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CARTAS AL DIRECTOR

La sentencia del TSJC

Lo que sigue es una transcripción de una noticia de la edición digital de EL PAÍS del pasado sábado 13 de abril: “… Mas ha criticado con dureza la sentencia que obliga a los profesores catalanes a prescindir del catalán y hablar solo en castellano solo si un alumno lo pide”.

El núcleo de la frase se mantiene, de forma algo suavizada y en un contexto ligeramente distinto, en la versión final de la noticia publicada en la página 2 de la edición catalana del domingo 14 y en la web del periódico. Ni la sentencia de la que se habla ni sus antecesoras sobre el mismo tema dicen en absoluto lo que se afirma o sugiere en la noticia. Lo que dicen es que no todas las asignaturas podrán ofrecerse solo en catalán, que es una cosa muy distinta. De hecho, se sigue dejando al criterio de la Generalitat el peso que hay que dar a cada lengua, exigiéndose solo que el castellano se utilice también como lengua vehicular, y no solo en la asignatura de lengua y literatura castellana.

No se trata de un ejemplo aislado. En casi toda la prensa catalana, oponerse a la inmersión total y obligatoria en catalán se equipara con la defensa de la imposición de un monolingüismo castellano que casi nadie reclama y poco menos que con el apoyo activo a la extinción del catalán. A muchos lectores (y exlectores) habituales de su periódico nos molesta que EL PAÍS, o al menos su edición catalana, no se desmarque con claridad de esta burda campaña de manipulación.— Montserrat Baras Gómez, Ignacio Morgado Bernal y Juan Zamora Terrés. Barcelona.


Es lamentable cómo el Gobierno catalán tergiversa las recientes resoluciones del TSJC sobre educación. La consejera de Educación intenta hacer creer que se impone el uso exclusivo del castellano en una clase si lo pide un alumno, algo absolutamente falso. Solo hay que molestarse en leer los autos para comprobar que establecen el uso conjunto de los dos idiomas oficiales, de forma equilibrada, que es lo que habían solicitado los padres defensores del bilingüismo. En ningún caso, la enseñanza solo en castellano. De hecho, muchos padres estamos de acuerdo con ese uso equilibrado de los dos idiomas en vez de la enseñanza únicamente en catalán que se impone a nuestros hijos. Quiero dar las gracias a esos padres valientes. No estáis solos y lo sabéis.— María Caro. Lleida.

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