Las clases de colegios e institutos podrán volver a tener en septiembre tantos alumnos como antes de la pandemia

Celaá insta a las comunidades a mantener a los docentes de refuerzo contratados para este curso con los fondos que les entregará el Gobierno

Una clase de primaria en un colegio público de Navarra, en marzo.
Una clase de primaria en un colegio público de Navarra, en marzo.Carlos Gil-Roig

Las clases en colegios e institutos volverán a tener en septiembre prácticamente el mismo número de alumnos que antes de la pandemia, según el acuerdo alcanzado este miércoles por la ministra de Educación, Isabel Celaá, y la de Sanidad, Carolina Darias, con los consejeros autonómicos de ambos ramos. Las comunidades han logrado, como habían pedido, permiso para meter a más estudiantes por aula, con el objetivo de garantizar la plena presencialidad en todas las etapas educativas y al mismo tiempo reducir costes.

La consecuencia previsible de la medida es la supresión de desdobles y la salida de buena parte de los 35.000 docentes (llegaron a ser 39.000 en el primer trimestre) que se han incorporado este curso al sistema educativo con motivo de la pandemia, a pesar de las peticiones de la comunidad educativa para consolidarlos y dar un salto en la calidad de la enseñanza. A esa petición se ha unido este miércoles la ministra Celaá tras la reunión con los consejeros en la sesión conjunta de la Conferencia Sectorial de Educación y el Consejo Interterritorial de Sanidad: “Las comunidades autónomas deben comprometerse y se están comprometiendo a que se mantengan al menos los recursos docentes de refuerzo con los que han venido contando este año. Tenemos que convertir la adversidad en oportunidad para acelerar la recuperación de un sistema educativo que se enfrentó a la pandemia tras años de recortes y debilitamiento”, ha declarado Celaá.

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Los refuerzos de este curso han sido financiados en gran medida por el fondo covid educativo, de 1.600 millones de euros, aprobado el pasado verano. Y Celaá ha señalado que el Gobierno transferirá ahora 10.000 millones procedentes del fondo europeo para la recuperación para invertirlos en sanidad, educación y políticas sociales, que se suma, ha dicho, de los 13.400 millones extraordinarios que Hacienda ya ha anunciado para las autonomías. Una inyección “colosal”, ha subrayado Celaá, con la que las consejerías deberían mantener la inversión educativa y dedicarla a fórmulas como la codocencia y los programas de refuerzo.

En tanto las comunidades aclaran sus planes, el documento aprobado este miércoles contempla que las clases de los colegios podrán volver a tener los mismos alumnos que un año normal: hasta 25 en infantil (este curso son 20) y 30 en primaria (ahora son 25), según las ratios máximas que tenga establecida cada autonomía en su normativa. Esto ha cambiado, a petición de las comunidades, respecto a la propuesta inicial planteada la semana pasada por los ministerios de Sanidad y Educación, que contemplaba mantener las limitaciones de alumnos de este curso. Lo que sí se mantendrá será la fórmula de los grupos burbuja, que significa que no es necesario que los niños del mismo grupo mantengan la distancia, pero no pueden mezclarse con compañeros de otras clases.

En los institutos se aplicará de nuevo el criterio de guardar la distancia interpersonal, pero rebajado. En vez de 1,5 metros de distancia será de 1,2 metros. El cambio es importante porque supone que en casi todas las clases volverán a caber los mismos alumnos que en la era prepandémica. Desde hace décadas, la normativa que regula los requisitos mínimos de los centros educativos establece que en las clases de institutos debe haber “un mínimo de 1,5 metros cuadrados por puesto escolar”. Traducida a superficie, la distancia interpersonal de 1,2 metros acordada para el curso significa que deben respetarse 1,44 metros cuadrados por alumno y aula, es decir, menos de lo que fija la legislación básica.

Alumnos de un colegio de Vitoria en abril.
Alumnos de un colegio de Vitoria en abril.PRADIP J. PHANSE

La vuelta a las aulas será, al mismo tiempo, muy diferente a la de un curso normal. Aunque el escenario que cabe esperar para el inicio de curso es cada vez más optimista, el documento recuerda que la vacunación infantil no está definida, y cabe la posibilidad de que haya variantes que escapen a las inmunizaciones desarrolladas por los laboratorios. Por ello los alumnos y el personal escolar deberán seguir llevando mascarillas, los centros educativos estarán organizados en estrictos turnos de entrada, salida, comedor y patio, y se mantendrá la mayor ventilación posible de las clases y demás dependencias.

Si los indicadores de la pandemia mejoran y se llega al escenario que Sanidad describe como “nueva normalidad” (que incluye parámetros como una incidencia a 14 días inferior a 25 casos por cada 100.000 habitantes y una ocupación de camas de críticos menor al 5% por parte de enfermos de covid), parte de las medidas podrán relajarse y en los colegios, por ejemplo, los grupos burbuja podrán coincidir en el patio con alumnos de otras clases de su mismo nivel.

“Se mantienen las medidas importantes”

El epidemiólogo Quique Bassat, miembro de la Asociación Española de Pediatría, que ha asesorado al Ministerio de Sanidad en el diseño del protocolo para el próximo curso, cree que a pesar de haberse flexibilizado algunos puntos, el documento aprobado es adecuado. “Se mantienen las medidas que creemos que son más importantes, que son sobre todo las basadas en el uso de las mascarillas en interiores y la ventilación en las aulas. Es cierto que se reduce la ratio profesor por alumno y la distancia interpersonal, pero creemos que lo que se propone es razonable y que ayudará a que no haya contagios entre niños y adolescentes, que presumiblemente serán los últimos en ser vacunados”.

En el caso de los niños, ni siquiera se ha decidido si será necesario, afirma Bassat, y todavía falta algún tiempo para que se conozca el resultado de los ensayos clínicos que hay en marcha. Con los adolescentes las cosas parecen más claras. EE UU ya ha autorizado las vacunas para la población de 12 a 17 años y la UE, cree el pediatra, lo hará en breve. Si no hay sorpresas, Bassat vaticina que como tarde para Navidad los adolescentes estarán vacunados y podrá plantearse levantar algunas de las normas de prevención en los centros educativos. El proceso, según ha sugerido la ministra de Sanidad, podría comenzar incluso antes del comienzo del curso.

Sobre la firma

Ignacio Zafra

Es redactor de la sección de Sociedad del diario EL PAÍS y está especializado en temas de política educativa. Ha desarrollado su carrera en EL PAÍS. Es licenciado en Derecho por la Universidad de Valencia y Máster de periodismo por la Universidad Autónoma de Madrid y EL PAÍS.

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