La creación de empleo se frena: sube el paro y los afiliados caen en un mes de julio por primera vez en 21 años

Hay 7.366 cotizantes menos y 3.230 desempleados más que en junio, un retroceso que el Gobierno achaca a que parte de las contrataciones se adelantaron a junio y al fin de los contratos a profesores tras el curso escolar

Una clase del colegio Bisbat d´Egara de Terrassa (Barcelona), a finales de abril.
Una clase del colegio Bisbat d´Egara de Terrassa (Barcelona), a finales de abril.CRISTÓBAL CASTRO

El idilio que los datos de empleo venían manteniendo con la economía española ha sufrido este mes de julio un brusco e inesperado parón. La afiliación media a la Seguridad Social —sin desestacionalizar— se redujo en 7.366 trabajadores, su primera caída en ese mes desde el comienzo de la serie histórica hace 21 años. El total de cotizantes inscritos queda en 20.340.964, muy cerca del récord histórico alcanzado en junio, pero rompe una racha de cinco meses consecutivos de creación de empleo, e introduce un nuevo elemento de incertidumbre en un entorno de alta inflación, subida de tipos por parte de los bancos centrales y ralentización del crecimiento a nivel global. Para completar el mal mes de julio del mercado laboral, se contabilizaron 3.230 parados más —la peor cifra en esos 31 días desde 2008—, hasta sumar 2.883.812 desempleados.

El golpe ha tomado por sorpresa al Gobierno por tres motivos. Primero, porque llega en plena temporada turística, un periodo tradicionalmente favorable para el empleo en el que hoteles, bares y restaurantes recaudan más, y que este año parece especialmente boyante por las ganas de desconexión y vacaciones tras dos incómodos veranos marcados por las restricciones pandémicas. Segundo, porque la primera quincena del mes daba señales positivas, e incluso el ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá, había anticipado que el dato sería bueno —30.000 nuevos cotizantes en términos desestacionalizados—, pero en las dos últimas semanas ese cuadro se ensombreció súbitamente. Y tercero, porque se produce en medio de una atmósfera de optimismo generalizado, solo cinco días después de conocerse una Encuesta de Población Activa del segundo trimestre muy positiva, que había hecho aumentar la confianza en torno a la idea de que esta vez, a diferencia de tiempos pasados, la desaceleración económica —derivada en este caso de la crisis energética y la guerra en Ucrania— no se cebaría con el empleo.

En el debate sobre si el dato de julio supone un cambio de tendencia o se trata tan solo de algo parecido a un bache en el camino, el Ejecutivo se decanta claramente por la segunda opción. Asegura que el comportamiento del sector hostelero —la gallina de los huevos de oro durante el verano— “es el de un mes de julio normal”, con 22.980 afiliados más este mes, casi 1,5 millones en total. Y encuentra otros argumentos para justificar que, en un siglo atravesado por crisis profundas, este sea el primer julio en el que reculen los afiliados.

El Gobierno estima que el empleo no es inmune a la incertidumbre global, la elevada inflación y los problemas en las cadenas de suministro. “El mercado de trabajo no puede permanecer blindado frente al contexto económico internacional”, ha reconocido el secretario de Estado de Empleo, Joaquín Pérez Rey. Aunque el Ejecutivo ve más motivos. Cree que detrás del robusto mes de junio para el mercado laboral pudo estar que se apropiara de parte del vigor que habitualmente corresponde a julio, es decir, sostiene que la estadística “apunta probablemente a un adelanto de las decisiones de contratación este verano”, una realidad cada vez más patente en los últimos años.

La clave, sin embargo, la encuentra en el sector educativo. Los afiliados en ese campo cayeron en julio en 115.528 trabajadores debido a que al terminar el curso escolar dejaron las aulas miles de profesores con contratos firmados antes de que entrara en vigor la nueva reforma laboral, un fenómeno que afecta más al empleo femenino por su mayor presencia, y que ha podido verse acentuado por las contrataciones extra para reforzar las plantillas durante la pandemia, cuando se buscaba reducir la ratio de alumnos por clase.

