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El Consejo Económico y Social avisa de que la “primavera económica” ya “levanta el pie del acelerador”

El órgano consultivo critica los índices de pobreza, que al ingreso mínimo vital le falta “agilidad” y el “mercado negro de citas” en la Seguridad Social

Tranvia Sevilla
Albañiles durante las obras de ampliación del tranvía de Sevilla.María José López (Europa Press)
Emilio Sánchez Hidalgo

España va bien, según su principal órgano consultivo en materia social y laboral. El Consejo Económico y Social (CES) ha presentado este miércoles su memoria anual, en la que hace balance sobre las fortalezas, los desafíos y las debilidades del país en distintos ámbitos económicos, siempre con vocación de explicar cómo afectan estas variables a la ciudadanía. “En 2022 y 2023 estamos viviendo una primavera económica inesperada. La recesión que muchos auguraban nunca llegó”, ha indicado el presidente del CES, Antón Costas, al empezar su intervención. “Esta primavera continúa, pero está levantado el pie del acelerador”, ha matizado, “pero sin pisar el freno”. Entre las principales amenazas, advierte del “enquistamiento” de la inflación —del 3,2% en mayo— y el agotamiento del ahorro derivado de la pandemia.

Costas ha destacado la fortaleza del mercado laboral, que según la última Encuesta de Población Activa se compone de 20,45 millones de trabajadores —como antes de la Gran Recesión—. “Hay un cambio en el patrón del empleo. En crisis anteriores se desplomó rápidamente y pasó un tiempo en el pozo. Tras la pandemia ha sufrido menos y ha mejorado en poco tiempo. Antes era un mercado bipolar, maniaco depresivo. Ahora es más resiliente”. Cree que la respuesta expansiva a la crisis sanitaria, tanto desde el Gobierno central como el Ejecutivo comunitario, han favorecido este cambio, en el que ha jugado un papel “clave” la reforma laboral. “Además, hay un cambio en nuestra estructura ocupacional, con más personal cualificado. Y la temporalidad está cayendo a niveles que nos acercan a la media de la Unión Europea”, ha añadido el presidente de la comisión encargada de la elaboración de la memoria, Raymond Torres, que ha destacado el aumento en las exportaciones como un elemento fundamental para entender el momento “positivo” de la economía española.

También en materia laboral, Costas se ha referido a los fijos discontinuos, cuyo aumento a partir de la reforma laboral ha suscitado críticas en la oposición al Gobierno. “Hemos comprobado que la propensión marginal al consumo —cuánto se incrementa el consumo de una persona cuando sube su renta disponible— es de unos 0,71 euros en las personas con contrato temporal, mientras que entre los fijos discontinuos es de 0,82. La expectativa de futuro y la seguridad que sientes es muy diferente”.

Torres también ha opinado sobre otro de los asuntos candentes en la discusión laboral, el debate sobre las vacantes sin cubrir. El Ministerio de Trabajo defiende que, a pesar de las habituales quejas de las patronales de hostelería, de la construcción o del metal, este problema no existe. Y acuden a la única fuente estadística oficial para justificarlo: según el INE hay 140.000 vacantes en España, el máximo registro de la serie histórica, pero el penúltimo más bajo de toda la Unión Europea. “Lo hemos mirado y hay diferentes opiniones. Creemos que hay problemas con los datos, que la estadística de vacantes no es certera y sólida”, ha señalado Torres, una semana después de que Trabajo defendiese que la cifra de la Encuesta Trimestral de Coste Laboral —de la que procede el dato de vacantes— es “robusta” y “se basa en una muestra enorme, homologada por Eurostat”.

El experto ha señalado tres posibles problemas que podrían estar aumentando las vacantes, “sin que el CES se decante por ninguna de ellas como la principal”. Una es la escasez “absoluta” de mano de obra “cualificada” en algunos sectores concretos, “lo que podría acabar siendo un factor limitativo del crecimiento económico; aunque creo que esto no pasa en la mayoría de empresas”. Otra son las malas condiciones laborales en algunas actividades, “algo que creo que puede afectar en sectores con la hostelería”, ha dicho Torres. El tercer asunto al que ha aludido es la “escasa intermediación” que se da en España: “Las oficinas de empleo tienen que funcionar mejor”. “Este tema”, ha añadido Costas en referencia a las vacantes, “me preocupa más a largo plazo que ahora mismo. Estamos ante una década para ver si transformamos nuestro sistema productivo. Sin suficiente fuerza laboral cualificada no aprovecharemos todas las oportunidades”, en referencia a la digitalización o la transición energética.

