La inflación en EE UU se acelera en mayo hasta el 8,6% por el impacto de los precios de la energía

El precio de la gasolina, que subió el 4,1% el mes pasado, es el principal responsable del repunte

Refinería de ExxonMobil en Baton Rouge (Indiana), en una imagen de 2021.
Refinería de ExxonMobil en Baton Rouge (Indiana), en una imagen de 2021.KATHLEEN FLYNN (REUTERS)

Contra los pronósticos de los economistas, que esperaban un ligero descenso, el Índice de Precios al Consumo (IPC) subió en EE UU un 1% en mayo con respecto a abril (0,3% de incremento); un 8,6% en tasa anualizada. Los precios de los alquileres, energía y alimentación han seguido propulsando la inflación, que el mes pasado alcanzó tres décimas más que en abril (8,3%). La inflación subyacente, descontados los precios más volátiles de la alimentación y la energía, subió un 0,6% en mayo, y el 6% en su tasa anualizada, según los datos publicados este viernes por la Oficina de Estadísticas Laborales de EE UU. La gasolina, con el precio del galón (3,7 litros) en torno a los 5 dólares, ha sido la principal responsable de la presión alcista, en máximos desde 1981, con una subida del 4,1% en mayo. Los principales índices de Wall Street abrieron en rojo, con acusadas caídas que en el caso del S&P 500, que agrupa a las empresas más importantes del país, llegaba al 2,5% a media sesión.

Economistas consultados por el diario económico The Wall Street Journal apuntaban esta semana que la tasa interanual sería del 8,3%, la misma que la registrada en abril. También esperaban una modesta mejora en la subyacente, del 6,2% al 5,9%, según el promedio de la agencia Bloomberg. La tasa general de inflación apenas si se movería, una décima, del 8,3% de abril al 8,2%; en total, tres décimas por debajo que la de marzo (8,5%). Los resultados presionan más si cabe a la Reserva Federal, que la próxima semana anunciará una nueva subida de los tipos de interés, probablemente de medio punto aunque algunos, como Barclays, se inclinan por el 0,75%. Por primera vez desde 2020, la Fed ya ha aumentado dos veces este año el precio del dinero, que se sitúa en una horquilla entre el 0,75% y el 1%.

“Hay muchas razones para pensar que la desaceleración está a la vuelta de la esquina”, escribía el miércoles el analista de Bloomberg Joe Weisenthal, “pero aún no está aquí, y de hecho en una de las categorías de más alto perfil, todavía no vemos signos claros de mejora”, añadía el experto sobre los precios de los coches usados, al alza constante desde hace al menos un año. Junto con los de la energía y la comida, el mercado de coches usados ha propulsado especialmente la inflación. Según el índice Manheim del sector, los precios han subido el 12% en el último año.

Algunos datos apuntaban a una moderación del consumo. Un informe del Departamento de Comercio reveló el miércoles que las importaciones cayeron en abril por primera vez desde julio de 2021, lo que sugiere que la demanda interna ha disminuido. La caída de las importaciones y el aumento de las exportaciones mejoraron la balanza comercial, un 19,1% respecto al mes anterior. Importantes cadenas de distribución como Target han reducido los precios de venta para dar salida al exceso de inventario atesorado en los últimos meses. Son sutiles indicios de que la contención parece a punto de imponerse sobre el gasto desmesurado que trajo la recuperación de la pandemia, aunque los datos de mayo congelen la esperanza.

Yellen: “Niveles inaceptables”

Décima arriba o abajo, EE UU afronta actualmente “niveles inaceptables de inflación”, dijo el martes la secretaria del Tesoro, Janet Yellen, al Comité de Finanzas del Senado. La responsable de Economía provocó la semana pasada un cataclismo político, con munición para la oposición republicana, al admitir que se había “equivocado sobre el rumbo que tomaría la inflación” cuando predijo el año pasado que la presión alcista de los precios representaba un problema a corto plazo para la economía. Durante meses la inflación fue un elefante en la habitación, hasta que los responsables de la Fed, con Jerome Powell a la cabeza, dejaron de considerarla transitoria para verla como un fenómeno persistente. También es un serio problema político, en año de elecciones, las de medio mandato, hasta el punto de que frenar la pérdida de poder adquisitivo de los estadounidenses es hoy la prioridad de la Administración de Joe Biden.

“El informe de hoy subraya por qué he hecho de la lucha contra la inflación mi principal prioridad económica”, ha reaccionado Biden en Los Ángeles, donde participa en la Cumbre de las Américas. “Si bien es bueno ver que la inflación básica [subyacente] se modera, no está bajando tan brusca y tan rápidamente como debería. El aumento de precios de Putin golpeó duro en mayo aquí y en todo el mundo: los altos precios de la gasolina en las gasolineras, la energía y los precios de los alimentos representaron alrededor de la mitad de los aumentos mensuales de precios”, ha subrayado, atribuyendo a su homólogo ruso la responsabilidad del alza de los precios como viene haciendo desde que empezó la invasión de Ucrania.

La admisión del error de cálculo de Yellen ha puesto aún más a la defensiva a la Casa Blanca, para evitar que su autocrítica dé alas a los republicanos. Pero el mensaje de la titular de Economía no puede ser más claro: EE UU se enfrenta a “un prolongado periodo de elevada inflación” y la Administración está actualizando su previsión de marzo, un promedio del 4,7% este año. Los optimistas que auguraban un descenso de la inflación hasta el 4% interanual a final de año guardan silencio mientras aumenta el temor a la estanflación, el fenómeno definido por una inflación elevada y escaso crecimiento, así como a la recesión. El objetivo ideal de inflación de la Fed, el 2%, parece hoy más que nunca a años luz.

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