El gran susto del euríbor: la hipoteca se encarece un 35% en septiembre con la mayor subida de la historia

La cuota mensual de un préstamo medio se encarecerá en 180 euros y la política monetaria del BCE augura nuevas alzas

Sucursal bancaria en el centro de Oviedo.
Sucursal bancaria en el centro de Oviedo.J.L.Cereijido (EFE)

El euríbor ha pulverizado en septiembre sus registros históricos. Nunca había subido tanto en un mes, ni en un año. Esto último es importante porque determina lo que costarán las hipotecas para muchos propietarios cuyas cuotas variables se calculan con el indicador de septiembre. Un préstamo medio (137.921 euros a pagar a 24 años, según los datos del INE de 2021) con interés del euríbor más un punto se encarecerá unos 180 euros al mes. Es decir, requerirá un desembolso extra de 2.160 euros al año. En un contexto de rápida pérdida de poder adquisitivo en los hogares españoles como consecuencia de una inflación desbocada, las hipotecas variables se han sumado a la carestía con un aumento de las cuotas que no se veía desde que el indicador empezó a funcionar en 1999. La subida en la letra mensual será de alrededor del 35%, aunque ese porcentaje puede oscilar un punto arriba o abajo en función del diferencial que se tenga contratado.

En el último día de septiembre, el euríbor a 12 meses, que es el que toman como referencia la mayoría de los préstamos variables en España, se situó en 2,556 puntos. Eso deja la media mensual en 2,233 puntos. Y es esta media la que muchos contratos hipotecarios usan para recalcular sus cuotas. Normalmente, se hace una vez al año (también puede hacerse cada seis meses o con otra frecuencia) y se tiene en cuenta la diferencia con el mismo mes del ejercicio anterior. Puesto que en septiembre de 2021 el indicador estaba en negativo (-0,492, cerca de su suelo histórico), la diferencia entre ambos valores supera los 2,7 puntos. Hasta ahora la mayor diferencia interanual no llegaba a 2,2 puntos y había que remontarse al año 2000, en los primeros compases del indicador y cuando era mucho menos utilizado por los bancos.

Euribor es el acrónimo en inglés del tipo europeo de la oferta interbancaria. En origen, se trata del interés al que una serie de entidades de la moneda común están dispuestas a prestarse dinero entre ellas. Su importancia para los consumidores proviene del hecho de que muchos contratos hipotecarios lo incorporan para calcular las letras y en España, hasta la llegada de la pandemia, lo normal era optar por cuotas variables. El principal motivo de la escalada es el cambio en la política monetaria del Banco Central Europeo (BCE), que en julio aprobó la primera subida de tipos en 11 años. Este septiembre intensificó la lucha contra la inflación con un segundo aumento que ha dejado el precio oficial del dinero en 1,25 puntos. Pero el euríbor ya marca aproximadamente el doble, un síntoma de que los bancos creen que el supervisor del euro se ha quedado corto y seguirá incrementando los tipos.

Este comportamiento anticipa que, de seguir subiendo el euríbor, los prestatarios que vean revisar su hipoteca en los próximos meses podrían verse abocados a alzas todavía mayores que la de septiembre. Esta se sitúa en torno a un 35%, aunque en función del diferencial que se aplica (una tasa que se suma a la del euríbor para calcular el precio final de la hipoteca) puede ser un poco más o menos. Si el diferencial es de 0,75 puntos, por ejemplo, las alzas independientemente de la cuantía de la hipoteca se acercarán al 36%. Si, por el contrario, el diferencial es de 1,5 puntos, estarán más bien en el entorno del 34%. Pero hay que tener en cuenta que, en dinero real, un diferencial mayor siempre significa pagar más.

“El principio de algo grave”

La economista Elisabet Ruiz-Dotras, profesora de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), está convencida de que “vamos a ver nuevas subidas del euríbor al menos hasta final de año, y probablemente también a principios de 2023″. “Estamos al principio de algo grave”, abunda, “los precios han subido mucho y lo notamos al ir al supermercado o en la electricidad, si le sumamos la subida de las cuotas de la hipoteca, queda poco margen para las familias”.

La experta en finanzas recuerda que la inflación apareció en la salida de la pandemia y se agravó en la guerra de Ucrania con el encarecimiento de la energía, que ha acabado contagiándose cada vez más. Pero cree que la respuesta del BCE “no es la más adecuada porque el incremento de los tipos de interés funciona cuando la subida de precios viene de la demanda”. En cambio, “si viene de la oferta, porque hay una serie de costes fijos [como la energía], lo que hay que regular son esos costes”.

Tanto en Europa como en EE UU, los bancos centrales han dejado claro que están dispuestos a combatir la inflación con más alzas en los tipos de interés. Y la respuesta ante esa incertidumbre está transformando el mercado hipotecario español. En julio, según los últimos datos oficiales disponibles, las hipotecas fijas alcanzaron la cuota más elevada de su historia. Más de tres de cada cuatro nuevos clientes hipotecarios optaron por préstamos invariables. Sin embargo, estos eran marginales hace una década y todavía antes de la pandemia resultaban minoritarios, por lo que la mayoría de las hipotecas vivas que hay en España son variables.

Cambiar el préstamo es posible, recuerda la presidenta de Asufin (Asociación de Usuarios Financieros), Patricia Suárez. “Una hipoteca fija blinda el tipo de interés, lo que resulta interesante porque no sabemos que el techo que alcanzará el euríbor”, señala, “pero es difícil determinar a quién le conviene en estos momentos un cambio y a quién no”. La pista que dan en la organización es que cuanto más competitivo sea el diferencial y más cerca esté el préstamo del final de su amortización, menos suele convenir pasarse a fijo. No obstante, la recomendación es estudiarlo y prestar atención a la letra pequeña, porque el cambio implica costes y las entidades pueden incluir productos vinculados, aunque nunca como una obligación. Las nuevas condiciones pueden firmarse con el mismo banco (novación) o implicar un traslado a otro (subrogación). “Si nuestra entidad nos acepta las mejoras que pidamos, la novación es un trámite mucho más sencillo”, recuerda Suárez.

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José Luis Aranda

Es redactor de la sección de Economía de EL PAÍS, diario donde entró a trabajar en 2008. Escribe habitualmente sobre temas de vivienda y referentes al sector inmobiliario. Es licenciado en Historia por la Universitat de València y Máster de Periodismo de EL PAÍS.

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