Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Más de 700 personas buscan a la joven desaparecida en Coín

Durante las labores de rastreo se ha hallado un mechón de pelo y un pañuelo ensangrentado, además de diversos objetos personales

Las labores de búsqueda de Sonia Carabantes Guzmán, la joven de 17 años desaparecida hace cinco días en la localidad malageña de Coín cuando regresaba con una amiga de las fiestas del pueblo, han continuado hoy sin éxito. Más de 700 personas han participado en las labores de rastreo.

El rastreo, al que se incorporaron grupos de espeleólogos y un helicóptero de la Guardia Civil, ha comenzada alrededor de las siete de la mañana y, aunque se esperaba un número de voluntarios menor al de jornadas anteriores por tratarse de un día laborable, finalmente la cifra alcanzó las setecientas personas, al incorporarse muchos voluntarios después de finalizar su jornada laboral al mediodía.

Ya se han rastreado 50 de los 127 kilómetros que tiene el término municipal, según el alcalde de Coín, Gabriel Clavijo. El padre de Sonia, José María Cabrantes, ha agradecido a los voluntarios su esfuerzo y ha hecho un llamamiento para que quien se haya llevado a su hija "la traiga". "La esperanza no se pierde, pero esto no se puede aguantar", ha explicado la madre, Encarna Guzmán.

Un mechón y un pañuelo

La madre de la desaparecida ha descartado que los pantalones encontrados ayer y que en un principio se pensaba que pertenecían a Sonia no eran de su hija. Además de los vaqueros durante estos días se ha encontrado un mechón de cabello y un pañuelo manchado con sangre. La madre de Sonia halló el teléfono móvil, el bolso y un zapato de la menor. La Policía investiga un vehículo blanco "extraño" que varios vecinos "vieron esa noche en la zona del Cortijo Benítez".

La joven fue vista por última vez a las 5:00 horas del jueves, cuando regresaba junto a una amiga desde la feria del pueblo a su domicilio familiar, en la urbanización Félix Rodríguez de la Fuente. La amiga que la acompañaba la dejó a unos doscientos metros de su casa. Unos amigos de la joven la llamaron por teléfono el jueves por la mañana y el padre, que pensaba que se encontraba acostada, fue al dormitorio para avisarla y comprobó que no estaba allí, por lo que denunciaron su desaparición a la Guardia Civil.