Pobreza estructural

La palabra en la que más énfasis ha hecho Costas ha sido “pobreza”. “No puedo entender cómo un país decente puede seguir teniendo niveles de pobreza tan altos”, ha denunciado, destacando “lo mucho” que se ha hecho en los últimos años (como el ingreso mínimo vital) y las mejoras en varios indicadores. “Pero seguimos necesitando cambios estructurales”. Torres ha destacado que el 46,5% de los hogares señalan algún tipo de dificultad para llegar a fin de mes y que la carencia material más severa afecta al 8% de hogares, de manera especial a los monoparentales, encabezados sobre todo por mujeres. Costas se ha quejado varias veces de que la falta de inversión en la infancia resta a España cada año 2,5 puntos de PIB.

Una de las principales críticas de la memoria del CES se la lleva el ingreso mínimo vital: “A pesar del importante esfuerzo presupuestario, la implantación del IMV no ha discurrido con la agilidad que demandaría la situación del riesgo de pobreza en España, agudizada con la elevada pérdida de poder adquisitivo de las familias en 2022″. Los expertos también critican el incentivo implementado por el Ministerio de la Seguridad Social para combinar la prestación y el empleo: “La relevancia de la compatibilidad del IMV con el trabajo obliga a mayores esfuerzos en el terreno de la transparencia y la simplificación de la normativa reguladora, cuya complejidad no debería resultar desincentivadora del empleo, siendo necesario continuar mejorando la comunicación”. Este mismo miércoles el ministerio ha informado de que el IMV ya ha llegado a 1.807.734 beneficiarios, de los que el 43% son menores.

Pobreza
Varias personas esperan para recoger alimentos en Madrid. INMA FLORES

Costas también ha denunciado los problemas de atención ciudadana en la Seguridad Social, que conducen a un “mercado negro de citas”, como ha expresado el presidente del CES. “A lo largo de 2022 siguieron detectándose importantes dificultades en la tramitación, por demoras en la concesión de citas, falta de disponibilidad de citas presenciales en las oficinas de la Seguridad Social y retraso en el acceso a las prestaciones. Aunque se tomaron medidas al respecto, se requiere todavía un refuerzo de la plantilla de la Administración de la Seguridad Social, además de medidas específicas dirigidas a mejorar la atención presencial y ampliar la atención telefónica”, indica el informe. La Seguridad Social acaba de alcanzar un acuerdo con su plantilla, que casi va a la huelga por el atasco en el servicio, y desde el departamento señalan que los problemas en la atención ciudadana se está solventando.

Los beneficios aumentan, los salarios caen

En cuanto a las finanzas públicas, el CES señala que en 2022 se registró una reducción del déficit y de la deuda pública superior a lo previsto, a pesar del “importante coste fiscal” de las medidas adoptadas para reducir la inflación y mitigar sus efectos sobre hogares y empresas. No obstante, avisa de que “los desequilibrios fiscales continúan en niveles elevados y superiores a la media comunitaria”. Por otro lado, destaca que continuó a “buen ritmo” el despliegue del Plan de Recuperación, aunque precisa que “para que se materialicen los efectos positivos proyectados sobre la actividad, el empleo y la transformación del tejido productivo es necesario que se superen con celeridad las importantes debilidades que aún persisten en relación con la gestión y ejecución de las inversiones por parte de las distintas administraciones”.

Por otro lado, la memoria del CES indica que, durante el pasado año, el excedente bruto unitario de las empresas explica el 90,7% del aumento del deflactor del PIB, frente a un 10,9% que aportan las rentas del trabajo unitarias y una contribución negativa del 1,6% de los impuestos unitarios netos sobre la producción. “Con todo, desde el repunte inflacionista, los beneficios han aumentado hasta situarse un 3,1% por encima del nivel de 2019, frente a un descenso de las rentas laborales del 2,9%”, añade el CES.

La memoria del CES aborda otro asunto que últimamente es objeto de debate económico, los posibles problemas en el cálculo del PIB: “La economía española seguía sin recuperarse en 2022 del fuerte embate que supuso la crisis del covid-19, lo que la convierte prácticamente en la única economía de la UE con un nivel de PIB inferior al de finales de 2019. Sin embargo, otras variables como el empleo o la recaudación tributaria alcanzaron unos registros muy superiores a los que tenían antes de la pandemia, lo que volvió a suscitar el debate sobre la posibilidad de que la contabilidad nacional no estuviera reflejando completamente la situación de la economía española, en el contexto de las importantes revisiones que están sufriendo los datos en los últimos años”.

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Sobre la firma

Emilio Sánchez Hidalgo
Redactor de Economía. Empezó su trayectoria en EL PAÍS en 2016 en Verne y se incorporó a Sociedad con el estallido del coronavirus, en 2020. Ha cubierto la erupción en La Palma y ha participado en la investigación de la pederastia en la Iglesia. Antes trabajó en la Cadena SER, en el diario AS y en medios locales de su ciudad, Alcalá de Henares.

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