ENTREVISTA

Jaime Gilinski: “La reforma tributaria de Petro es necesaria, pero hay que ver cómo termina”

El banquero, el tercer hombre más rico de Colombia, pretende controlar el mayor grupo empresarial del país

Jaime Gilinski, el miércoles en Madrid.
Jaime Gilinski, el miércoles en Madrid.Luis Sevillano

Responde el tercer hombre más rico de Colombia y una de los 20 más acaudalados de América Latina, con una fortuna estimada en más de 4.200 millones de dólares. Jaime Gilinski (Cali, 64 años) recibe a EL PAÍS en Madrid, recién aterrizado de Bogotá y en un momento clave para sus negocios: apenas una semana después de que sus aliados árabes (el gigante inversor IHC de Abu Dabi) lanzasen una nueva OPA por Nutresa, una de las mayores compañías de alimentos del continente. En juego está el control del grupo GEA, el conglomerado de empresas más importante del país.

Pregunta. ¿En qué momento está la economía colombiana?

Respuesta. Tuvimos un año muy bueno y ahorita lo que tenemos es que mirar al 2023 y 2024, en donde vamos a tener varios temas mundiales que van a cambiar eso: el problema energético en Europa, la inflación, las tasas de interés... Adicional a eso, tenemos una serie de cambios con el nuevo Gobierno, como la reforma tributaria.

P. ¿Cómo valora esos cambios?

R. El Gobierno tiene la intención de generar una mejoría social, y para eso necesita recursos. Si logra generar esa mejoría y un mejor crecimiento, será bueno para el país.

P. Ve con buenos ojos la reforma tributaria, entonces.

R. Creo que es necesaria. Pero hay que ver cómo termina, porque hay algunos temas que pueden afectar mucho a la inversión y al mercado de capitales. Sé que eso está bajo revisión.

P. Más allá de la reforma tributaria, ¿qué opinión le merecen los planes económicos de Gustavo Petro?

R. Apenas están iniciando. Tiene varios proyectos de crecimiento en el sector agroindustrial, en energías renovables, en infraestructuras o en turismo, que son interesantes y pueden traer beneficio para el país. Todo eso va a requerir inversión y confianza; de inversionistas extranjeros y locales.

P. A diferencia de otros empresarios colombianos, usted no mantiene un discurso tan crítico con el presidente Petro.

R. El año pasado, aún sin conocer el resultado de las elecciones, hice una apuesta muy importante para la adquisición de SURA y Nutresa. Fue un signo de confianza en Colombia. Traje conmigo un inversionista extranjero muy importante, de Abu Dabi, que entró con nosotros y que generó en el mercado de capitales un crecimiento que si no se hubiera producido.

P. Sus palabras dejan de entrever una cierta sintonía con Petro. ¿Le ha sugerido algún tipo de apoyo en el contencioso de GEA?

R. Yo en el tema político no opino. El Gobierno está en este momento en varios proyectos que nosotros, los empresarios, tenemos que, con cuidado, analizar y apoyar, porque creo que todo lo que sea para beneficio de la sociedad nos ayuda a todos a tener un mejor país.

Jaime Gilinski, durante la entrevista en Madrid.
Jaime Gilinski, durante la entrevista en Madrid. Luis Sevillano

P. Dicen que es un empresario cercano al poder. ¿Qué opina de eso?

R. Yo estoy concentrado en nuestros negocios. Respeto el Gobierno que esté y creo mucho en la democracia, que es lo que ha permitido que Colombia pueda progresar. Ahora ha habido un cambio hacia la izquierda. Vamos a ver cómo desarrollan sus planes. Y nosotros, los empresarios, tenemos que apoyar a nuestras empresas para seguir generando empleo. Muchos de los problemas que tenemos son producidos por la falta de oportunidades de trabajo.

P. ¿Por qué tanto interés por GEA?

R. Encontré un grupo de compañías que tenían un valor que no estaba reflejado en la Bolsa; compañías que, si toman las decisiones que he estado sugiriendo —vender los activos no estratégicos; reducir la deuda—, podrán lograr crecimientos de valor.

P. ¿Cómo de confiado está en que su puja vaya a tener éxito?

R. Yo no hice la oferta: la última oferta es del grupo IHC de Abu Dabi, con el cual yo no tengo nada que ver. Lo que pienso es que le está dando un valor a la compañía [Nutresa] de casi 22 o 23 veces Ebitda; y una compañía de alimentos, en cualquier parte del mundo, no tiene una valoración así. Es una oferta sustancial que es difícil decir que no sea justa. No vender es perder una gran oportunidad, y vender es fortalecer las compañías.

