César Coll, coautor del nuevo modelo de aprendizaje escolar: “En ningún caso nuestra propuesta busca bajar el nivel”

El catedrático, uno de los siete expertos elegidos por el Ministerio de Educación para diseñar el vuelco a la enseñanza, afirma en esta entrevista que muchos de los aprendizajes del actual currículo “en realidad, no son imprescindibles, son deseables”

César Coll, catedrático de Psicología Evolutiva y de Educación de la Universidad de Barcelona.
César Coll, catedrático de Psicología Evolutiva y de Educación de la Universidad de Barcelona.CRISTÓBAL CASTRO

César Coll (70 años, Benicarló) es catedrático emérito de Psicología Evolutiva y de la Educación en la Universidad de Barcelona. Participó en la elaboración y desarrollo de la ley de educación aprobada por los socialistas en 1990 que amplió la educación obligatoria hasta los 16 años, la Logse. Y es uno de los siete expertos elegidos por el Ministerio de Educación para sentar las bases del nuevo currículo escolar, que abarca todo aquello que los alumnos aprenden en primaria y la ESO y cómo se evalúa. Coll responde a la entrevista telemática desde el salón de su casa en Bellaterra, cerca de Barcelona, que se ve ordenado, lleno de libros y bañado por la luz del jardín.

Resumiendo mucho, la reforma pretende cambiar el planteamiento memorístico implantado por la ley Wert por otro centrado en que los alumnos sean capaces de aplicar los conocimientos. Es lo que se conoce como enfoque competencial, patrocinado por instituciones como la Unión Europea y la OCDE y asumido por los países del entorno de España que también están reformando sus currículos. El grupo al que pertenece Coll ha diseñado la estructura del currículo y las metas generales de la educación básica. Concretarlo por materias ocupará las siguientes fases, en las que intervendrán el ministerio, representantes de las disciplinas, las comunidades autónomas y cada centro educativo.

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Pregunta. ¿En qué consiste aprender por competencias?

Respuesta. Consiste en tener claro que el conocimiento se adquiere y se tiene para poder hacer algo que tenga sentido a nivel personal y social. Un ejemplo: si uno de los retos fundamentales es la sostenibilidad desde el punto de vista económico y del medioambiente, es evidente que para ello hacen falta muchos conocimientos. Pero si uno no los pone al servicio de actuaciones que mejoren la sostenibilidad y el medioambiente, esos conocimientos son inertes. Un enfoque competencial no quiere decir que los conocimientos no son importantes. Son importantísimos, porque si uno no los tiene, no puede actuar de manera eficaz y eficiente. Pero el énfasis se pone en utilizar el conocimiento. En actuar de manera competente.

P. ¿Se puede aprender sin memorizar?

R. No, es imprescindible. Pero una cosa son planteamientos memorísticos y otra memorizar todo aquello que es relevante e importante para poder actuar de manera eficiente y eficaz en un enfoque competencial. Los psicólogos diferenciamos entre la memoria comprensiva, que es cuando uno aprende algo, lo comprende, lo relaciona con cosas que ya sabe y es capaz de utilizarlo. Y la memoria repetitiva o mecánica. El aprendizaje escolar se ha basado durante mucho tiempo en que los conocimientos había que adquirirlos mecánicamente, cuantos más mejor. Y eso no funciona. Algunos aprendizajes hay que hacerlos repetitivamente, pero la inmensa mayoría tienen que ver con cómo funcionan las cosas, el mundo y la sociedad.

P. ¿Cómo puede ayudar el cambio a reducir las tasas de repetición y abandono escolar temprano españolas, que son muy superiores a la media europea?

R. En todos los países, en el nuestro un poco más, existe lo que se ha llamado desdibujamiento del sentido del aprendizaje escolar. Muchas veces los alumnos perciben que lo que les piden que aprendan en clase no tiene mucho que ver con su realidad cotidiana. El enfoque competencial aspira a crear las condiciones para que puedan crear una relación más clara y directa entre lo que aprenden y cómo lo aprenden en las escuelas e institutos, y lo que hacen y cómo lo hacen, en qué se ocupan y qué les preocupa fuera de los centros educativos. Esta vinculación puede llevar a que den mayor sentido a lo que aprenden, y en consecuencia se impliquen más, obtengan mejores resultados y abandonen menos.

La clave de nuestra propuesta no son solo las competencias, sino cómo se tienen que desarrollar para afrontar los grandes desafíos del momento de una manera eficaz y eficiente y desde la perspectiva de unos valores éticos determinados. En el ejemplo del consumo responsable (una de las metas que fija el nuevo currículo), lo importante es que al término de la educación básica los chavales hayan desarrollado las competencias necesarias, lo que exige ciertamente haber adquirido muchos conocimientos, para poder consumir de manera eficiente, eficaz y sostenible. Algo que pueden relacionar con lo que hacen fuera y con los problemas que encuentran.

P. Usted diferencia entre aprendizajes imprescindibles y aprendizajes deseables. ¿Puede explicarlo?

R. Los aprendizajes básicos imprescindibles son aquellos que, si un alumno no los tiene, ello va a condicionar su futuro, le va a impedir hacer un proyecto de vida personal y profesional satisfactorio. Y hay otros que son deseables: cuanto más sepa mejor, pero si no los tiene a los 16, los puede adquirir a los 22 y no le pasará nada. O a los 38, o a los 70. Nuestra propuesta es que todos los alumnos adquieran los primeros y que todos los centros ofrezcan a todos los alumnos cuantos más aprendizajes deseables posibles mejor, eligiendo, dentro de su autonomía y atendiendo al perfil de su alumnado, aquellos que consideren adecuados. El problema del currículo actual es que muchos de los aprendizajes imprescindibles no están. Y muchos de los aprendizajes que hay, en realidad, no son imprescindibles, son deseables.

P. ¿Los aprendizajes básicos consisten en garantizar un mínimo de aprendizajes instrumentales: saber leer y escribir, entender textos y hacer cálculos bien?

R. Sin duda, pero no solo eso. Saber comunicar oralmente o manejarse bien por Internet, buscando información y contrastándola, es hoy igual de imprescindible. O ser capaz de discernir una situación de discriminación y no actuar de esa manera. O aprender que una tarea no debe hacerse a toda prisa, sino revisándola, haciendo un trabajo bien hecho. Son toda una serie de contenidos, valores y actitudes.

P. Un sector del profesorado teme que la reforma baje el nivel, y cree que lo importante sería destinar más recursos y bajar el número de alumnos por clase.

P. Entiendo la preocupación, pero en ningún caso nuestra propuesta tiene el sentido de bajar el nivel. No proponemos solo garantizar que todos los alumnos adquieran unos aprendizajes básicos para que no sean excluidos socialmente, sino que los centros también ofrezcan al alumnado alcanzar el máximo al que puedan llegar. Y una cosa no quita la otra: hacer un currículo abierto, competencial, que permita la personalización y dé mucha autonomía a los centros exige de las Administraciones educativas que creen las condiciones adecuadas en profesorado, ratios, tiempo para que los docentes se coordinen y planifiquen, y formación. Lo que a su vez implica una necesidad de inversión y dinero.

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Sobre la firma

Ignacio Zafra

Es redactor de la sección de Sociedad del diario EL PAÍS y está especializado en temas de política educativa. Ha desarrollado su carrera en EL PAÍS. Es licenciado en Derecho por la Universidad de Valencia y Máster de periodismo por la Universidad Autónoma de Madrid y EL PAÍS.

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