El precio de la luz baja a mínimos de más de un año por la caída del gas y el resurgir de la eólica

La excepción ibérica no se aplicará por cuarto día consecutivo, con el gas natural por debajo del umbral de 40 euros por megavatio hora

Aerogeneradores y tendidos eléctricos, en julio, durante una puesta de sol en Vera de Moncayo (Zaragoza).
Aerogeneradores y tendidos eléctricos, en julio, durante una puesta de sol en Vera de Moncayo (Zaragoza).JAVIER BELVER (EFE)

El precio de la electricidad en el mercado mayorista caerá este domingo hasta los 72,84 euros por megavatio hora (MWh), su nivel más bajo en 14 meses: hay que remontarse a agosto de 2021 para dar con valores inferiores. Dos factores explican este descenso: el desplome en la cotización del gas natural y la reactivación del viento, que permitirá a la eólica cubrir una parte sustancial de la demanda durante varias horas a lo largo de la jornada. Esta bajada se dejará notar directamente en el recibo de los nueve millones de clientes acogidos a la tarifa regulada (también conocida como PVPC) y da alas a una moderación sustancial en el IPC de octubre, pese al encarecimiento de los carburantes.

El brusco aterrizaje del gas natural en las últimas semanas no solo está permitiendo que las muchas centrales de ciclo combinado que operan en España lo estén haciendo con unos costes más bajos, sino que ha desactivado por cuarta jornada consecutiva la excepción ibérica, el mecanismo ideado la pasada primavera para evitar el efecto contagio de este combustible sobre el conjunto del mercado eléctrico. Cuando el gas baja de 40 euros por MWh (ahora está en 36), el sistema deja de aplicarse.

El viento y el sol cubren el 70% en las horas centrales del día

La suma de la eólica y la solar fotovoltaica, de largo las tecnologías de generación más económicas del sistema, cubrirán más del 70% de la demanda en cinco franjas horarias: entre el mediodía y las cinco de la tarde de este domingo, el día de menor actividad y —por tanto— menor consumo de la semana. En esa franja, como en casi todo el tramo inicial de la jornada, el peso de los ciclos combinados será prácticamente residual. Y el carbón prácticamente desaparecerá del mapa: las centrales que queman este combustible, por mucho el más contaminante, solo operarán entre las 12 de la noche y las tres de la madrugada.

Lo que ocurra con los precios de la luz a corto y medio plazo dependerá, en gran medida, de dos variables, ambas exógenas: la cotización del gas y lo que ocurra con la climatología. En el primer caso, la situación parece bajo control, al menos en lo más inmediato: los barcos metaneros se agolpan frente a muchos puertos europeos, ante el lleno total de los depósitos de cara al invierno y las altas temperaturas para lo que suele ser habitual a estas alturas del año (que hasta ahora han evitado el encendido de calefacciones en la mayor parte del continente). En el plano meteorológico, más allá del frío, el viento y el agua serán claves: cuanto más viento haya (eólica) y más llueva (hidroeléctrica), más barata será la luz.

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Ignacio Fariza

Es redactor de la sección de Economía de EL PAÍS. Ha trabajado en las delegaciones del diario en Bruselas y Ciudad de México. Estudió Económicas y Periodismo en la Universidad Carlos III, y el Máster de Periodismo de EL PAÍS y la Universidad Autónoma de Madrid.

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