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Escrivá rebaja los requisitos para permitir que los extranjeros se incorporen al mercado laboral en España

El ministro de Migraciones pretende suavizar las condiciones para que los inmigrantes sin papeles regularicen su situación. La iniciativa tiene en contra a los sindicatos y provoca reticencias en el Ministerio de Trabajo

Un obrero de la construcción, el 10 de mayo en Barcelona.Foto: David Zorrakino (Europa Press) | Vídeo: EPV

El ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá, persiste en su empeño de facilitar que sectores como la hostelería, el transporte o la construcción puedan contratar más mano de obra extranjera. El último movimiento del ministro es eliminar requisitos para que los inmigrantes que lleven en España dos años en situación irregular puedan obtener sus papeles a cambio de que realicen una formación reglada.

El equipo de Escrivá ha reformulado las instrucciones que regulan el llamado arraigo por formación, una vía que ya se aprobó el pasado verano para promover que los extranjeros se formen en sectores necesitados de mano de obra y salgan de la economía sumergida. La nueva versión elimina el número mínimo de horas que debían tener los cursos, deja de exigir presencialidad y busca que pueda compaginarse la formación con un trabajo. La iniciativa cuenta con el respaldo de la patronal, pero ni el Ministerio de Trabajo ni los sindicatos comparten el enfoque. También ha generado tensiones dentro del propio ministerio, según varias fuentes consultadas.

Una de las claves es que para obtener la autorización de residencia baste con unas “microcredenciales”. En lugar de las 200 horas que se exigían antes, ahora valdrán “experiencias de aprendizaje de corta duración de todos los niveles educativos”, según indica la instrucción a la que ha tenido acceso EL PAÍS. “Mientras que antes se apostaba por formaciones más largas y exigentes, el nuevo modelo favorecerá incorporaciones mucho más rápidas al mercado de trabajo gracias a las microformaciones, los módulos más básicos que recoge la nueva ley de formación profesional. Estos responden a “un enfoque europeo recomendado por el Consejo de la UE en junio″, señala la instrucción. De esta forma, las patronales que demandan mano de obra menos cualificada podrían conseguir nuevos trabajadores con mayor facilidad. Según el INE, hay alrededor de 140.000 vacantes en la industria, los servicios y la construcción.

La figura del arraigo por formación, que se incluyó en la reforma del reglamento de extranjería de julio, ha permitido que cerca de 12.000 inmigrantes consigan sus papeles, según fuentes del Ministerio de Migraciones. Los números son altos, pero el departamento de Escrivá cree que la medida tiene “más potencial” y que muchas más personas podrían beneficiarse de ella. “Desde el principio nos llegaron observaciones de que era complejo cumplir los requisitos. Tras un tiempo para analizar cómo maduraba la medida, se ha visto que se puede flexibilizar sin comprometer la capacitación”, explican fuentes del ministerio.

Los críticos señalan, sin embargo, que la flexibilización es excesiva y que desvirtúa la idea inicial de formar extranjeros para ocupaciones de media cualificación y no solo de baja capacitación. También explican que esta propuesta, que amplía el tipo de centros que impartirán las formaciones, no ofrece las “suficientes garantías” y puede abrir la puerta al fraude y a la compraventa de títulos. Algunas fuentes cuestionan además la capacidad de influencia que tienen sobre el ministro sectores como la hostelería y la construcción.

Escrivá debe llevar sus nuevas instrucciones para consulta a la Comisión Laboral Tripartita de Inmigración, un espacio donde hace tiempo que las medidas y las formas del ministro generan roces con los sindicatos y los representantes de Trabajo. Se espera que la reunión, que se celebrará este miércoles, sea tensa: a excepción de la patronal, la propuesta no convence a sus interlocutores. A las críticas de los sindicatos se suman las objeciones del Ministerio de Trabajo, que no comparte el diagnóstico de que hay un problema generalizado de vacantes. El ministerio de Yolanda Díaz defiende soluciones que no se enfoquen exclusivamente en contratar trabajadores extranjeros y sí en mejorar las condiciones laborales y la formación.

Comisiones Obreras ni siquiera entra en los detalles de las nuevas instrucciones y critica la falta de diálogo del ministro. “Esto es solo un paso más para desvirtuar el diálogo social y la construcción de una confianza mutua”, lamenta José Antonio Moreno, responsable de Migraciones de CC OO. Moreno insiste en que la apuesta debería ser la inclusión en el mercado de trabajo de los más de tres millones de desempleados y dar dignidad a los trabajadores de determinados sectores. UGT, por su parte, no comparte el enfoque de “reducir al mínimo los requisitos”. Cristina Antoñanzas, vicesecretaria general de UGT, afirma: “Estamos en contra de desnaturalizar la formación y que valga cualquier tipo de curso. La oferta formativa tiene que estar vinculada a los servicios públicos de empleo y estos tienen que reforzarse”. Ambos sindicatos demandan al ministerio un análisis más riguroso de las necesidades por sectores y provincias.

Hace tiempo que Escrivá trabaja para facilitar la entrada de extranjeros en el mercado laboral y así paliar el déficit de trabajadores que sufren algunos sectores, como la hostelería, la construcción, el transporte o la industria de la digitalización. Siempre ha pretendido eliminar barreras para fomentar la inserción laboral de los inmigrantes, incentivar la llegada de trabajadores por vías regulares y desincentivar la economía sumergida. Con este enfoque, el ministro logró aprobar en julio su principal apuesta en materia migratoria, la reforma del reglamento de la ley de extranjería. Aquí incluyó la figura del arraigo por formación, una fórmula novedosa que ofrece una autorización de residencia de un año para formarse en algún oficio y un permiso de trabajo de dos años al conseguir un contrato.

La reforma del reglamento incluyó también un trámite, en principio más fácil, para ampliar el catálogo de ocupaciones de difícil cobertura, la lista que recoge el perfil de profesionales que, en teoría, no hay en España y que determina qué tipo de trabajadores puede ficharse en otros países. Con la nueva norma, en vez de tener que pactar la ampliación de ese listado con sindicatos y patronal, se remitió la selección de sectores necesitados de personal a la Comisión Delegada del Gobierno para Asuntos Económicos, formada principalmente por los miembros de carteras económicas. Pero la ampliación del catálogo, con la que el ministro quería incluir 31 oficios relacionados con la construcción, permanece bloqueada desde octubre por Trabajo y la propia presidencia del Gobierno ante las presiones de los sindicatos.

La última iniciativa de Migraciones para incentivar la llegada de trabajadores se concretó en un acuerdo firmado con Estados Unidos el pasado 3 de mayo. España se comprometió a aumentar en los próximos tres años la migración legal de personas latinoamericanas “a través de vías que respondan a las necesidades del mercado laboral”. El plan de Escrivá es reforzar con nuevos cupos el modelo de inmigración circular, un programa que permite que los inmigrantes vengan a trabajar por temporadas y vuelvan a sus países, y abrir una nueva vía inédita para traer refugiados “que cuenten con habilidades que se ajusten a la escasez de mano de obra”. Otra fórmula que explora el ministerio de Escrivá para fomentar la contratación en origen es aprovechar el estatus especial de Chile y Perú, que permite fichar trabajadores al margen de las necesidades del mercado laboral fijadas por la Administración.

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