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La sequía amenaza con acentuar la escalada inflacionista de los alimentos

Los agricultores defienden que los costes de producción se han incrementado el doble que el precio final de los alimentos

sequía
Agricultores de la zona recorren un campo casi yermo por los efectos devastadores que la sequía y el calor, el viernes, en Alcoy (Alicante).MORELL (EFE)
Ginés Donaire

Una sequía pertinaz, que ya dura cinco años, está provocando una crisis sin precedentes en el sector agrario español. Y el principal efecto de esta sequía, más allá del incremento de costes para los agricultores, es el notable encarecimiento del precio de los alimentos, acentuando así la escalada inflacionista. En marzo, el último mes con datos, los alimentos se encarecieron un 16,5% respecto al mismo mes del año pasado, según confirmó este viernes el Instituto Nacional de Estadística (INE).

El sector agrario, que reclama una política equitativa de reparto del agua, argumenta que los costes de producción se han incrementado desde enero de 2021 un 46%, mientras que el precio de los alimentos en este periodo ha subido menos de la mitad. Desde la patronal del sector de gran consumo, Aecoc, indican que las empresas que forman parte de la cadena agroalimentaria “están haciendo los máximos esfuerzos para contener el impacto del mayor incremento de costes de las últimas décadas y no trasladarlo totalmente al precio final de los alimentos”. En febrero, el Índice de Precios en Origen y Destino de los Alimentos, que indica cuánto se multiplica el precio de origen de los productos hasta que llega al consumidor, fue del 3,66, el valor más bajo de los últimos cinco años.

La sequía asfixia ya al 60% del campo español y produce pérdidas irreversibles en más 3,5 millones de hectáreas de cereales de secano, según un informe presentado por la organización agraria COAG este jueves. Se dan prácticamente por perdidas las cosechas de trigos y cebadas en Andalucía, Extremadura, Castilla-La Mancha y Murcia, y en las zonas más áridas de Aragón, Cataluña y Castilla y León.

En cultivos leñosos, como frutos secos o viñedos de secano, ya están experimentando problemas en la brotación. Y en el olivar, donde se viene de la peor cosecha en lo que va de siglo, la situación es crítica y los agricultores han pedido el adelanto de la dotación de riego prevista para mayo para poder salvar la próxima campaña.

Ganadería extensiva y regadíos

La ganadería extensiva, principalmente la cabaña ovina, es otra gran perjudicada por la falta de agua. Si no llueve no hay pastos para poder alimentar a las ovejas y esto obliga a que los ganaderos tengan que recurrir a la compra de pienso y forraje para mantener a sus animales. Una situación muy similar es la que atraviesan los apicultores. La falta de vegetación y floración en los montes impide que las abejas puedan alimentarse y producir miel. Y con esta, sería la tercera campaña sin cosecha para estos profesionales.

Incluso en el regadío hay problemas. Preocupan las restricciones en la dotación de agua, que mermarán las siembras de verano y harán que muchos agricultores opten por reducir la superficie de maíz, girasol, arroz y algodón. Miguel López, secretario general de COAG Andalucía, no duda en lanzar una llamada de auxilio y advertir de la gravedad de la situación del sector: “Hasta aquí hemos llegado. Ya no podemos garantizar empleos, ni siquiera los nuestros, ya no tenemos más capacidad de endeudamiento, el sector requiere de altas inversiones y está hiperhipotecado y no podemos hacer frente a las deudas”.

La gran distribución admite que ha tenido que subir precios a sus clientes porque ellos los han comprado más caros. Recuerdan que el año pasado la producción agrícola de Centroeuropa se redujo drásticamente por la crisis energética que disparó el precio del gas y de los fertilizantes. La guerra de Ucrania también ha afectado al precio del valor de los cereales y la ola de gripe aviar en el sur de Francia redujo la oferta y encareció los huevos. Y claro, lo que sube, argumentan, no son solo las materias primas, también todos los productos derivados, como yogures, pizzas o bollería. Las grandes cadenas de supermercados creen que a partir de las próximas semanas los precios de las frutas y verduras empezarán a contenerse, cuando los grandes productores de Almería y Murcia puedan atender a sus clientes nacionales sin las presiones adicionales de la demanda internacional. En ese escenario se encuadra el anuncio de Mercadona, de Eroski y otras distribuidoras de rebajar cientos de productos.

