El FMI pone atención sobre el lastre de la inflación en América Latina

La guerra en Ucrania condiciona el crecimiento regional, en un escenario “más incierto de lo habitual”

Una persona coloca en una pizarra nuevos precios para la carne en un mercado de Buenos Aires, en enero de 2022.
Una persona coloca en una pizarra nuevos precios para la carne en un mercado de Buenos Aires, en enero de 2022.Enrique García Medina (EFE)

Los coletazos de la guerra en Ucrania lastrarán el crecimiento de América Latina. El principal desafío de la región será controlar la inflación, disparada debido a la subida de los precios internacionales de los alimentos y la energía. El panorama no es el mejor, advierte el Fondo Monetario Internacional (FMI), que este martes ha presentado en Washington un nuevo informe de perspectivas que actualiza los datos de enero.

El crecimiento global será de 3,6% en 2022 y 2023, lo que supone una caída de 0,8 puntos y 0,2% puntos porcentuales, respectivamente, con respecto a sus previsiones de hace tres meses. Para América Latina no habrá cambios, y el crecimiento se mantendrá “en torno al 2,5%” para los dos próximos años. Pero eso no significa que habrá buenas noticias. Los problemas llegarán por el lado de la inflación y las posibilidades de reacción de países que ya tienen rojos fiscales importantes, producto de los incentivos que repartieron durante la pandemia de la covid-19.

El FMI estima en 5,7% de inflación para este año en los países avanzados, pero eleva la previsión hasta el 8,7% en los emergentes, el grupo donde entran las economías latinoamericanas. La cifra supone un 2,8% más que antes de la invasión rusa a Ucrania. La culpa la tiene la subida de los precios de la energía y los alimentos, que golpea el balance comercial de los importadores y también presiona a los productores por el traslado de los precios de exportación a los mercados internos. “La creciente presión inflacionaria también puede llevar a las autoridades a recurrir a subsidios u otras formas de apoyo a los hogares o empresas”, dice el Fondo, una decisión que agravaría aún más la salud fiscal de los países de América Latina.

“Con menos conexiones directas con Europa, se espera que la región se vea más afectada por la inflación y el endurecimiento de las políticas [fiscales]”, advierte el FMI en el informe de perspectivas económicas mundiales (WEO, por sus siglas en inglés). “Brasil ha respondido al aumento de la inflación aumentando las tasas de interés 975 puntos básicos durante el año pasado, lo que pesará sobre la demanda interna. En menor medida, este es también el caso de México. Las rebajas de las previsiones para Estados Unidos y China también pesan sobre las perspectivas de los socios comerciales de la región”, continúa.

El director del Departamento de Investigación del Fondo, Pierre-Olivier Gourinchas, dijo al presentar el informe que “la inflación se ha convertido en un peligro claro y presente para muchos países”. “Crece el riesgo de que las expectativas de inflación se alejen de los objetivos de inflación de los bancos centrales, lo que provoca una respuesta más agresiva y restrictiva de los responsables de la formulación de políticas. Además”, dijo Pierre-Olivier Gourinchas, “los aumentos en los precios de los alimentos y los combustibles también pueden aumentar significativamente la perspectiva de disturbios sociales en los países más pobres”.

El Fondo reconoce que “la fluida situación internacional [producto de la guerra en Ucrania] hace que las previsiones cuantitativas sean aún más inciertas de lo habitual”. “Sin embargo”, advierte, “algunos canales a través de los cuales la guerra y las sanciones asociadas afectarán la economía global parecen relativamente claros, incluso si sus magnitudes son difíciles de evaluar”. El aislamiento comercial de buena parte de los países latinoamericanos no lo mantendrán a salvo, por “las restricciones financieras y los mayores riesgos de salidas de capital”.

“La guerra en Ucrania”, agrega el FMI “ha sacado a la luz una serie de problemas estructurales a mediano plazo” que serán un desafío de grandes dimensiones para los mercados emergentes. El listado de obstáculos es largo: la posibilidad de que la geopolítica de la seguridad energética ponga en riesgo la transición climática; la fragmentación de los mercados de capitales y el sistema de pagos internacional y la creación de bloques de monedas digitales. El FMI hace una advertencia particular sobre el uso generalizado de criptomonedas, cuyo valor “se ha disparado tras la introducción de sanciones contra Rusia”.

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Sobre la firma

Federico Rivas Molina

Es corresponsal de EL PAÍS en Argentina desde 2016. Fue editor de la edición América. Es licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de Buenos Aires y máster en Periodismo por la Universidad Autónoma de Barcelona.

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