P. El capital es de Abu Dabi. ¿No le genera incomodidad que sea capital extranjero?

R. ¿Por qué? He dicho desde el primer día que nosotros vamos a continuar con todo lo que las empresas están haciendo en la región, porque nos parece importante. Queremos ser buenos ciudadanos en donde estamos operando. La oferta es por un valor mayor al fundamental y genera una solución de largo plazo para la empresa, fortaleciendo el balance, eliminando la deuda y permitiendo diversificarse internacionalmente. Es beneficiosa para todos los accionistas.

P. Pero… ¿no comprende esa preocupación? No es capital colombiano.

R. Vivimos en un mundo globalizado y para Colombia tener una inversión extranjera de esta magnitud, por encima de los 2.100 millones de dólares, es un signo de confianza. Es un win-win para el país, para las compañías y para los administradores. IHC tiene 200.000 millones de capitalización de mercado, ha invertido en múltiples países y sectores, y ha escogido a Colombia. No lo veo como una incomodidad, sino como una oportunidad de alguien que cree en Colombia: es inversión que está llegando y que va a generar muchísimos beneficios para la región y para el país.

P. ¿Ha recibido apoyo por parte de las autoridades políticas o los reguladores en su ofensiva por GEA?

R. Desde que iniciamos el proceso el año pasado hemos seguido todo al pie de la letra con respecto a la regulación colombiana, solicitando las autorizaciones correspondientes en las opas que hicimos. Y en este momento la oferta que existe es de IHC, no mía: yo no tengo ningún tipo de vinculación ni participación. Pero es una excelente oportunidad de fortalecer las compañías.

P. GEA no es considerado grupo por parte de las autoridades colombianas. ¿Es un grupo encubierto?

R. Pienso que son empresas independientes, pero en este momento hay una solicitud por parte de la Superintendencia y lo están analizando. Es un tema que tienen del que opinar los reguladores. Lo que sí creo es que la imbricación que existe hoy, con participaciones cruzadas, lo que hace es no mostrar el valor real de las compañías. Si no existiera la imbricación, tendríamos una participación muy cercana al 50%.

P. En los últimos años también ha invertido en la revista Semana.

R. Semana la maneja mi hijo con un grupo de profesionales muy sólidos; yo no estoy envuelto en la operación.

P. Ha habido un giro claro en la línea editorial.

R. La revista ha cambiado, no solamente en la parte editorial sino en la digital. Ese cambio en la parte digital le ha permitido tener hoy más de 40 millones de visitantes y es la número uno de las publicaciones digitales en el país. En el tema editorial, pues tienen diferentes personas y estoy seguro de que van a ir incorporando otros periodistas que puedan permitir algún tipo de balance adicional.

P. ¿Entiende que algunos lectores vean con disgusto ese viraje?

R. Todos los cambios tienen siempre personas a favor y en contra: ocurre en los cambios de Gobierno, en los cambios de administración y en el tema editorial. Creo que hay muchas personas que están contentas con el cambio editorial y seguramente hay otras que no. Yo personalmente no estoy en el tema de periodismo, pero pienso que la revista ha cumplido un rol muy importante en Colombia en los últimos 40 años.

P. Usted nunca ha pertenecido a la élite empresarial clásica colombiana. Es lo más parecido a un outsider.

R. La única filosofía que tengo en la vida es trabajar: eso es lo que he hecho en los últimos 45 años. No soy ni outsider ni insider; soy un hombre de trabajo. Con humildad, he ido haciendo lo que tengo y, con humildad también, estoy aquí en España para recibir el premio Enrique V. Iglesias [que le entrega el Rey este viernes]. Es un reconocimiento a un trabajo de muchos años.

P. Tras salir del capital del Banco Sabadell no ha vuelto a hacer ninguna operación relevante en España.

R. Siempre estoy viendo oportunidades. España, por la no dependencia tan grande en el tema de energía en comparación con otros países de la UE, tiene una ventaja competitiva que no tienen otros.

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Ignacio Fariza

Es redactor de la sección de Economía de EL PAÍS. Ha trabajado en las delegaciones del diario en Bruselas y Ciudad de México. Estudió Económicas y Periodismo en la Universidad Carlos III, y el Máster de Periodismo de EL PAÍS y la Universidad Autónoma de Madrid.

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