación del Estado a corto plazo y de los préstamos de las pequeñas y medianas empresas es muchas veces mayor que el de los países del norte de Europa. El fracaso total de las políticas de austeridad aplicadas, incluso en cuanto a sus objetivos declarados, no sorprende a los que conocen la experiencia histórica. Como demostró la Gran Depresión de entreguerras, las políticas agresivas de restricción macroeconómica en un contexto internacional de retroceso económico son una doctrina catastrófica: activan una espiral de recesión, exacerban el problema de la deuda pública y plantean un grave peligro de desestabilización de la moneda común, de la democracia, de Europa.

A pesar de sus peculiaridades, la experiencia griega es un ejemplo de un problema más amplio: la realización de esfuerzos por una dogmática élite política y económica que quiere superar los desequilibrios endógenos institucionales y económicos de la Unión Económica y Monetaria con la reducción unilateral de los salarios y del nivel de vida de los países del sur de Europa. España, Portugal, Irlanda e Italia viven, hasta cierto punto, políticas de austeridad equivalentes a las de Grecia, con similares resultados desastrosos, como pueden atestiguar los más de seis millones de españoles desempleados y las 350.000 familias españolas que han perdido sus hogares. Ninguna unión monetaria de éxito en la historia económica moderna ha intentado, sin lograrlo, corregir los desequilibrios macroeconómicos endógenos mediante la imposición de una austeridad destructiva y asimétrica sobre sus países miembros deficitarios. La superación de la crisis europea y el rescate de la moneda común requieren una cooperación equivalente, democracia y, sobre todo, la derrota política e ideológica de la adhesión a la doctrina de la austeridad.

El objetivo de la Coalición de la Izquierda Radical es contribuir al desarrollo de un diálogo sustantivo con todas las fuerzas progresistas de la izquierda de Europa

La legitimidad teórica e ideológica de las políticas de austeridad en los últimos tres años se apoya en una base inestable, sin fundamento científico o verificación empírica. La reciente admisión por parte de un alto funcionario del Fondo Monetario Internacional de que el organismo subestimó significativamente las consecuencias económicas de la austeridad y la revelación de que los estudios que conforman el arsenal básico de los seguidores de la austeridad resultaron equivocados indudablemente socavan la credibilidad de dicha doctrina. Pero la austeridad es una opción política fundamental y su demolición requiere la derrota en el campo político.

El objetivo estratégico de la coalición de izquierdas Syriza, de la oposición parlamentaria, es el de contribuir al desarrollo de un diálogo sustantivo con todas las fuerzas progresistas de la izquierda de Europa para crear de forma conjunta una línea efectiva de resistencia contra las élites neoliberales y una propuesta positiva de salida que permitirá la más amplia alianza de las fuerzas populares. Especialmente en los países del sur de Europa que se enfrentan a dificultades grandes y comunes, un diálogo franco entre las fuerzas progresistas y de la izquierda y la más amplia alianza de los pueblos es una condición indispensable para el ensanchamiento de las grietas políticas de la austeridad, para la salida de la recesión y para el impulso de las reformas que establecerán la democracia, y la cooperación equivalente, en Europa.

Alexis Tsipras es presidente de Syriza / USF (Coalición de la Izquierda Radical y Frente Social Unitario) y líder de la oposición en Grecia.

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