El INE confirma que la inflación se moderó al 2,9% en diciembre
El incremento medio de los precios fue del 2,7% a lo largo del año pasado, casi un punto por encima de la media de la eurozona


La inflación se modera, pero lentamente. El Instituto Nacional de Estadística (INE) ha confirmado este jueves que los precios se relajaron en la recta final del año, con una reducción de una décima en diciembre, hasta al 2,9%. Si se toma en cuenta todo el ejercicio, la inflación media en España fue del 2,7%, un resultado que solo se aleja una décima del 2,8% registrado en 2024 y que sigue cerca de un punto por encima de la zona euro, dejando patente la ralentización del proceso desinflacionario.
La rebaja de la inflación en diciembre se explica en gran medida por el abaratamiento de los carburantes y, en menor grado, por la moderación en los precios de paquetes turísticos y servicios recreativos y deportivos con respecto al año anterior. “La inflación continúa moderándose respecto al promedio de 2024 y sigue siendo inferior a las subidas salariales, lo que permite ganancias de poder adquisitivo”, ha celebrado el Ministerio de Economía tras conocer los datos.
Los comestibles y bebidas no alcohólicas, en cambio, se encarecieron un 3% en el mismo periodo, la tasa más alta desde julio de 2024, confirmando una tendencia latente: la inflación de los alimentos se ha enquistado y empuja hacia arriba el índice general. La cesta de la compra subió más de un 30% desde que se prendió la llamarada inflacionaria en 2022 —a raíz de la invasión rusa de Ucrania—, y su resistencia a abaratarse explica en parte la lentitud en el camino hacia la normalización de los precios.
En los resultados de diciembre ha pesado en la categoría alimentaria la evolución de legumbres y hortalizas, que se encarecieron un 7,3%. La mayor subida de esta rúbrica, sin embargo, la protagonizaron los huevos, con una inflación superior al 31% que refleja la reducción de la oferta impuesta para frenar la expansión de la gripe aviar. La peste porcina africana (PPA) que ha sacudido a Cataluña, en cambio, no ha hundido el precio del porcino como se temía: en diciembre repuntó seis décimas, frente al 17,2% del vacuno y el 7,4% del ovino. El aceite de oliva, por su parte, continúa la evolución a la baja, con un abaratamiento del 31,6% con respecto al mismo mes del año anterior, el más pronunciado de toda la estadística.
Raymond Torres, director de Coyuntura Económica del centro de estudios Funcas, explica que la lentitud del proceso desinflacionario se debe a la resistencia tanto de los servicios, en un entorno de crecimiento económico sólido, como de los alimentos no elaborados. En este último caso, pronostica un descenso “muy paulatino”. “Los factores de fondo que tienen que ver con la climatología, el calentamiento global, las tensiones en los mercados internacionales, con una demanda muy fuerte de países asiáticos, sobre todo China, van a seguir ahí”, explica. El tercer elemento que menciona es la energía: “La parte positiva es el petróleo, a la espera de ver qué pasa en Irán, pero los precios se han contenido; la electricidad sí puede presionar”.
Si se consideran todas las clases de productos y servicios que analiza el INE, la categoría que más se encareció a finales de año es la de joyería y bisutería (31,6%), seguida por los huevos y la recogida de basuras (30,3%), en la que incide la aplicación de la nueva tasa de residuos. Entre las grandes rúbricas, la vivienda, atrapada en una crisis de escasez y de precios, ocupa el primer lugar de las subidas, con un repunte interanual del 5,7%. En segunda posición se encuentran la restauración y los alojamientos hoteleros, que registraron un aumento del 4,6%. En cuanto a la inflación subyacente, una cesta en la que no se incluyen los productos más volátiles como la energía o los comestibles frescos, se mantuvo en el 2,6%, la misma tasa registrada en noviembre ―la media de todo el año bajó al 2,3%, frente al 2,9% de 2024— y la más alta desde diciembre de 2024.
“El dato de diciembre ha salido en línea con lo esperado por CaixaBank Research, y confirma la moderación que ha ido registrando la inflación después de las subidas de mediados de 2025″, afirma Zoel Martín Vilató, economista en CaixaBank Research. “Para este año prevemos que la moderación persista, favorecida principalmente por el componente energético, aunque la clave para que esta previsión se cumpla la dará el dato de inflación de enero”.
Altibajos
La historia de los precios en España a lo largo de 2025 está hecha de subidas y bajadas no tan marcadas, pero constantes. El año empezó con una inflación del 2,9%, el mismo porcentaje con el cual lo cierra. Entre medias, ha habido contracciones y repuntes. Su tasa más baja del año la tocó en mayo, con un aumento alineado con la referencia europea, del 2%. Pero tras la primavera el índice de precios al consumo (IPC) volvió a presionar: acumuló cinco meses seguidos de incrementos y truncó el camino hacia la normalización.
Este desgaste tiene mucho que ver con el comportamiento de la electricidad tras el apagón del 28 de abril, que dejó a oscuras a la península Ibérica y obligó a reforzar las medidas de seguridad, encareciendo el coste del suministro. De cara a este año, es probable que se vuelva a apreciar un leve incremento en el coste del recibo, puesto que habrá un alza en los costes regulados de la factura y hay dudas sobre si el comportamiento del componente energético puro compensará estos aumentos.
La comunidad donde más se sintió el bofetón de la inflación en diciembre fue Madrid, con una subida casi un punto superior a la media nacional, hasta el 3,7%. También la Comunidad Valenciana (3,2%) registró incrementos superiores al promedio. En el resto de territorios, los precios evolucionaron acordes a la media (Aragón, Baleares, Cantabria, Extremadura, País Vasco) o muy cerca de ella. Las regiones con las alzas más moderadas fueron Cataluña (2,5%) y Murcia (2,4%).
De cara a este enero, Torres proyecta una evolución favorable por el efecto escalón: el IPC repuntó con cierta intensidad en el primer año del año pasado por revisiones de impuestos y otros elementos. “Esto nos da un [a tasa] interanual que podría estar en el 2,5% o incluso algo por debajo este enero. Pero eso no desdibuja las otras tendencias [al alza]. Apostamos a que la inflación todavía estará en torno al 2,5% en el conjunto de 2026. ¿Qué significa? Que afecta algo el poder adquisitivo y también erosiona la competitividad, porque el diferencial de inflación sigue siendo desfavorable con el resto de la zona euro", valora.
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