“En una situación tan compleja, la rebaja del IVA de algunos alimentos ha sido positiva y ha ayudado a contener la evolución del IPC alimentario. De hecho, el IPC alimentario hubiera sido 1,5 puntos superior el mes pasado en caso de no aplicarse esta medida”, apuntan desde Aecoc. No obstante, creen que aún hay camino por recorrer. “Empezando por aplicar la rebaja del IVA a productos tan esenciales como la carne y el pescado, que suponen el 34% del gasto en alimentación de los españoles. Con un IVA al 0% en estos productos, como el que han aprobado recientemente otros países, el IPC de la alimentación de febrero hubiera sido casi tres puntos inferior al registrado”, dicen.

Impacto en el precio de los lácteos

La Federación Nacional de Industrias Lácteas (FeNIL) argumenta que sus principales costes están sufriendo un alza sin precedentes, con encarecimientos en partidas como la leche cruda, la energía, los envases o el transporte. “Cualquier medida que ayude a reducir estas subidas es bienvenida y necesaria para garantizar, no solo a corto sino también a medio plazo, que España produzca lácteos suficientes para abastecer al mercado español a precios justos para todos. Si no es así, esta industria tan fundamental para muchos territorios corre el riesgo de ir desapareciendo”, manifiesta Luis Calabozo, director general de FeNIL, que pide extender la rebaja del IVA a otras categorías de lácteos esenciales que han quedado excluidas, como los yogures.

No obstante, más allá de las medidas transitorias para contener los precios, Calabozo cree necesario adoptar otras acciones a medio plazo que garanticen el abastecimiento. “Esto pasa, por ejemplo, por una remuneración justa a toda la cadena (ganaderos, industria y distribución), y por crear las condiciones para que estas actividades, que tienen lugar en el medio rural, sean atractivas para la inversión y para el empleo”.

El Banco de España acaba de pronosticar un alza de los precios de los alimentos del 12,2% para este año. La institución entiende que aún no se han trasladado todos los costes de producción a los alimentos. El gobernador, Pablo Hernández de Cos, teme que la bajada de los precios de los comestibles acabe frenándose debido a “incertidumbres” como la sequía o la guerra en Ucrania.

Para López, de COAG, la sequía es la puntilla para un sector agrario que, según dice, “se encuentra agraviado por las imposiciones de una Política Agraria Común (PAC) que está enfocada en asfixiar a la agricultura social y profesional, que es la que mantiene vivos nuestros pueblos, destrozando el tejido productivo y no dejando otra opción a los agricultores que el abandono de la actividad”. Apunta que la PAC “le ha abierto las puertas de la alimentación y de los bienes públicos a los fondos de inversión”, y añade que “con esta maniobra especulativa, se favorece la llegada de multinacionales de distintas partes del mundo que se adueñan del agua y la tierra en nuestro país”.

A este panorama desolador, Miguel López suma otra circunstancia que, a su juicio, está propiciando el hundimiento de los precios en origen: “las importaciones sin control ni garantías sanitarias de terceros países”. Tan solo en 2022 se detectaron más de 600 alertas sanitarias de productos agroalimentarios importados con exceso de sustancias prohibidas perjudiciales para la salud.

Desde las cooperativas, que concentran buena parte del tejido económico agrario del país, reclaman un pacto de Estado para la distribución del agua. “Estamos ante un problema vital, no se trata de quitar agua a otras comunidades, sino de hacer un reparto equitativo”, señala el presidente de Cooperativas Agroalimentarias de Andalucía, Juan Rafael Leal, que lanza un llamamiento desesperado a las administraciones: “Necesitamos acciones ya, no promesas”.

Una prueba de que la falta de agua está contribuyendo al alza de los precios de la alimentación es el aceite de oliva virgen, que ha superado la barrera de los seis euros por kilo en origen, algo nunca antes visto. Pese a todo, el consumo sigue estabilizado, aunque las escasas existencias hacen temer por el desabastecimiento del mercado en los próximos meses. “De momento, hay aceite suficiente disponible para garantizar el abastecimiento. El problema lo vamos a encontrar con la próxima campaña, porque si se mantiene esta sequía extrema y no llueve en primavera, la situación va a estar muy complicada”, asegura el secretario general de UPA Andalucía, Cristóbal Cano.

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