Ir al contenido
_
_
_
_

China registra un superávit comercial récord de 1,2 billones de dólares en 2025 pese a los aranceles

Las exportaciones chinas dirigidas a Estados Unidos han caído un 20% mientras que las destinadas a la UE han aumentado un 8,4%

En el año de la furia arancelaria del presidente estadounidense, Donald Trump, nada ha podido detener sin embargo la maquinaria exportadora de China. Al contrario. El gigante manufacturero, fábrica del mundo, terminó 2025 con el mayor superávit comercial jamás registrado, que roza los 1,19 billones de dólares, cerca de un 20% por encima del de 2024.

El dato, publicado este miércoles por la Administración General de Aduanas de China, refleja la pulsión de la República Popular por sortear las barreras estadounidenses en busca de otros mercados, especialmente del sudeste asiático, de Europa y de África, donde han visto un creciente aluvión de productos chinos, en algunos casos (como el europeo) con alarmante preocupación. Ya en 2024, China se había aproximado por primera vez al billón de dólares de superávit. En 2025, rebasó este hito en noviembre. Y, a final de año, la diferencia entre las exportaciones y las importaciones de bienes ha superado (al cambio actual) el billón de euros.

Las cifras muestran un mundo en fase de mutación. Las exportaciones chinas dirigidas hacia Estados Unidos han caído en torno al 20% interanual: es el tamaño de la dentellada tarifaria. En 2024, las exportaciones a Estados Unidos sumaron un 14,7% del total. En 2025, han caído al 11,1%. Mientras, las ventas destinadas a la UE han aumentado un 8,4%; un 13,4% las dirigidas al sudeste asiático y hasta un 25,8% las encaminadas a África.

A pesar de la tregua de un año acordada en octubre entre Trump y su homólogo chino, Xi Jinping, los analistas temen que podría acercarse una nueva ola de fricciones, después de la nueva amenaza del magnate de que impondrá un arancel del 25% a los países que comercien con Irán: China es su mayor socio comercial. Los gravámenes de Washington a los productos chinos llegaron a alcanzar un astronómico 145% en abril, antes de ir pactándose su reducción hasta el actual nivel del 47,5%.

El nuevo mapa se explica en gran medida por la intención de las empresas chinas de esquivar los aranceles de Trump con paradas intermedias en otras regiones. A la vez, las cifras muestran la apuesta de las autoridades chinas por el modelo exportador como defensa ante la embestida estadounidense y como fórmula para paliar sus problemas económicos internos: una mezcla de demanda átona, confianza del consumidor en horas bajas, pinchazo de la burbuja inmobiliaria que aún colea, y una intensísima competición derivada de la sobrecapacidad productiva en varias industrias, que ha dado lugar a una guerra de precios sin cuartel que merma los beneficios de las empresas en el mercado interno.

En volumen agregado, las exportaciones han crecido un 5,5% interanual, mientras las importaciones se han mantenido estables. Ya en diciembre, el Fondo Monetario Internacional (FMI) instó a China a tomar “decisiones valientes” para corregir los “importantes desequilibrios” que siguen lastrando su economía y a avanzar hacia un modelo de crecimiento impulsado por el consumo, en el que reduzca su dependencia de las exportaciones y de la inversión pública e industrial. El FMI prevé un crecimiento de China del 5% en 2025, en línea con las proyecciones del Gobierno comunista, que publicará el dato del PIB la próxima semana.

La directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, alertó entonces de que la baja inflación china frente a la de sus principales socios comerciales había debilitado el yuan en términos reales, lo que a su vez ha reforzado su empuje exportador. “Seguir apoyándose en las exportaciones podría avivar aún más las tensiones comerciales globales”, advirtió.

Es previsible que el gigantesco superávit caliente aún más ese choque, especialmente con la UE, que lleva años de batalla para tratar de reequilibrar, sin éxito, los intercambios. Bruselas, al igual que el FMI, se ha unido a las llamadas a Pekín para que estimule su demanda interna, evite la sobrecapacidad y permita un mayor acceso a sus mercados. En un intento de apaciguar la pugna, la Comisión Europea publicó este lunes una fórmula para que los fabricantes chinos de coches eléctricos, sometidos a aranceles desde 2024, puedan ofertar precios mínimos de venta y planes de inversión en Europa, y esquivar con estas medidas compensatorias los aranceles.

En China, interpretan las cifras como un éxito de “diversificación” alcanzado bajo la presión de un entorno exterior “complejo y desafiante”. El país “cuenta con el sistema industrial más completo del mundo en cuanto a categorías y cadena de suministro, con una profunda integración de la innovación tecnológica e industrial”, ha destacado Wang Jun, subdirector de la Administración General de Aduanas, en una comparecencia este miércoles en Pekín. “Esto le permite a China mantenerse al día con los cambios en la demanda del mercado internacional y ofrecer constantemente un suministro de alta calidad”.

Wang ha culpado de forma velada a Estados Unidos por la falta de crecimiento en las importaciones: “Cabe señalar que algunos países politizan las cuestiones comerciales y económicas y restringen la exportación de productos de alta tecnología a China por diversas razones; de lo contrario, importaríamos más”. Por contra, han crecido a mejor ritmo las importaciones de países de regiones de las que importa recursos, como Asia, América Latina y África: aumentaron un 3,9%, un 4,9% y un 6%, respectivamente.

El funcionario chino ha destacado el buen rendimiento de las exportaciones de “productos nuevos y de alta calidad”: han crecido un 13,2%, en buena medida impulsadas por las ventas de artículos vinculados a las transición ecológica. Las exportaciones de lo que en China llaman el “nuevo trío” (coches eléctricos, baterías y paneles solares) y de las turbinas eólicas aumentaron un 27,1% y un 48,7%, respectivamente. Las exportaciones de productos de marca propia crecieron un 12,9 %, ha subrayado también Wang.

“La economía china sigue siendo extraordinariamente competitiva”, afirmó Fred Neumann, economista jefe para Asia de HSBC, en un comentario recogido por Reuters. “Si bien esto refleja el aumento de la productividad y la creciente sofisticación tecnológica de los fabricantes chinos, también se debe a la débil demanda interna y al consiguiente exceso de capacidad”.

En un dato a tener en cuenta, las exportaciones de tierras raras alcanzaron su nivel más alto desde al menos 2014, a pesar de que, a raíz de la guerra comercial con Estados Unidos, Pekín comenzó a restringir los envíos de varios de estos elementos, claves en las manufacturas tecnológicas y de defensa.

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_