Dos empleados en un bar del centro de Sevilla, este martes.
Dos empleados en un bar del centro de Sevilla, este martes.PACO PUENTES

En el caso de la debilidad de la construcción (solo 651 afiliados más) y el retroceso en la agricultura (-51.496 afiliados), el Gobierno ve un denominador común: un julio abrasador, con olas de calor extremo, que habría contribuido a detener obras y a aplazar el trabajo en el campo por las altas temperaturas.

Aunque la inercia favorable había generado unas expectativas mucho mejores a la sorpresa negativa de julio, no escasea el arsenal estadístico que todavía habla de un mercado laboral sólido: es el cuarto mes con la cifra de afiliados por encima de los 20 millones; el julio con más cotizantes desde hace 14 años; la ocupación sigue muy por encima del nivel previo a los confinamientos; en 12 meses el paro registrado ha disminuido en más de medio millón de personas; la relación entre el número de cotizantes y pensionistas ha crecido a 2,39, y según el Ejecutivo, la proporción de afiliados con contratos indefinidos creció hasta el 80%, 11 puntos más de lo que era habitual antes de la pandemia, con los jóvenes entre los mayores beneficiarios. “Tenemos la tasa de temporalidad más baja de nuestra historia”, ha celebrado Pérez Rey.

Menos autónomos

La industria fue el único sector que se libró de la caída del paro en julio (-0,81%), aunque su porvenir está lleno de interrogantes que tal vez aún no ha reflejado. Este mismo lunes se supo que la actividad manufacturera había entrado en fase de contracción en las principales economías del euro, entre ellas España. Se teme un frenazo de los pedidos por la alta inflación que afecte a su ritmo de producción, y la amenaza de un invierno de racionamiento del gas por los cortes en el suministro ruso sigue ahí.

En el sector servicios, el desempleo aumentó un 0,56%, entre ellos 23.708 parados más en el sector educativo por el citado efecto del fin del año escolar. Es el mismo porcentaje que en la agricultura, que en junio ya había tenido una mala evolución al ser el único ámbito donde el desempleo crecía. Un poco mejor resistió la construcción (0,43%), mientras que el colectivo que carecía de empleo anterior descendió un 3,17%.

Dos empleados de la construcción trabajan en el centro de Madrid, este martes.
Dos empleados de la construcción trabajan en el centro de Madrid, este martes.Samuel Sánchez

La evolución geográfica fue muy desigual. Hubo ocho comunidades donde el paro cayó, encabezadas por la Comunidad Valenciana (-2.937), Andalucía (-2.263) y Asturias (-1.464). Y nueve en las que subió, lideradas por Cataluña (3.310), Castilla-La Mancha (2.705) y Madrid (2.432). En las islas, muy dependientes del turismo, se observan realidades casi opuestas al observar el número de afiliados: mientras Baleares, como ya sucediera en junio, es la comunidad donde más subieron (2,34%), Canarias fue la segunda donde más bajaron (-0,67%).

En cuanto a la incorporación de nuevos cotizantes a la Seguridad Social por regímenes, el general, el más numeroso del sistema, se mantuvo casi intacto, y apenas ganó 1.034 afiliados medios en julio para llegar a los 16.931.227, mientras que los autónomos cayeron en 10.422 personas, lo que aleja ligeramente al colectivo de los tres millones y medio de trabajadores por cuenta propia (3.340.946).

Por otra parte, el Ministerio de Seguridad Social ha comunicado que los trabajadores afectados por un expediente de regulación temporal de empleo (ERTE) por causas económicas, técnicas, organizativas o de producción (ETOP) fueron 18.285. Y al finalizar julio se contabilizaron 21.135 trabajadores totales en ERTE, de los cuales 1.725 se encontraban bajo el paraguas del ERTE sectorial de agencias de viajes.

Sobre la firma

Álvaro Sánchez

Redactor de Economía. Ha sido corresponsal de EL PAÍS en Bruselas y colaborador de la Cadena SER en la capital comunitaria. Antes pasó por el diario mexicano El Mundo y medios locales como el Diario de Cádiz. Es licenciado en Periodismo por la Universidad de Sevilla y Máster de periodismo de EL PAÍS.

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